28.01.2023 |
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Pilar Cernuda
10:15
14/01/23

La baja democracia del Gobierno de Sánchez

Alberto Nuñez Feijóo.
Alberto Nuñez Feijóo.
La baja democracia del Gobierno de Sánchez

Se repite mucho esa palabra. Cuando alguien es criticado con razón, se defiende arremetiendo contra el que acusa y le exige moderación, de ninguna manera admite que quizá debe hacer una reflexión sobre la actitud o la decisión que se le cuestiona. Si el criticado es Pedro Sánchez la reacción  y ataque es mucho más virulenta, su egolatría le impide asumir que puede haber fallado en algo, y carga contra al adversario de forma implacable.

Son tantos los ejemplos de falta de moderación en la España actual que haríafalta un libro parta recogerlos,  porque estamos en manos de un gobierno que pacta con los dirigentes políticos menos moderados que se han conocido en la España reciente y contamos con un presidente al que le entusiasma ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio, hasta el punto de acusar a Feijóo de mentir.  El diario “El Español” recogió semanas atrás algunos de los epítetos dedicados a Feijóo por miembros del gobierno: vago, ignorante, incompetente, extremista, sectario, mentiroso, populista, cínico, insolvente, negacionista y egoísta.  Sánchez por su parte utilizó uno de sus debates con Feijóo para echarle en cara que  había llamado autista a su gobierno, que gobernaba de forma déspota, y que se trataba de un gobierno sectario, irresponsable yautoritario, que responde con guantazos, y tiene una actitud caudillista y adanista.

Que cada palo aguante su vela, que presidente y líder de la oposición asuman que no siempre han estado muy finos en sus episodios de confrontación, pero también es cierto que cuesta más pedir contención a un miembro de la oposición cuando elpresidente de gobierno hace pactos innobles,  ha provocado crisis internas en su gobierno porque anuncia propuestas a sus ministros, no las cumple y los hace pasar por mentirosos cuando es él mismo el engañador, promueve leyes de resultados absolutamente devastadores y echa la culpa a quienes tienen que aplicar obligatoriamente esas leyes mal planteadas.

Es difícil para cualquier partido de oposición encontrar el equilibrio necesario entre moderación y el papel de controlador de las acciones de  gobierno; más todavía cuando se trata de un gobierno que no se sabe si va a cumplir lo que dice porque se ha abonado al engaño como una de sus características. Circulan estos días conversaciones de wasap del ministro de la presidencia en las que afirma taxativamente que no se va aabolir el delito de sedición. Ya no se sabe si ha sido engañado por Sánchez o ha mentido Bolaños, pero es intolerable  que encima acuse Moncloa de falta de sentido de Estado a los que creyeron en la buena voluntad del ministro negociador para llegar a acuerdos.

Se ha iniciado ya la campaña electoral. Que se cuide Pedro Sánchez: es probable que el PP peque de falta de moderación, pero siempre se acaba pillando al mentiroso y en política es frecuente que se le castigue en las urnas. No hay quien tolere el engaño sistemático sin inmutarse.

La baja democracia del Gobierno de Sánchez
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