¿Mascotas o familia? Los perrijos
Me he traído una palabra nueva de un reciente viaje por Santiago de Chile y Buenos Aires. La palabra es "perrijos" y engloba la relación de afecto de tantas personas con sus perros.
Se han publicado numerosos reportajes sobre la decisión de muchas personas de no tener hijos, pero, necesitando una relación de afecto sólida, optan por tener un perro.
La palabra me llamó la atención por lo certera a la hora de describir esos lazos de afecto que se van tejiendo entre personas y canes. Y, a qué negarlo, para muchas personas que viven solas, sobre todo de cierta edad, el perrijo viene a ser una compañía de lo más saludable. Para empezar, no están solos; además, cuidarles les ayuda a estar activos, y la obligación de sacarles a la calle les ayuda a socializar con los dueños de otros perrijos.
Sé por experiencia que paseando a un perro se conoce mucha gente. Los perros se acercan los unos a los otros, se olisquean, deciden si serán amigos, o pasan indiferentes. Y en ese intervalo surgen los comentarios entre quienes paseamos a nuestros perrijos o amigos canes.
Tener como compañero a un animal, sea un perro o un gato (la verdad es que no se me ocurren otros para compartir piso), supone una inyección de vitalidad para los más ancianos.
Conozco a una señora a la que sus hijos le regalaron un chihuahua con el objetivo de que superara la depresión que sufría y se animara a salir a la calle. Objetivo cumplido. La señora sonríe, camina animada, y hebra conversación con los paseantes de otros canes. De manera que sí, funciona. Y es lógico que estos compañeros peludos se terminen convirtiendo en alguien importante en la vida de uno, en realidad, en uno más de la familia, tanto para que, allende del océano, hayan inventado una palabra que resume muy bien esa relación de cariño entre humanos y canes.
Eso sí, no intento convencer a quien no tiene un perrijo o nunca ha vivido con un can de que entienda los lazos irrompibles de afecto. Pero sí quería compartir con ustedes, lectores, esta palabra que me he traído de Sudamérica y que define a la perfección esa relación entre canes y humanos.