El riesgo de ser médico, profesor o juez

Todas las profesiones son importantes , pero a algunas, por su especial trascendencia, deberían llegar los mejores y deberían estar suficientemente pagados para atraerlos. También deben tener el reconocimiento social y el apoyo e impulso de las Administraciones públicas . Me refiero especialmente a tres: los médicos , en cuyas manos está la vida de los pacientes; los profesores , en quienes delegamos no sólo la instrucción , sino la formación de los más jóvenes , en suma, el futuro ; y los jueces , junto con el resto de las profesiones jurídicas, en cuyas actuaciones o decisiones se juega la libertad, el derecho, la fama y el honor de las personas y de las empresas, su economía y hasta la vida . Si un médico, un juez o un profesor se equivocan, el riesgo es enorme .

Hay algunas más a las que también deberían llegar los mejores y donde los niveles de exigencia para el acceso deben ser altos , como son la política o el periodismo . En el primer caso, está demostrado que es más importante la fidelidad perruna al partido que los conocimientos. El periodismo , imprescindible en la libertad de expresión y en el control del poder , se mueve ya desde hace demasiados años en una precariedad laboral, económica y empresarial que pone en riesgo su tarea fundamental y hace posible que el poder quiera y pueda controlarlo en demasiadas ocasiones.

Tenemos excelentes médicos y profesionales sanitarios , con diez años de formación para poder ejercer, mal pagados ya los que se rifan en otros países , ofreciéndoles mejores sueldos y más oportunidades . Tenemos , que tras la carrera de Derecho, una oposición y el paso por la Escuela Judicial, están razonablemente formados y son en su inmensa mayoría independientes , aunque el objetivo del poder político es bajar el nivel de acceso y aumentar el control sobre ellos para que no puedan controlar a los que mandan . Los profesores deben mejorar su formación y ese MIR del que tanto se habla no acaba de llegar , pero, sobre todo, habría que garantizarles sueldos dignos y una carrera profesional si queremos que lleguen los mejores . Sin buenos profesores no hay buena educación . Estamos muy lejos de lograrlo .

El caso más flagrante es el de la ministra de Sanidad , cuyo mayor logro político hasta ahora ha sido intentar acabar en Madrid con Isabel Díaz Ayuso con el resultado que todos conocemos . También ha intentado acabar con MUFACE porque es enemiga declarada de la sanidad privada . Afortunadamente, parece que también va a fracasar , porque si tuviera éxito colapsaría aún más la sanidad pública . Y, a pesar de ser médica, tiene a toda la profesión en contra , al borde de una huelga nacional que sería muy grave .

Ese nuevo Estatuto impone una jornada laboral de 48 horas -frente a las 37,5 que Yolanda Díaz ha impuesto para todos los demás trabajadores -; fija las guardias en 17 horas -frente a las 24 actuales, pero sin contabilizar las horas extras ni pagarlas ni que éstas cuenten para la jubilación, lo que es un dispar -; y quiere, sin subir los salarios , impedir que un médico pueda compatibilizar su trabajo con la sanidad privada , entre otras cosas iguales de discutibles.

Lo más bonito que han dicho los médicos de ese Estatuto es que "es un bodrio" . No resuelve ninguno de los problemas que tiene la sanidad, es un agravio para los médicos , mantiene las discriminaciones laborales , es intervencionista y conduce a un conflicto de graves consecuencias . Una alegría de ministro .