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El Diario de Cantabria
Juan G. Bedoya
09:55
2/01/21

¡Que se ponga Revilla!

manos anciana
¡Que se ponga Revilla!

Jueves. Mediodía del jueves, el último día de 2020. Pides socorro sanitario y te dice por teléfono una voz femenina, una voz autorizada a juzgar por la firmeza con que afirma: «Hasta el lunes en toda Cantabria solo la pueden atender en el Hospital de Liencres. Ningún Centro de Salud la va poder atender hasta el lunes». Hay en un muy pequeño pueblo de Liébana, subiendo hacia el puerto de San Glorio, una mujer de 81 años con síntomas graves de enfermedad, quizás una Covid-19 porque una de sus hijas ha dado el miércoles positivo de esa pandemia, y no hay manera de que suba un médico a verla, ni otra posibilidad de salir de dudas sobre el contagio que bajar el primer día de 2021 al hospital de Liencres, por sus propios medios, para someterse a un test para descartar un Covid, ella y otros dos de sus hijos, también con algún riesgo de contagio.

«Tienen ustedes que bajar a Liencres». La frase es contundente. La tomas o la deja. ¿Bajar a Liencres?  «¿No sería más razonable, más justo y más prudente que sea Liencres quien suba? La enferma tiene 81 años y está, sin duda, para que la vea un médico en su domicilio. Pues no. Liencres no se mueve. Liencres, a 125 kilómetros del domicilio de la enferma, es el abracadabra de la medicina regional entre el jueves 31 de diciembre y el lunes 4 de enero, el encantamiento de Revilla, los trucos de quien no sabe otra cosa, en materia de pandemias, que farfullar farfullas.

Escribo a media tarde del jueves y caminamos inexorablemente hacia la noche que cierra un año siniestro, entre otras terribles desgracias, porque las autoridades no están a la altura de lo que era de esperar. Así que dan ganas de tronar: ¡Que se ponga Revilla! Pero cómo hablar con el presidente Revilla, que tanto dice cuando se pone a decir. ¿Dónde Revilla a estas horas? ¿Y el consejero? Del consejero ya nos han dicho al teléfono que no puede hacer nada.

Es la España vaciada. Cómo no va a vaciarse Cantabria con estos comportamientos de las autoridades. Lo prodigioso es que no esté ya vacía del todo. Suele amenazar  Revilla, el presidente (es un decir), con que exigirá más presupuesto a Madrid porque esta región tiene una población muy dispersa, y pueblos muy pequeños, y comarcas, muy aisladas, y que, por tanto, necesita dinero extra para atendernos. ¡Pardiez, que buena idea! No crean: tartajeo de mal predicador. De momento, en este largo ‘puente’ hacia el 2021, lo que se ofrece es… ¡viajar a Liencres por Año Nuevo! Después se quejan de que se multiplican los contagios…

●POST DATA Vuelvo al ordenador hoy viernes, ayer para el lector. Acaba de anochecer. Nieva sin parar desde la madrugada. Hacia las cinco de la tarde ha subido al pueblo la quitanieves municipal. ¿Qué será de los viajeros a Liencres? Han salido de casa a mediodía y les han hecho la prueba del Covid-19 sin salir del coche, como a unos leprosos. Bien. Así será si así les parece. Y regresan para el pueblo. Nieva. No para de nevar. El viaje dura tres horas largas y en el último tramo del camino han tenido que ser remolcados por un ‘todoterreno’. Aún no les han comunicado los resultados de la prueba. En Madrid tardan apenas media hora; aquí va para tres horas. Así funciona la sanidad en Cantabria. ¡Que se ponga Revilla!

¡Que se ponga Revilla!
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