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El Diario de Cantabria
Juan G. Bedoya
12:56
3/05/19

Residentes ausentes

Residentes ausentes

Veremos a alzados independentistas salir de la cárcel para tomar posesión de sus actas parlamentarias, comprometer sus cargos en las Cortes Españolas y volver a prisión bien cuidados, por si se fugan. Lo permite el Tribunal Supremo.  En cambio, el huido Puigdemont no podrá ni siquiera ser candidato al Parlamento europeo, por haber cruzado la frontera con alevosía y no estar inscrito en el Censo Electoral de Residentes Ausentes. Lo exige la ley electoral a quienes no viven en España. Parece lógico, pero la decisión de la Junta Electoral está siendo muy discutida. 

La Junta Electoral Central (JEC) tomó la decisión por siete votos a favor y cuatro en contra. No suele ocurrir semejante división. Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí, fugados de la justicia hace año y medio, han anunciado que recurrirán ante el Tribunal Supremo o el Constitucional. Es bueno que lo hagan. ¡Creen en la justicia española!

El veto a la candidatura de JxCat con Puigdemont en cabeza parece de cajón, pero en cuestión de derechos fundamentales nunca se sabe. Es verdad que no están inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), como requiere la ley, pero por encima de ese descuido  (digamos) administrativo, podría imponerse el derecho constitucional a ser candidato cuando no se tienen retirados por sentencia firme tales derechos. Los ‘marginados’ han presentado un registro censal de sus domicilios en España, pero es evidente que no viven en territorio español desde noviembre de 2017.

Hace un mes se discutía acaloradamente sobre si Puigdemont se atrevería a venir a España a tomar posesión del acta de parlamentario europeo en el Congreso, como también exige la ley. ¿Sería detenido en la frontera, sin  miramientos? ¿Tendría inmunidad antes incluso de tomar posesión? El debate era ocioso.

O no tan ocioso, quizás, como todo lo que concierte a un personaje tan atrabiliario como el ahora vecino de Waterloo. Su abogado Gonzalo Boye, que lo sustituye en la candidatura del independentismo burgués, ya está maquinando tremendismos. Con el título de ‘El derecho a tener derechos’,  llamaba ayer a una rebelión nacional, de todos nosotros, porque lo que ha hecho la JEC “es un golpe de Estado” que debe avergonzar a todo bicho viviente. Enternece cómo les preocupe ahora el ridículo de España en el mundo mundial, esas tonterías que acomplejan también a comentócratas pastueños.

Boye es un hábil demagogo, en el sentido romano del término. Es decir, es ahora el jefe de una facción del independentismo, después de que Puigdemont haya perdido en Europa el atractivo de feria que tuvo al principio. «En materia de derechos humanos y civiles la equidistancia es complicidad. La cosa ni va de candidatos ni va de partidos, simplemente va de democracia sí o democracia no», proclama el antaño revolucionario.

Son palabras mayores las suyas, dan ganas de echarse al monte a su lado. Pero… Democracia, libertad, derechos humanos, cuántos crímenes en su nombre por personajes que manosean sin cesar tan bellos conceptos. No es Boye un modelo, precisamente. Ayer repasé su ajetreada biografía y los latigazos que intercambió con Beatriz Talegón, tercera en su candidatura. Un lector avisado me añade uno nuevo. «Hay animales con más ética». Lo twitteó Talegón en 2017, echando en cara por enésima vez a su ahora colega electoral cómo fue condenado a 14 años de prisión por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Revilla.

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