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El Diario de Cantabria
Juan Hormaechea
14:49
28/01/20

STUPORE

Stupore et Dolore. Con estas dos palabras en latín, comenzó alguna encíclica pontificia. Y utilizaré la de «estupor»; que me ha suscitado alguna intervención, y la carencia de otras en el debate parlamentario del nuevo gobierno, «del que nos guarde Dios».

Una de estas intervenciones ha sido la de Aizpurua, engendro político, como la Pasionaria, o Nelken, esta judío alemana que huyendo de aquel país nos cayó en España por desgracia, y que predicaba el terror: Es preciso acabar con las alimañas burguesas, afirmaba. Y en esto sustentaba la misma «doctrina» que Félix Dzerzinsky el fundador de La Cheka Soviética, que ordenaba a sus «sayones»: Cuando indaguéis respecto de alguna persona, no tengáis en cuenta ni sus hechos, ni sus ideas sino que debéis averiguar a qué estamento social pertenece, porque nuestra misión es exclusivamente la de exterminar a la burguesía como clase. Según el anarquista Juan García Oliver, Nelken fue la principal autora de asesinatos en aquellas noches de espanto. 

       

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Y de la Aizpurua, surgida de ETA, sus integrantes, además de asesinos eran descerebrados; y lo argumentaré: En la fiesta de Todos Los Santos, en Argelia, un grupo autotitulado Frente de Liberación Nacional, inició una campaña de terror, en la que llegaron a cortar narices y labios de los que fumaban; para boicotear la fábrica de cigarrillos franceses en Argelia. Martirizando a la población árabe de este país para impedirles trabajar en las haciendas de éstos, desarrollando una guerra que duró ocho años. Y si bien el ejército francés al mando del General de Aviación, CHALLE, los derrotó.  A Francia le era imposible sostener quinientos mil soldados del contingente, y después del acuerdo en Evian Les Bains, otorgó la independencia, desencadenándose una ola de terror contra los que habían colaborado con Francia, y un estado socialista, en el que desapareció el derecho a la propiedad privada, sumergiendo al país en la corrupción y bancarrota. 

Pues bien, los descerebrados de ETA, pensaron que iban a poder sojuzgar a la población del País Vasco como hicieron los asesinos del F.L.N con la de Argelia, y para ello cometieron mil asesinatos. Refugiándose en este país muchos de sus pistoleros. Y tanto estos, como los que estuvieron, o están encarcelados, creen que su fracaso se ha debido a que al contrario de los argelinos, mataron poco, al no explosionar bombas en cafeterías, restaurantes y salas de fiestas, como aquellos.  

Y si la Aizpurua, ha dicho que es una infamia consagrar constitucionalmente el derecho de propiedad. ¿Cómo Pablo Iglesias no defiende su chalet de ochocientos mil euros, y el partido socialista,  comparte cama, mesa y mantel con la tal y sus adláteres?. Cuando después de setenta años de revolución en Rusia para abolir la propiedad privada, hoy se cuentan por miles los millonarios de este país, demostrando el fracaso de la ideología comunista. Y el otro país comunista, la China de Mao, tiene más millonarios que los Estados Unidos de América, y cualquier ciudadano puede comprar un apartamento de lujo o una mansión. Debiéndose mi estupor, a que nadie le cantó estas verdades a la Aizpurua. 

       

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Estupor que reitero, porque el Señor Abascal, al enumerar fechorías del partido socialista, no fue capaz de decir que investigadores de los orígenes de la guerra civil, coinciden en afirmar, que con la intención de provocarla, Indalecio Prieto que tres días antes del Alzamiento del 18 de Julio, había afirmado: La guerra será a muerte. Gane quien gane la represión será implacable, no habrá piedad para los vencidos.  Ordenó al jefe de sus escoltas: El pistolero Cuenca, y al capitán de la Guardia Civil, Condés, que asesinaran a los jefes de la oposición al gobierno, Calvo Sotelo, y Gil-Robles, librándose este porque estaba en Biarritz. Y al que en «un democrático parlamento», José Díaz secretario del partido comunista había dicho: Yo no sé cómo va a morir Gil-Robles (un diputado: «¡en la horca!») pero sí puedo afirmar que, lo hará con los zapatos puesto. Así que cuando afirman los socialistas que hubo represión al finalizar tal guerra, deberían recordar a Indalecio Prieto.

Y no hay historiador que no reconozca que Lenin asesinó millones de rusos. Y cuando le sucedió Stalin, continuó la matanza, hasta el punto de que en las purgas de los años 37 y 38, ejecutó a más de un millón quinientos mil de presuntos desafectos, para que no pudieran votar en las elecciones que planteaba convocar, aunque con candidatos exclusivos del partido comunista, tal como en Cuba; donde se le habría haber dicho al engendro político de la Aizpurua que hasta los caballos que en calesa pasean turistas, son propiedad del Estado. Pero a millonarios extranjeros, que los hay, y compran propiedades en Cuba, se les reconoce el derecho de propiedad.

