24.05.2024 |
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Julia Navarro
14:53
24/08/23

Palabras, palabras

Palabras, palabras

Vaya por delante que me parece obligado que Alberto Núñez Feijóo se suba a la tribuna del Congreso para exponer su programa de Gobierno aún sabiendo de las escasas posibilidades, por no decir ninguna, de convertirse en Presidente. Pero a la postre se trata, digo yo, de hacer valer los escaños conseguidos en las urnas.

Mientras, tanto los voceros del PSOE como los ministros del Gobierno y, por supuesto, el mismísimo Presidente, nos vienen arengando sobre las ventajas de una "coalición progresista" que nos va a gobernar. Pero ¡ay! Una vez más las palabras significan lo que queremos que signifiquen, por eso cuando dicen que nos va a gobernar una "coalición progresista" muchos dan por hecho que es así. Nada más alejado de la realidad. Pretender que los heterogéneos socios de Pedro Sánchez representan opciones progresistas es tanto como ser terraplanista.

No, algunos de los socios del actual PSOE son todo menos progresistas. ¿Cómo podrían serlo si son nacionalistas reaccionarios?¿Cómo puede ser progresista quién defiende políticas identitarias? ¿Es progresista quien se cree con más derechos que el resto de los ciudadanos por el mero hecho de haber nacido en un punto concreto de la geografía? ¿Es progresista creerse por encima de la ley? ¿Es progresista ceder al chantaje de fuerzas reaccionarias identitarias con tal de seguir en la Moncloa?

En mi opinión Pedro Sánchez no se va a apoyar en partidos progresistas, salvo Sumar, para gobernarnos.

Y ya que menciono a Sumar, como muchos de sus líderes provienen del PCE, y por lo menos en el pasado, y quién sabe si en el presente, han sido marxistas-leninistas, saben mejor que nadie que el nacionalismo y las políticas identitarias van en la dirección contraria a los postulados en los que crecieron y militaron. Vamos, que Lenin les habría puesto a todos cara a la pared sin pestañear.

Así pues, por aquello de poner los puntos sobre las "ies", que nadie se lleve a engaño: no nos va gobernar un gobierno que se sustenta en otras fuerzas progresistas, Pedro Sánchez nos va a gobernar con el concurso de fuerzas de la derecha más rancia que tienen como ideología la identidad.

De la misma manera que Sánchez y los suyos llevan días buscando eufemismos para disimular la palabra amnistía aunque el mismísimo presidente se ha decidido dar un paso adelante diciendo que será el Tribunal Constitucional quien decida si la amnistía es constitucional o no. Y a partir de ahí le han seguido sus ministros. No diré que me sorprende que ahora abran la puerta a la amnistía cuando hace un mes decían lo contrario. El Presidente nos tiene acostumbrados a decir cada semana una cosa en virtud de sus intereses. Así que pongámonos a temblar porque será difícil que desde el Alto Tribunal hagan tambalear los acuerdos de Sánchez con los independentistas que es lo que le convertirán en presidente. ¿Caben sorpresas? Ojalá.

En mi opinión no hay nada reprobable en que Pedro Sánchez intente llegar a acuerdos con Junts. Los problemas políticos se resuelven hablando y si es en sede parlamentaria mejor que mejor. La cuestión no es por tanto que Pedro Sánchez negocie con Junts sus votos para la investidura sino el precio a pagar por esos votos. Y el precio que no debería de pagar es el de la amnistía por más que cuente con un "coro" de ex socialistas que ocuparon puestos de responsabilidad, incluidos, destacados juristas, que aseguran que la amnistía es constitucional y que no pasa nada por aplicarla a los que intentaron dar un golpe contra la legalidad. Y lo defienden con desparpajo, supongo que porque militan en lo del fin justifica los medios.

Aprobar una amnistía sería tanto como decirnos a los ciudadanos de a pie que creíamos que el nuestro es un Estado democrático y de Derecho que estábamos confundidos puesto que, desde el independentismo, aseguran que todo lo que sea oponerse a ellos cuando se saltan la ley es porque nuestro país no es una democracia. Por tanto si delinquen y se les juzga hay que amnistiarles porque en realidad no delinquen, simplemente no acatan las leyes de un Estado que no consideran democrático. Esa es la conclusión.

Claro que también puede que Pedro Sánchez, a pesar de los cantos de sirena de tantos de los suyos en pro de la amnistía para complacerle, busque una opción más inteligente que pasaría por una modificación retorcida de la ley para conseguir el mismo resultado, es decir la amnistía para los que intentaron poner en jaque el Estado de Derecho, pero sin denominarla tal cual. Sin duda sería una opción más inteligente aunque eso supone buscar el concurso de juristas de prestigio de verdad que sean capaces de hilar muy fino para conseguir el mismo fin aunque por distintos medios. Así están las cosas. Como para irse de vacaciones y no volver.

Palabras, palabras
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