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El Diario de Cantabria

Y septiembre, de Maestros y Maestras

Y septiembre, de Maestros y Maestras

El verano ya anuncia su final, y buena prueba de ello es el fuerte descenso de temperaturas y el agua que hoy sufrimos. Afortunadamente la mayor parte de la cosecha está ya casi a buen recaudo pero todavía esta semana nos quedan por recoger una parte los últimos frutos de la temporada. Ahora que hablamos de recolectas y de cosechas, decía, y titulaba así mi articulo del a pasada semana, que agosto era tiempo de octoniones, un palabro ‘inventado’ para la magnífica ocasión y temporada que nos ha brindado la peña Peñacastillo Anievas Mayba y su jugador Víctor González. Porque por muchos años que llevamos recogiendo títulos, datos y competiciones, nunca jamás nadie había osado ganar ocho títulos en la misma temporada, dejando solamente uno para uso y disfrute de las demás peñas y jugadores, por lo que sin duda habrá quien piense que han sido ¡unos abusones! Pero finalizó agosto con su gran gesta sigue la vida con septiembre, que lleva su nombre por ser el séptimo mes del calendario romano y que por obra y mandato del Papa Gregorio XIII -calendario gregoriano- se vio relegado al noveno puesto por culpa de los intrusos enero y febrero. 

Y siguiendo con los vocablos especiales para señalar a nuestros más laureados campeones, y campeonas como es el caso, ya tenemos esta semana una heptacampeona, siete veces campeona de España, Judit Bueno, de la peña La Carmencita, que puede presumir de un brillante y privilegiado palmarés añadiendo su tres títulos regionales, los cuatro de parejas y los quince -6 ligas y 9 copas- por equipos. Un nuevo título y además muy valioso por cuanto los consiguió -en la legendaria bolera corraliega de La Rasilla- ante una de las favoritas, Iris Cagigas, diez años más joven y seguramente llamada a ser el referente de la categoría femenina. Judit defendía su título conseguido -con sudor y lágrimas tras su lesión- el pasado año en El Verdoso ante otra de nuestras jóvenes promesas, Marta Castillo, que este año estaba muy ilusionada ya que jugaba en casa y tuvo que conformarse con una merecida y meritoria medalla de bronce, porque solamente cuatro bolos la separaron de jugar la gran final en su pueblo, en su bolera, honor que correspondió a Iris y a Judit. La jugadora de Cubas, este año nueva en la plantilla de la Bolística de Torrelavega, partía con una pequeña ventaja de cinco bolos, pero quiso la fatalidad que perdiera el campeonato ¡por un solo bolo! Y en una jugada -más habitual de lo que se supone- que marcará durante tiempo a la joven campeona. Con su última bola necesitaba tres bolos para ganar, y el del medio, el dos, le valía para forzar el desempate a cuatro manos. La bola estaba situada hacia la fila de afuera y, segura de sí misma, optó por ganar y finalmente derribó un solo bolo… y perdió. Naturalmente, cono ocurre siempre en estos casos, la mayoría de los presentes -viendo el resultado- opinaban que tenía que haberse tirado al medio. Una decisión que solamente a ella correspondía, otra cosa hubiera sido en una competición de equipos. Venía de jugar muy bien, con importantes triunfos como el de la Semana Bolística. No ganó pero fue valiente, como corresponde a una auténtica campeona que tendrá otras muchas oportunidades. Así es el juego de los bolos y así ocurre en todos los deportes. Tendrá otra buena oportunidad el día 22 en el Torneo de Maestras.

Porque septiembre es tiempo de maestras y de maestros. Ayer mismo, más de cincuenta mil niños y niñas de Cantabria se incorporaron a las aulas de Infantil y Primaria -los de Secundaria lo harán mañana- después de todo un largo, solaz y merecido descanso. Y con ellos se incorporaron sus maestros y maestras, también cargados de ilusiones para el nuevo curso, y especialmente muy nuevo para los casi seiscientos que se incorporan a la docencia tras superar las duras pruebas de las oposiciones. Después de cuarenta años dedicado a la docencia, solamente me resta insuflarles ánimo por su no siempre reconocida e imprescindible labor, convencido de que en la educación está el futuro de nuestras generaciones. Pero en septiembre también llegan otros maestros y maestras, de los nuestros, de bolos, aunque en este caso no se dedican a enseñar sino a jugar y a deleitarnos con su juego, y seguramente a animar a los más jóvenes a seguir su trayectoria. Bien pensado, tampoco estaría mal pensar que un día nuestro Gobierno Regional les ofreciera la posibilidad de transmitir sus conocimientos bolísticos a través de las Escuelas de Bolos y Madera de Ser, naturalmente incluyéndolos en sus incontables nóminas. ¿Y por que no? 

