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El Diario de Cantabria

SOBRE LA FELICIDAD

SOBRE LA FELICIDAD

Una queja que he venido escuchando durante muchos años en la consulta de psicología de forma permanente y muy repetida es algo así: “no soy feliz tengo un marido o una mujer que me quiere, tengo unos hijos que han terminado sus estudios en la universidad, tienen trabajo, son funcionarios aquí o allá, tengo nietos, tenemos una buena pensión y sin embargo me siento mal, estoy tomado medicación para la depresión o la ansiedad, duermo mal, no soy feliz”.

Dice una canción popular,” tres cosas hay en la vida salud, dinero y amor, el que tenga estas tres cosas que le dé gracias a Dios…”  Aquí se fundamenta la felicidad en TENER estas tres cosas, pero resulta que teniéndolas muchas personas no terminan siendo felices. Otra canción dice: “todos queremos más, más y más y mucho más…” y que nos gusta cantar con una copa en la mano y en las fiestas, pero también es un engaño a la búsqueda de la felicidad, esa historia de la canción sigue pidiendo a la vida TENER y TENER más.

Las personas que esperan ser felices buscando tener estas tres cosas, salud, dinero y amor o tener más y más y mucho más..., difícilmente llegarán a su objetivo porque nunca alcanzarán a tener lo suficiente y menos si se fijan en sus vecinos, siempre alguno tiene más.

La realidad es que he analizado a otros pacientes que cuando se les informó que les quedaba pocos meses de vida empezaron a actuar y buscar felicidad - “reunir e invitar a mis familiares y amigos a los mejores menús, las mejores bebidas y a buenos viajes”. Me comentaron que ahora se sentían felices con esta nueva forma de vivir, que era una pena que les quedase poco tiempo de vida, habían descubierto que DAR era parte de esa felicidad cuando ya se encontraban cara a cara con la muerte

Resulta que hasta hace tan solo 100 años no sabíamos como se podía “ser en verdad feliz” y el médico y neurólogo Austriaco, Sigmund Freud (1856-1939) justamente en el año 1920 nos dijo - “la felicidad es amor y trabajo” (resumen de sus libros publicados entre 1920 Más allá del principio del placer y 1930 El malestar en la cultura). Con sus teorías se empezó a cambiar en la creencia sobre la naturaleza humana y se empezó a cuestionar del determinismo biológico sostenido por Hobbes y Darwin o el determinismo religioso sobre la felicidad según Calvino o Teilhar de Chardin, el primero era creer que la felicidad nos la ofrece nuestra suerte biológica en el nacimiento y el segundo era pensar que nos la ofrece o nos la quita Dios. Cien años para asumir el nuevo planteamiento es poco tiempo para entender de forma generalizada en toda la sociedad y en todas las culturas cómo es y cómo se encuentra la felicidad.

La búsqueda de la felicidad estaría basada en dos principios antagónicos, entre dar o tener. TENER creyendo que esto nos puede dar la felicidad como dicen las canciones populares o en DAR como me comentaba el cliente moribundo. Freud nos propone una nueva teoría de la felicidad; dar amor a las personas que lo necesitan, dar atención, dar buen trato, dar parte de tu tiempo a otros, dar… y con respecto al trabajo algo similar, hacer trabajos remunerados y/o sociales, pero estar haciendo algo, estudiar, investigar o crear ideas, cultivar lechugas, cuidar el jardín, cantar en un coro, en definitiva, menos ocio y más productividad.

Pero…- ¿por dónde empiezo? ¿cómo descubro qué es lo que quiero hacer? ¿dónde estará mi productividad remunerada o no remunerada? La Psicología sabe al día de hoy y de forma científica que el cerebro y las neuronas pueden cambiar, aumentar y mejorar sus funciones. Esos cambios se logran a través de las emociones, los pensamientos, los sentimientos, las motivaciones y la memoria. Por fin se termina la cuarentena y queremos seguir siendo felices, unos como lo eran antes de este encierro y otros porque han tomado la decisión de serlo ahora, aunque nunca lo fueron. Lo primero es saber y tomar conciencia de que podemos cambiar, empezando por dar amor a los demás y comprometernos en aquello que nos da satisfacción.

Pasada esta cuarentena del COVID-19 se hace necesario aprender para los próximos cien años que al concepto de felicidad deberíamos añadirle la resiliencia que es el amortiguador que llevamos en las neuronas del cerebro y sirve para superar los disgustos y los traumas que se nos presentan con frecuencia en la vida cotidiana. Muchas personas tienen este amortiguador oxidado o bloqueado y les cuesta volver al estado anterior al disgusto, pero con un poco de ejercicio mental se recupera la flexibilidad. Ánimo!

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