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El Diario de Cantabria
Pilar Cernuda
06:30
19/10/23

Diferencias en el Gobierno de izquierda y extrema izquierda

La portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, Mertxe Aizpurua, antes de intervenir durante la segunda sesión del debate de investidura del líder del Partido Popular, en el Congreso de los Diputados, a 27 de septiembre de 2023, en Madrid (España). El presidente del PP y candidato al Gobierno se sometió ayer, 26 de septiembre, a la primera sesión de su debate de investidura en el Congreso, que duró siete horas y media y fue el primero en el que se escuchan discursos en lenguas cooficiales con el uso de pinganillos para recibir la traducción simultánea. Hoy, se vota su candidatura en 'primera vuelta', resultado que marcará el pleno previsto para celebrarse en 488 horas, el viernes, 29 de septiembre, en caso de Feijóo no logre la mayoría absoluta (176 diputados) que se requiere en el primer intento.
27 SEPTIEMBRE 2023;FEIJOO;SESION DE INVESTIDURA;CONGRESO;DIPUTADOS
Eduardo Parra / Europa Press
27/9/2023
La portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, Mertxe Aizpurua, antes de intervenir durante la segunda sesión del debate de investidura del líder del Partido Popular, en el Congreso de los Diputados, a 27 de septiembre de 2023, en Madrid (España). / Eduardo Parra / Europa Press
Diferencias en el Gobierno de izquierda y extrema izquierda

Cuanto más se acerca la fecha del debate de investidura de Pedro Sánchez -si se concreta, no se puede descartar la repetición de elecciones- más evidentes se hacen las diferencias del matrimonio Sánchez-Díaz, una coalición que hoy por hoy no podría mantener los índices de cohesión   necesarios para formar con  gobierno con aspiraciones de completar una legislatura.

Yolanda es ególatra de libro y aparece políticamente desatada, quiere ser perejil de todas las salsas, como la definió Aitor Esteban, que hace tiempo que ha calado a la líder de Sumar. Pero lo que habría que preguntarse es si Sánchez, durante la búsqueda de apoyos que le permitan repetir como presidente, se ha ocupado de garantizarse la solidez de una coalición con Yolanda Díaz. Su vicepresidenta se afana excesivamente en tener voz propia frente a la del PSOE y a la del propio Sánchez.

Su entrevista con Puigdemont en Bruselas ya fue polémica. Desde el equipo de Sánchez afirmaban que había ido por libre, no era un encargo del presidente, pero por otra parte afirmaban que era impensable que  Díaz se hubiera plantado en la sede del parlamento europeo para verse con el prófugo sin conocimiento de Pedro Sánchez.  A ese capítulo  de marcar terreno propio siguieron varios más, y desde hace unos días la vicepresidenta parece desatada, con titulares en los que se distancia de la parte socialista del gobierno en todo lo relacionado con la situación de guerra entre Israel y Hamas, donde se ha posicionado del lado de Hamas. Desde Moncloa y Exteriores le han recortado las alas hasta el punto de “sugerirle” que no hiciera declaraciones sobre el conflicto de Oriente Medio y se le recordó que la política exterior la marca el presidente de gobierno. También se le ha conminado a que deje de hablar de la amnistía, hasta el punto de que no pronunció palabra cuando Sumar presentó en Cataluña su propuesta.

Es curioso que mientras Sánchez se ocupa de hablar con los partidos de cuyos votos depende para salvar la investidura, Sumar haga lo imposible por lanzar iniciativas propias. Con un agravante, que en Sumar  ya aparecen discrepancias de imprevisibles consecuencias, sobre todo con los partidos con más representación parlamentaria, Podemos y Más País. Y otro agravante más: si Sánchez finalmente logra una coalición con Yolanda, y a la líder de Sumar se le pasa por la cabeza hacer ministro a Errejón mientras sigue ninguneando a Podemos, Sumar puede saltar por los aires.

Sánchez todavía tiene por delante mucha tela que cortar. Lo primero, asegurarse el apoyo de Puigdemont y sus valiosos 7 escaños. Segundo, meter en cintura a Yolanda Díaz, empezando por su propuesta de amnistía “a la carta” cuando los negociadores de Sánchez están todavía tratando de llegar a acuerdos con los independentistas. Y luego está la posición de su vicepresidenta sobre Ucrania, Marruecos, Israel … No parece que el pegamento sea muy sólido.

Ahora mismo, lo que transmiten es que solo les une su afán de gobernar. Como para confiar en ese posible gobierno…

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