El domingo se jugaba en Cabezón de la Sal el Torneo de Maestros, una competición nacida en 1983 que reúne, a modo de premio de fin de temporada, a los ocho mejores jugadores del Circuito de Puntos. De entrada me agradó la elección de la bolera y de la localidad, otrora autores de grandes gestas bolísticas, toda vez que allí -en la vieja bolera del hoy llamado complejo deportivo Matilde de la Torre, y antes Casa del Deporte, Hogar Rural, OJE o Frente de Juventudes- los Ramiro González, Lolo Escalante, Manuel Sousa, José María Mier y Nando Cavadilla -la peña Cabezón, Escudo o Conde San Diego- ganaron dos ligas a comienzos de los sesenta, y años más tarde otra la Textil Santanderina con Tete Rodríguez, Calixto García, Faelo García, Nisio Hoyos y un jovencísimo Agustín Fernández. Por motivos personales -se suele decir familiares en estos casos-, tuve que conformarme -como hicieron otros cientos de aficionados- con las buenas imágenes de Onda Occidental y los comentarios de Jaime García. Una elección, bolera y localidad, que premia también el buen trabajo que se está haciendo en la villa para recuperar el tiempo perdido, y que tienen su epicentro en la Escuela de Bolos Borsal Textil que gestionan con éxito los hermanos José Ángel y Javier Vallines.

Allí estaban los mejores, los ocho mejores jugadores de la temporada 2018-19, que comenzaba en el concurso madrileño de San isidro de 2018 -ganó Víctor González- y ponía su epílogo en Cabezón con el triunfo de Carlos A. García. Y lo hacía superando en la final -otra vez por un solo bolo- a Jesús Salmón. Un triunfo que -sabiendo que nadie mejor que Jesús va a entender lo que escribo- hace justicia con el jugador santanderino de la peña Roper Bahía Real, que señala así su mejor temporada en la élite: tercero en la liga y subcampeones de la Copa FEB; fichaje por un nuevo proyecto bolístico en La Serna de Iguña, y lo más importante, un trabajo; subcampeón regional de parejas y bronce nacional, con Rubén Rodríguez; plata en el Campeonato de España después de sufrir las inclemencias del huracán Víctor; campeón del San Isidro en Madrid y La Patrona en Torrelavega; y la guinda del domingo en Cabezón ganado con la última bola del tiro -emboque- y del birle -los tres necesarios- para superar a Jesús Salmón. Un triunfo justo, merecido y que viene a hacer justicia a un jugador que además de su buen y efectivo juego, goza de las simpatías de compañeros y aficionados, entre otras cosas, porque dice lo que piensa y piensa lo que dice. Un Maestro. Lástima que se escaparon algunas cosas, como la Selección Española, que se quedó como primer reserva tras nominarse, allí en Cabezón, a Víctor, Salmón, Óscar y Lolo Lavid. Y también allí, en esa tarde mágica, con tiempo veraniego, a la sombra de las dos sequoyas gigantescas que dan paso a la bolera, el octonión Víctor González recibió su primer Bolista de Oro -solo de color- premio a la regularidad de esta temporada mágica para él y los suyos, y no me refiero a los aficionados ni a su peña, sino a su familia directa, que también tienen buen parte en esos éxitos. Mi más sincera enhorabuena y felicitación a todos ellos. Hubo muchos premios y aplausos para todos, porque ¡septiembre es tiempo de Maestros y Maestras!

Hoy teníamos prevista la final de la Copa de Veteranos en El Verdoso entre los campeones de liga y actuales campeones, Peñacastillo Anievas Mayba, y los debutantes de San Felices de Buelna, la peña Quico Galuza que emotivamente lleva como apellido el nombre de José González, ‘el Ché de Hijas’. Y digo teníamos prevista porque la lluvia no va a permitir jugarse y tampoco será trasladada a cubierta, disputándose en fecha a determinar. No parece que tengan problemas de calendario los veteranos, que este año han jugado la liga más larga con 30 jornadas. Se acaba la sabrosa temporada pero el postre también aporta su notable interés. Y habrá que seguir preparando la mesa porque este fin de semana presenta muy interesantes competiciones: el viernes 13, en Renedo, la segunda edición del concurso de parejas mixtas con los y las mejores jugadores y jugadoras del Circuito; el sábado 14, en la Mateo Grijuela, el Campeonato de España de 1ª categoría sub-23; y el domingo, por partida doble, en Sierrapando el Nacional de 2ª categoría y en Bielva el tradicional homenaje Memorial Rogelio González ‘Zurdo de Bielva’. Y luego San Mateo, Barcelona, Cádiz, la Copa de la Reina y el Campeonato de España de Veteranos, un campeonato que siempre es el primero de la temporada y este año será el último, no por que haya sido culpa de la lluvia, sino porque así está programado para jugar en Madrid el fin de semana del 21-21 de este mes de recolección. Será los últimos frutos de la amplia cosecha, y luego el merecido descanso.

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