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El Diario de Cantabria

Va por ti, ‘Chaval de Casar’

Va por ti, ‘Chaval de Casar’

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ARECE que la llegada del otoño nos trae la calma necesaria para recoger los frutos, la escasa cosecha de este ‘annus horribilis’ que un ser diminuto e invisible ha proporcionado a las vidas de este universo que los humanos creíamos tener a nuestros pies. Es tiempo de recolección y los primeros en recoger sus frutos han sido los campeones de las distintas ligas -salvo División de Honor y Veteranos- que han concluido esta semana.

La máxima atención estaba puesta en la Liga de Primera y en el mal tiempo que castigó a la cornisa cantábrica, un temporal que impidió a la Peña La Rasilla ASV Cantábrico el Campeonato de España de Primera categoría de peñas por parejas -se jugará los días 11 y 12 de octubre- y otro tanto de lo mismo sufrieron en Santillana para suspender el Nacional Infantil o en Torres el de Cuarta categoría. Un mal tiempo que ya había hecho suspender partidos la semana anterior, como el que en Casar enfrentaba a los locales frente a Quijano Hospital Veterinario Piélagos, con la segunda plaza de la División de Honor en juego dado que Andros La Serna Valle de Iguña ya se había adjudicado la primera. Había que jugar el partido antes del domingo, fecha de la última y decisiva jornada, y lo pudieron hacer utilizando la bolera cubierta de Ontoria, un partido que terminó con el triunfo de Casar de Periedo La Ermita Cantabria que dormía esa noche en la máxima categoría. Pero faltaba de pasar el último toro. A ellos les correspondía descansar en esa última jornada y los otros aspirantes al ascenso, Gajano Comercial Santiago, estaban obligados a ganar en El Molino a Quijano, peña que se convertía así en juez de paz de la contienda, una situación delicada que seguramente sería mirada con ‘ojo de halcón’. Nada que objetar porque los de Piélagos jugaron limpio, como era de suponer y esperar, y a las pruebas me remito: pusieron el mismo tiro y la misma raya a los dos equipos. Con Casar perdieron jugando bien, aunque el resultado no reflejó la igualdad en el marcador, y con Gajano volvieron a jugar bien pero los del otro lado de la bahía no estuvieron a la altura de las circunstancias y perdieron la oportunidad, como el año pasado, de regresar a la División de Honor.

Cualquiera que hubiese sido el desenlace final, tanto si hubiera subido Gajano o que lo hiciera, como finalmente sucedió, Casar, había motivos suficientes para poner dedicatoria al éxito. Los de Gajano tenían la ilusión por volver a la liga grande, donde ya estuvieron por vez primera en 2017, y dedicar el logro a su presidente y jugador, Fernando de la Hoz, fallecido inesperadamente en febrero. Y también podrían dedicárselo a Daniel, el nuevo vástago de los Guardo-Pajarejo, que ese mismo día quería hacerse presente -finalmente prefirió continuar cómodamente en el seno materno- y de esa forma impedir que su padre, Santi Guardo, jugará ese decisivo partido de su peña en Quijano. No pudo ser pero ‘no hay dos sin tres’ y habrá tiempo para esos homenajes. En cualquier caso, lo intentaron. Va por ti, Nando; va por ti, Daniel.

Pero la fiesta grande, la zaragata, que diría el gran Masio ‘el de La Hayuela’, se montó el domingo en Casar de Periedo, en el centro neurálgico del pueblo, que no es otro que la bolera. Han tenido que pasar muchos años para que aquella peña creada en 1949 en una asamblea vecinal alcanzase el gran sueño de estar con los mejores en la máxima categoría. La peña nace, a imitación de la Bolística de Torrelavega, cuando aún no se habían iniciado las competiciones de liga (1958) para encauzar la gran afición que siempre hubo en el pueblo y en la comarca, ahora acrecentada por los triunfos del joven ídolo local, Ramiro González, que a sus 18 años  venía de ganar el Campeonato Provincial de Primera y haber perdido la final del Campeonato de España por los 13 emboques que le ‘enjaretó’ el Zurdo de Bielva.

Casar de Periedo pertenece al municipio de Cabezón de la Sal y está formado por cinco barrios: Casar, Periedo, Cabrojo, Virgen de la Peña y la Venta del Río. Debe su nombre a que en tiempos pasados fue un casar, una agrupación de casas, dependiente de la vecina localidad de Periedo, pero que la carretera y la estación de ferrocarril la proporcionó mayor dinamismo y la convirtió en el lugar principal. No es de extrañar que sus gentes jugaran a los bolos, porque se encuentran geográficamente localizados en el centro de una comarca bolística por excelencia, como lo demuestran sus muchas boleras en aquella época: la Venta del Río, la de Julio Lavandero, las dos del Concejero, la situada en la Plaza Virgen de la Barca, o en los barrios de San Justo, El Rebaño y Periedo… además todas las que improvisaban los más pequeños -armados de botes y piedras del cercano Saja- bajo las balconadas de sus casonas.

