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El Diario de Cantabria
Juan G. Bedoya
09:04
06/05/19

Dinero católico

El independentismo también afecta al Vaticano. Se ha escrito que el papa Francisco, tan viajero, no quiere venir a España porque la Conferencia Episcopal es «un nido de víboras». Líos sí que hay entre obispos. Varios se han apuntado al bloque de prelados italianos y alemanes que tachan al pontífice argentino de «armalíos», hasta de hereje. El peor escenario se vive en Cataluña, si el reflejo de la crisis del catolicismo español, antaño reserva espiritual de Occidente, se midiera en euros, La tacañería de sus fieles es clamorosa, más del doble que en otras regiones.

Joaquín Costa apeló a dichos populares del tipo ‘Vives como un cura’, ‘Pasas más hambre que un maestro escuela...’ para argumentar cómo España necesitaba, para regenerarse, más escuelas, mejor despensa y mu

cho estropajo confesional. No cayó simpático. Por arriba, se prefería un pueblo analfabeto y pobre. Era fácil domesticarlo y ganarse el más allá con caridades. Cataluña destacaba en aquella España de alpargata. Costa lo concreta en la situación de la Iglesia romana. Eduardo Mendoza lo refleja en ‘La verdad sobre el caso Savolta’

Ya entonces (finales del XIX), los prelados catalanes jugaban con la idea de una Cataluña independiente. Está en los tres últimos documentos de la Conferencia Episcopal Tarraconense, en la que ahora se integra, con mando pontifical, el cura Planellas i Barnosell. Se titulan ‘Arrels Cristianes de Catalunya’, de 1985; ‘Al servei del nostre poble’, de 2011, y ‘Nota de la Conferencia Episcopal Tarraconense’, de hace tres años. Arrels quiere decir raíces y las pastorales aplican esa idea: que «Cataluña tiene derecho a la autodeterminación» porque tiene «capacidad como nación para decidir su futuro». 

Resultaría raro que el Vaticano ignorase esos documentos. Lo cierto es que Francisco ha hecho pontífice de Tarragona a un supremacista. Se van sabiendo qué maquinaciones han desembocado en semejante nombramiento. Apenas anunciada la dimisión del arzobispo Jaume Pujol, del Opus Dei, por edad (75 años cumplidos el pasado febrero) y por abusos sexuales que no acertó a atajar, se filtró que el nuevo arzobispo sería el prelado de Barbastro, Pérez Pueyo, de Ejea de los Caballeros. Inmediatamente, se movilizo la plataforma ‘Volem bons bisbes catalans’. «El franquismo intentó diluir el catalanismo; los de ahora lo hacen de una forma más sibilina», dicen contra la castellanización eclesial. 

Cinco de los 10 obispos de las diócesis catalanas no son catalanes. Si el sustituto de Pujol fuese también de fuera, «ya serán mayoría». Clamores nacionalistas. Francisco cedió. La plataforma estaba ayer encantada: «El nuevo arzobispo entiende las necesidades de nuestra sociedad». Llevan dos años quejándose por «la frialdad y la inacción de los obispos ante el maltrato de sus presos y exiliados políticos, y por la represión a un pueblo que sólo quiere ejercer el derecho de decidir su futuro». Textual. 

Como denunció Costa, la Iglesia catalana, tan franquista con Franco, se hizo nacionalista por interés. No ha hecho un buen negocio. Hacienda regala este año 267,83 millones a los obispos, para sus sueldos y el de los sacerdotes, como liquidación de las equis que sus fieles marcan en el impreso del IRPF. La Agencia Tributaria ha publicado el reparto de esas equis por regiones. Cataluña aparece como una tierra sin católicos de verdad, a juzgar por la tacañería. Las regiones con mayor porcentaje son Castilla la Mancha (46,09%) y La Rioja (45,62%). En Cataluña, la media es de 18,1%. 

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