23.08.2019 |
El tiempo
viernes. 23.08.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria
Juan G. Bedoya
13:54
10/05/19

La fuga, he aquí la cuestión

La fuga, he aquí la cuestión

¡Creen en la justicia española!, exclamé semanas atrás comentando que los  fugados a Waterloo recurrirían hasta el final para echar abajo la decisión de la Junta Electoral Central de dejarlos fuera de las elecciones al Parlamento Europeo. El veto a la candidatura de JxCat con Puigdemont en cabeza parecía de cajón, pero «en cuestión de derechos fundamentales nunca se sabe». Esto escribí entonces. «Por encima de un descuido  (digamos) administrativo, podría imponerse el derecho constitucional a ser candidato cuando no se tienen retirados por sentencia firme tales derechos», añadí. Los fugados serán candidatos. Bien. 

P

ensando con el corazón, los argumentos contra la candidatura de los alzados en rebeldía eran apabullantes. ¿Cómo van a representar a España unos sujetos cuyo único proyecto obsesivo es la destrucción y el desprestigio de España? Vale. Pero se piensa con leyes, no con el corazón. Debió hacerlo la JEC, antes de meterse en un jardín sin salida. Los alzados han ganado una batalla. Cierto es que para ello han tenido que reconocer la necesidad, incluso la bondad, del sistema judicial, pero mejor habría sido evitar el bochorno.

Primero el Tribunal Supremo y ahora el Constitucional han devuelto la lógica al sistema. Puigdemont y el tropel de sus fugados serán candidatos, como ya lo fueron sus compañeros de partida encarcelados, los Junqueras y Romeva. Veremos sus votos (saldrán derrotados una vez más, también en las urnas), y comprobaremos si el fugado principal va a atreverse, farruco como parece, a entrar en España para recoger el acta en el Congreso de los Diputados, si sale elegido, como exige la ley sin ningún género de duda. Si lo hace, será detenido y se acabó la discusión.

Los derechos fundamentales tienen también sus exigencias. Lo saben los presos que están siendo procesados. Podrán salir de la cárcel y de la sala del crimen para acudir al Congreso y al Senado a tomar posesión como parlamentarios nacionales (el día 21 no habrá sesión de juicio, para ese trámite), pero inmediatamente, en el mismo furgón en el que harán el viaje de ida, serán devueltos a prisión para evitar que se fuguen.

La fuga, he aquí la cuestión. El mismo Constitucional que acaba de dar la razón a Puigdemont, se la ha quitado a Jordi Cuixart en el amparo que el violento dirigente independentista había pedido para librarse de la prisión preventiva. El máximo órgano jurisdiccional le ha dicho que no. Con muchos argumentos; iré al principal. Sigue latente el riesgo de fuga que apreció el magistrado instructor Pablo Llarena, y más tarde el propio Tribunal Supremo.

 ¿Por qué sigue latente ese riesgo? Se pongan como se pongan los procesados, tan pacíficos desde hace trece semanas en la sala del crimen, que parece que no rompieron un plato en los días del alzamiento, cada vez que Puigdemont aparece en los medios de comunicación presumiendo de fugado (ocurre casi a diario), se visualiza la idea de la fuga en todos sus aspectos. Si el prior se marchó de España escondido en el maletero de un coche, con nocturnidad y alevosía, ayudado por varios mossos y con la cartera oronda por una caja de resistencia ilimitada, ¿qué no haría la comunidad si pudiera? Fugarse al mínimo descuido de sus vigilantes. Conclusión del Constitucional: que sigan en la cárcel, que es donde están seguros. Se siente (que dicen lo pijos): el argumento lo aporta a diario Puigdemont.

Comentarios