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El Diario de Cantabria
Juan G. Bedoya
09:51
14/01/20

El papelucho y los pulsos

El papelucho y los pulsos

El plato de lentejas por el que el diputado del PRC en Madrid iba a votar sí a la investidura de Sánchez resultó ser un ‘papeluco’ de quita y pon. Lo pudo quemar Revilla para encender su puro. Ahora, la disculpa del no es que las malas compañías del presidente socialista van a romper España. ¿Por dónde se romperá? ¿Amenazan la existencia de España quince diputados del partido que lidera el condenado Oriol Junqueras? ¡Amos, anda! Revilla no es tonto; conoce la realidad. ¿Entonces? Algún día se conocerá por qué ha reñido con su amigo Sánchez.    

Otra queja de Revilla es que «no se cita la Constitución» en el papelucho (otro que tal) firmado entre el PSOE y el partido de Junqueras a cambio de la abstención de los diputados de ERC. Pardiez con la Constitución. De pronto, se aparece como la sustancia nacional, como si no pudiéramos vivir sin rezarla cada día, como antaño el rosario de la aurora. En eso, Revilla es como el cardenal Cañizares, pontífice en Valencia, que ha pedido oraciones por miedo a Sánchez y Pablo Iglesias. Por cierto: Es verdad que en el papelucho de ERC con el PSOE no se sublima la Constitución, pero tampoco lo hace el papeluco del PRC con el PSOE, ni siquiera se reza al Estatuto de Autonomía de Cantabria. 

Desde la revuelta de Cartagena (¡Viva Cartagena!), nunca había estado más atada la unidad patria. Los exaltados que tuvieron el «ensueño» de alzarse en Cataluña (así lo ve la sentencia Marchena, una ensoñación),  están en la cárcel o debajo de la mesa. Los independentistas son más frágiles que nunca (no confundir con el nacionalismo). Si se revuelven, les espera la Justicia. La «desjudicialización» que les ha prometido Sánchez es una majadería. La Justicia ni puede ni quiere desjudicializarse. El desjudicializador que lo intente perderá la cabeza.  Revilla vuelve a hacer el ridículo cuando supone lo contrario. Veamos, además, el panorama en Cataluña después de la batalla del dichoso ‘procés’: los independentistas siguen sin líder (Pujol les robaba incluso a ellos); no tienen héroes ni se esperan (Puigdemont se les fugó en el maletero de un coche); no tienen prestigio; no cuentan con apoyos exteriores; carecen de ejército (a los Mossos los paga Madrid), y se les va agotando lo malversado porque los huidos a Waterloo viven opíparamente.  

Creyeron que la justicia europea los iba a sacar de la cárcel. Junqueras está más adentro. Supusieron que el Parlamento de Estrasburgo les protegería como a polluelos descarriados. Se verá que no, muy pronto. Les queda el recurso a la prensa y quejarse a diario en nombre de la Constitución. Son como Revilla, puertas traseras de los episodios nacionales. 

Escribo sin saber lo que se ha decidido en la reunión entre el PSOE y el PRC para arreglar la crisis de su acuerdo de Gobierno. Revilla habría llegado farruco, amenazante. Harán bien los socialistas en no dejarse amilanar. Todo es susto, todo es farsa. Revilla tiene solo 14 diputados en un parlamento de 35, y necesita apoyos. Los ha ofrecido el PP desde Madrid, sin contar con los dirigentes regionales. Otro despropósito. Pero todo es juego. Mientras, la región está patas arriba, descabezada, con un presidente que es el hazmerreír en Madrid y que apenas se ocupa del trabajo diario. 

Peor aún: Revilla se enfrentó, insultante, con el presidente Rajoy y perjudicó a Cantabria. Ahora ha reñido con Sánchez y vuelve a las andadas. Está solo, fané, descangallado. No hay más que verlo en las televisiones nocturnas, fuera de sí. Conviene que no se arrugue el PSOE. Es la hora de ir recuperando los espacios y los votos que tiró por la ventana la dolorosa Gorostiaga.

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