Y volviendo a mi estupor respecto del Señor Abascal, olvidó, que no sólo robaron los socialistas, Negrín e Indalecio Prieto, seiscientas toneladas de oro al Banco de España de propiedad privada, que enviaron a Rusia. Y que no eran lingotes, sino monedas, parte acuñadas en las Cecas de México y Perú en los siglos XVII y XVIII, de altísimo valor numismático. Y no sólo, sino que violentándolas, robaron el contenido de las cajas fuertes de bancos en zona roja, que tenía un valor excepcional, y joyas de las iglesias de dicha zona, oro, plata y piedras preciosas. Y se llegó a la denigración de robar las míseras joyas de los Montes de Piedad empeñadas por las familias con menos recursos de dicha zona, y que consistían en pequeñas joyas y anillos de matrimonio, la mayor parte de plata, y otra de oro. 

  

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Y el tesoro en obras de arte del Museo del Prado, con el «pretexto» de que corría riesgo por bombardeos, que nunca ocurrió, y aunque hubiere acaecido, tenía sótanos a prueba de aquellas bombas, en los que se podía resguardar. Le sacaron de España con la finalidad de enajenarlas, y no de protegerlas. Llegando al punto de que al presidente Azaña, le presentó el Ministro de Hacienda Méndez Aspe, dos últimos decretos para su firma: Uno para ceder a la Unión Soviética los barcos españoles ubicados en sus puertos. Y otro para transferir la propiedad de los inmuebles y pertenencias de la nación española en el extranjero, con cuadros valiosísimos; a una sociedad creada por Negrín y Prieto. Siendo de agradecer al presidente Azaña que se negara a firmar este segundo decreto, que nos hubiera dejado sin los palacios que constituían las embajadas de España en todo el mundo. Y estos dos «elementos» se pelearon como porteras, increpándose por carta, porque Indalecio Prieto se quedó con el santo y la limosna, al apropiarse del tesoro del yate Vita, que tuvo que «repartir» con Lázaro Cárdenas, Presidente de México, y la cuadrilla de salteadores que constituía su gobierno.

Así pues las intervenciones que obviaron estos argumentos y no incidieron en el relieve que tenía la pretensión del engendro político de la Aizpurua, de acabar con la propiedad privada, no tuvieron la altura que debió. Y cuando con posterioridad escuché el vals de Johann Strauss: Vino, Mujeres y Canciones, caí en la cuenta de que al apellidar así esta pieza, nunca se le pasó por la imaginación la figura del engendro político citado, ni de la Nelken, Pasionaria o Montseny, y pudo tener en su mente féminas como Inés Arrimadas o Cayetana Alvarez de Toledo, de quienes espero, y lo necesita España, que además de su encanto tengan contundencia parlamentaria.

  

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En cuanto a la represión de Franco contra quienes habían cometido crímenes, entre ellos ciñéndome a Santander, tirar por el Faro a numerosos inocentes. El historiador Hugh Tomas, certifica que en las elecciones de 1936 hubo más votos del centro y derecha de los que consiguió la izquierda, aun cuando por villanos como Alcalá Zamora y Portela Valladares, amén de trampas que llevó a cabo el partido socialista, se desvirtuaron. Manifestando dicho historiador: En las contiendas en que está en juego la ideología, el que más mata es el que gana. Y si el ejército rojo hubiera derrotado al de Franco en la batalla del Ebro, no hubiera fusilado a treinta mil como parece ocurrió después del triunfo de éste, sino un millón, en la escala de lo que hizo Tito en Yugoslavia, Ceausescu en Rumanía y Lenin, Stalin y Mao, cuando triunfaron en las guerras civiles de sus naciones; sin olvidar a los Castro y Che Guevara en Cuba; siendo histórico que cuando detenían a un cubano, y su hijo de quince años se agarraba a su padre, mientras el Che le decía: O sea que eres un valiente, pues recibe el premio, y le voló la tapa de los sesos.

En las redes sociales se dice que el decisivo voto de Teruel Existe, corresponde a un turco. Así que después de Lepanto, nos ha derrotado Solimán El Magnífico; y como en la canción montañesa: Que vienen los turcos chimplón, saca pan y vino, chorizo… mucho chorizo, para el Turolense.

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El éxito del Marxismo se debe a que permite saciar el odio a los mejores, permitiendo destruirlos a los resentidos. Y así en la revolución de Francia inspiradora de Marx y Lenin, se exterminó a los aristócratas de espada, Montmorency. Se incendió el palacio de los Duques de Gramont en Bidache, y exterminó su familia. A la princesa de Lamballe, que había acudido al tribunal para ser interrogada, a su salida, una turba de energúmenos la despedazó con palos cuchillos y piedras. Y después de la reacción Termidoriana, las esposas de los mandamases del Directorio manifestaron: Ahora las princesas somos nosotras.

Y respecto de este Marxismo Leninismo, el social demócrata Julián Besteiro afirmó de la guerra civil: Estamos derrotados por habernos dejado arrastrar a línea Bolchevique, la aberración más grande de todos los siglos. Quiera Dios que en el inmediato  futuro, haya más españoles que acepten la realidad de la vida, que los que quieren destruir a quienes en cualquier ámbito, han sido mejores que ellos. Ramiro de Maeztu cuando iba a ser fusilado por católico y defender la historia de España, afirmó: Vosotros no sabéis por qué me matáis, yo sí sé por qué muero; para que vuestros hijos sean mejores que vosotros. Y por católicos se asesinó, en muchos casos después de torturarlos y violarlas, a siete mil sacerdotes y religiosas, amén de tres mil más por el hecho de ser católicos, y como dijo el poeta francés Paul Claudel: «Pas une seule apostasie». ¡Laus Deo!  

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