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El Diario de Cantabria
Juan G. Bedoya
09:56
26/02/19

Il mondo è mobile

Las autoridades policiales deben vigilar por si los viejos asesinos de Terra Lliure vuelven a organizarse

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La revolución independentista ha parido un ratón, pero las autoridades policiales deben vigilar por si los viejos asesinos de Terra Lliure Tierra Libre) vuelven a organizarse. Su pasado es atroz, recordemos. Me tocó muchas veces escribir sobre este grupo terrorista. También los Pujol soñaron, como los Arzalluz en el País Vasco, con una organización ilegal que ‘esmingara’ el nogal mientras la burguesía recogía el fruto. La hubo, Mató. A veces, nos fijamos en su atentado más popular, el tiro en la pierna que le pegaron en mayo de 1981 al entonces profesor (hoy famoso periodista) Federico Jiménez Losantos, atado a un árbol, a ver si lo acobardaban (felizmente, sigue aguerrido, brillante y peleón), pero hubo otros más terribles.

Hace 41 años, un 9 de mayo, los matones de Terra Lliure entraron en el domicilio del empresario José María Bultó, de 77 años, y lo adosaron una bomba al pecho mientras comía con su familia. Querían 500 millones de pesetas. Bultó se negó. Saltó por los

aires. Ocho meses más tarde mataron con el mismo método a Joaquín Viola, que había sido alcalde de Barcelona en 1975. Alejado de la política, fue asesinado el 26 de enero de 1978 junto a su mujer, Montserrat Tarragona. Tres hombres y una mujer enmascarados entraron en su casa a las ocho y media, armados con pistolas y metralletas, colocaron al marido una bomba en el pecho sujeta con correajes y cinta adhesiva y se acabó la vida del matrimonio.

¿Quiénes fueron los terroristas? Tomemos nota de uno que sigue vivito y coleando. Se llama Carles Sastre Benlliure y es el líder sindicalista que organiza las huelgas oficiales a Puigdemont y Torra, la última hace unos días. Independentista de pistola, fue primero militante del Exércit Popular Catalá (EPOCA en sus siglas) y más tarde de Terra Lliure. Ahora es el líder del sindicato independentista Intersindical CSC.

Aún recuerdo el día en que fue detenido, el 1 de julio de 1977, junto a tres compañeros del crimen, Álvar Valls, Montserrat Tarragó y José Luis Pérez (ahora Josep Lluís). Pasó cinco meses en la cárcel, se le aplicó la ley de Amnistía (para que digan que solo favoreció a los criminales franquistas) y salió libre en noviembre del mismo año. El entonces ministro de Gobernación, Martín Villa, quiso mantenerlo preso, pero fracasó. El criminal huyó a París, donde vivió mantenido por el tinglado independentista. Ha vuelto hace años, no se sabe cuál es su oficio aunque sí su beneficio y ahí lo tienen de nuevo, al mando de los revoltosos y agresivos somatenes de Torra, que pide a Sastre más desastres, mayor agresividad y jaleo. Se hacen llamar Comités de Defensa de la República (CDR). Como suele decirse, yo que el ministro del Interior no les quitaba ojo.

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