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El Diario de Cantabria

Superar el trauma

Superar el trauma

Dedicamos este artículo de manera especial a todas las personas que han atravesado la cuarentena en la soledad de su casa, jóvenes, adultos, mayores y ancianos. Ellos han sido también unos pequeños héroes de esta dura prueba de la historia. Pienso en todos ellos y también pienso en la desescalada con las consecuencias psicológicas que de nuevo nos trae otro cambio más para las próximas semanas y meses.

Volver a la vida anterior tampoco será fácil porque ahora estamos condicionados a los más de cuarenta días de encierro obligado; pensamientos de miedo al covid-19, recuerdos de la soledad vivida y otros muchos sentimientos que hemos venido rumiando en nuestra mente. Algunos se han desahogado en las redes sociales pero otros, por temor a no preocupar a sus familiares y amigos, lo han sufrido en su yo íntimo.

-¿Cómo podremos superar este posible trauma?

Tenemos múltiples y diversas técnicas psicoterapéuticas para el estrés postraumático como pueden ser entre otras: las terapias cognitivas, el psicoanálisis, terapias conductuales, desensibilización sistemática, inoculación del estrés, exposición en vivo, la terapia racional emotiva y muchas más. Todas ellas necesitan tiempo y repetidas consultas. Hoy queremos proponer la implosión.  La implosión es una técnica psicodinámica en la que se presenta al sujeto el material ansiógeno o traumático, -en esta situación usaremos el trauma de otra persona- para ver en imágenes mentales la experiencia ajena y la forma en que ha sido superada por esa persona sin llegar a vivir el trauma. En pocas palabras es “aprender a vivir en cabeza ajena”. Para ello lo ideal es leer autobiografías de gente que han sufrido, pero que a la vez han triunfado y se han declarado felices y sin traumas. Acercarse a estas realidades vividas por otras personas nos puede dejar atónitos al comparar nuestras experiencias traumáticas con otras vivencias superadas y de esta forma hacer un rollo de papel con los pensamientos traumáticos y arrojarlos por un hueco en nuestro cerebro.

Para este caso propongo la lectura de la vida del Neurólogo inglés el Dr. Oliver W. Sacks (1933-2015) en su autobiografía “En movimiento, una vida” (2014) nos relata algunos de sus traumas y la manera en que supo superarlos, unos de forma inconsciente y otros de forma consciente.

Con tan solo siete años y durante los bombardeos de los aviones alemanes en la II Guerra Mundial sobre la ciudad del Londres muchos niños fueron trasladados al campo. Oliver fue alojado en una escuela donde el Director era un auténtico sádico y lo maltrataron a palizas y a hambre pero refugió su mente en el estudio de los números naturales, enteros, racionales, irracionales, complejos, etc. Ellos (los números) fueron sus amigos durante este encierro.

Más tarde durante los estudios de la secundaria sufrió el acoso escolar de sus compañeros (bullying) pero el joven Oliver refugió de nuevo su mente en el estudio de la Tabla Periódica de los Elementos a la que dedicó muchos años hasta convertirse en un experto en los minerales y sus propiedades físicas y químicas. Escribió un interesante libro de esa etapa de su vida, “El tío tungsteno”. En este caso los minerales fueron sus amigos.

Mientras estudiaba Medicina en Londres realizó un viaje a Holanda y en estado de embriaguez fue violado en la ciudad de Ámsterdam.  Los libros y los viajes posteriores, fueron la salvación, especialmente el itinerario que realizó desde la costa este del Canadá hasta la costa oeste y más tarde bordear la costa del pacífico hasta California en autobús, tren y autostop. Este viaje fue su entretención y su reencuentro y pudo superar así la experiencia vivida en Europa.

En la ciudad de Los Ángeles en California mientras realizaba la convalidación de sus estudios de Medicina y Neurología para trabajar en los EE.UU.  terminó siendo un auténtico adicto a las anfetaminas, el LSD, el cannabis - en el trabajo arrasaba con los suministros de productos químicos de laboratorio- pero era consciente de esta situación y se entregó a su trabajo de Neurólogo en un hospital de enfermos mentales de Encefalitis Letárgica de Nueva York donde convivía con sus pacientes, llegando a entender su mirada   y descubrió que detrás de un cuerpo estatua había una mente viva (ver a película Despertares). La escritura fue su mejor manera de afrontar las situaciones complejas y aterradoras. Publicó “El hombre que confundió su mujer con un sombrero”

Y así sigue narrando su vida paso a paso, problema a problema, éxito a éxito, superación a superación y buscando siempre una actividad que fuese más importante que el propio trauma. Supo llevar una vida mirando hacia adelante, buscando motivos para existir, perdonar y olvidar.

Con la lectura de su libro, si es que estas en capacidad de leer, o con la lectura que te pueda hacer un amigo o un familiar puedes aprender algo de la vida de otros y como nos enseñan a llevar y entender esas difíciles situaciones.

Todos tenemos una mente que es el origen de la capacidad de aprender y esta puede ser caótica, rígida o integradora. Pasada la cuarentena demostremos que algo hemos aprendido y encontremos ese camino que nos ayude a disfrutar de la vida que nos merecemos.

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