Casar era muy conocido, entre otras cosas, por su estación, por que la carretera nacional a Oviedo -el viejo camino real, ruta de las diligencias que allí hacían su parada- atravesaba longitudinalmente la localidad, y por la famosa recta protegida por a ambos lados por una espectacular hilera de gigantes plátanos de sombra que en su mayor parte desapareció por las obras de ampliación de la carretera. Y también por Ramiro González, como bien escribió su paisana Gloria Ruiz: «Pero mi memoria del pasado no quiere olvidarte y, otra vez, te nombro, bolera de mi pueblo, chaval de recio empaque que adornaste las tardes de ardientes aplausos y, en lecciones precisas, hiciste aprender las letras de nuestro pueblo....» Y también ella en la revista del Campeonato Regional 1982: «Alza el brazo poderoso. Es Él, Señor de la bolera y la amistad. Se aquietan los pulsos, ya la bola sorbe brisas y, como caricia fiera, derrumba y duerme los alzados. Murmullos y sonrisa ancha… Aun ‘El Chaval’ clava sus pies a la tierra, alpargatas pintadas de ‘blanco España’ olvidan la huella. Todos hemos ganado, porque todos somos Él cuando el juego se marcha, vestido de domingo, a otros corros donde nuestro ‘Chaval’ arranca admiraciones mientras su cara seria, hosca ternura nuestra, sujeta una mirada de sueños aprehendidos allá, en el pueblo que hoy suena con su nombre, cantar legítimo que nos alza».

En cualquier caso, si él fue el principio de este sueño, otros muchos lo continuaron año tras año. No fue hasta 1970 cuando se deciden a sacar un equipo para participar en la Liga Regional, con Manuel Abascal -fallecido en 2012- al frente del mismo y quien debemos la información recogida en un libro con motivo del Cincuentenario de la peña. Se cumplen por tanto cincuenta años de ese comienzo liguero pero como tuvieron un par de ausencias, quiere ahora la casualidad certificar que el año que viene, en División de Honor, jugarán su liga número 50. Han tenido que esperar mucho pero ha merecido la pena.

En medio quedan muchos nombres, muchas historias y muchos bolos. Como los concursos organizados con motivo de la festividad de San Lorenzo, o aquel equipo encabezado por la veterana Toña Collantes que participó en la primera liga de mujeres o la Liga Infantil ganada en 1989 con Angélica Ruiz, la primera niña en ganar una competición junto a los niños y la homóloga en juego, prestigio y títulos al gran Ramiro González.

Como es imposible nombrar a tantos y como sería injusto dejar sin citar a algunos de ellos, termino diciendo que si el Alfa -el principio- de esta bonita historia fue ‘El Chaval de Casar’, el Omega -el final-, lo son su presidente, Carlos Martínez, y el suplente de lujo, Enrique Gómez ‘El gallo’.

Creo que se hace justicia con los bolos, que así vuelven a sus orígenes. Me alegra el ascenso porque una comarca tan bolística estaba necesitada de esa figura en la máxima categoría, toda vez que la peña Zurdo de Bielva primero y la Textil Santanderina después la dejaran huérfana. Un éxito que hay que añadir a los últimamente cosechados por la Peña y Escuela Borsal Textil y la Escuela de Casar. El año que viene recuperamos la actividad y la afición en dos comarcas muy bolísticas, el Valle de Iguña y el Valle del Saja.

Las chicas también finalizaron su liga con el triunfo esperado de la Bolística, que redondea así una temporada excepcional con Liga, Copa y, por el momento, el Regional de Iris Cagigas. Un triunfo con méritos que nadie ha puesto en duda, aunque algunos hayan tratado de renmarañar, por la polémica de no dejar jugar a las chicas de Campoo de Yuso, equipo obligado a cuarentena al tener dos jugadoras afectadas por Covid que solicitó a la Federación, sin éxito, el aplazamiento de la última jornada. Torrelavega Siec solventó sus dos últimos compromisos arrollando a Atlético Deva y Carandía, cerrando toda oportunidad a las campurrianas que, insisto una vez más, deben jugar esos dos partidos aun cuando la liga ya esté finalizada, como se jugó el Deportivo-Fuenlabrada en la Segunda División de fútbol. Y esa magnánima y justa decisión le corresponde ahora al Comité de Competición de la Federación y en última instancia al Comité de Disciplina Deportiva de Cantabria. Al césar lo que es del césar, a la Bolística la Liga y a Campoo de Yuso la oportunidad de recuperar los partidos no jugados, completar su casillero y la ilusión por una competición en la que han participado en 18 ocasiones y que con méritos más que sobrados han ganado en cinco.

La nota triste de la semana nos llegó en forma de accidente mortal, ocurrido en Arce, en donde el viernes perdía la vida una joven de Renedo, Andrea Saiz Salinas, hija de un directivo de la Peña Carandía femenina y nieta del que fuera uno de los grandes árbitros de la década de los ochenta, José Salinas, quien carga de nuevo con la pérdida brusca de un ser querido y a quien mandamos -y a toda la familia- nuestro sentimiento de pesar.

La vida continúa y los bolos tienen la actividad propia de cualquier agosto pasado. Mañana la final de la Copa Federación Cántabra entre Monte Corona y Orejo Metálicas Llama, el viernes la final de la Copa Apebol-Trofeo Hipercor, el fin de semana jornada doble y llegamos a la ‘critica’ jornada 20, y el domingo los Campeonatos de España de Féminas, en Polanco, y de Cadetes en Cueto. ¡Va por ti, ‘Chaval de Casar’!

Va por ti, ‘Chaval de Casar’
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