17.06.2024 |
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Pilar Cernuda
10:08
8/06/24

Los bulos y la máquina del fango

Armengol compareció en el Senado para explicar la compra de mascarillas durante la pandemia, pero en lugar de ofrecer explicaciones claras, se defendió atacando a quienes preguntaban
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol. / EP
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol. / EP
Los bulos y la máquina del fango

Otra más, otra dirigente socialista que reacciona de la peor manera cuando se le piden explicaciones. Francine Armengol, ex presidenta de Baleares y presidenta actual del Congreso, actúa como hacen en los últimos tiempos importantes socialistas envueltos en asuntos turbios. Armengol, como tantos otros antes que ella, se engancha a lo del bulo y el fango, incapaz de defenderse con inteligencia y con datos cuando se siente acorralada por las sospechas sobre un comportamiento presuntamente ilícito.

No debe sorprender excesivamente, porque pertenece a un partido cuyo secretario general se ha convertido en un presidente de gobierno que miente sin que se le mueva un músculo de la cara, engaña a los votantes haciendo lo que juró que jamás haría, se coaliga con partidos que consideraba abominables. Cuando es imputada su mujer, en lugar de expulsarla del partido como hace el PSOE con los militantes imputados, descalifica a los jueces que pretenden cumplir con su deber al investigar el comportamiento de su esposa, y la convierte en víctima de profesionales a los que mueven oscuros intereses.

Armengol, en su comparecencia en el Senado para explicar cómo y a través de quién logró comprar mascarillas en tiempos de pandemia, cómo y a cuánto las pagó, y qué uso dio a las mascarillas, se revuelve contra los que preguntan y les acusa de difundir bulos y moverse en el fango. Armengol, tercera autoridad del Estado, no lo olviden, ni siquiera tuvo la profesionalidad exigida e incapaz de hilvanar un discurso mínimamente sólido, o de contar con alguien que se lo redactase, se presentó como perseguida por la oposición y pronunció sin ton ni son las palabras bulo y fango. A lo mejor creyó que haciendo suyo el vocabulario de Pedro Sánchez y demostrar así su admiración y lealtad al poderoso jefe, hacía méritos.

Lo que queda de su comparecencia es que Armengol no sabe defenderse; mal asunto cuando un juez del Supremo - Armengol es aforada - pueda determinar que la presidenta del Congreso debería informar sobre sus contactos con personas que hoy están bajo sospecha, que pertenecen al círculo profesional en el que se movía Begoña Sánchez, y que ya están siendo investigadas. A Koldo, por cierto, y a su mujer, les han dado de baja en el partido en cuanto un juez se interesó por sus negocios.

Acusar a alguien de expandir bulos y moverse en el fango es un asunto suficientemente serio como para exigir a quien acusa que demuestre lo que dice. No estaría mal que lo hiciera el presidente de gobierno, que es quien repite esas dos palabras un día sí y otro también. Será muy inteligente para cuestiones políticas, pero muy pobre de vocabulario. A pesar de la riqueza del diccionario de la RAE, solo conoce dos palabras que lanzar al adversario: Bulo, fango, fango, bulo

Tampoco la presidenta del Congreso va mucho más allá en sus capacidades político-lingüísticas.

Los bulos y la máquina del fango
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