30.05.2024 |
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Ocho pasos para lograr derechos y dignidad

Ocho pasos para lograr derechos y dignidad

Esta semana se ha celebrado el Día Mundial del Refugiado -108,4 millones, de desplazados forzosos de sus hogares por la guerra, la violencia, la persecución y el hambre, el equivalente por población a la decimosexta nación del mundo- y han coincidido dos informes y dos propuestas de Cáritas y CEAR de cara a las próximas elecciones.

Hablamos de derechos humanos incumplidos, de desprotección internacional, de vulnerabilidad dentro de nuestras fronteras, de exclusión social, de una abandonada cooperación internacional al desarrollo, de una fracasada lucha contra el hambre en el mundo. Nadie mejor que Caritas y CEAR conocen la realidad social de nuestro país y el cumplimiento o la violación de los derechos sociales. Estas son las ocho propuestas de Cáritas, que todos los partidos políticos deberían incorporar a su programa y que todo elector debería comprobar que están incluidas no solo para cubrir el expediente, sino con rigor.

1.- Garantizar la efectividad de los derechos humanos, especialmente en asuntos fundamentales como un nivel de vida digno, el acceso a la vivienda, a la alimentación, a la asistencia médica, a los servicios sociales. (Todavía hay muchos que mienten sin recato sobre lo que reciben los migrantes y "lo que quitan" a los españoles. También el fracaso de políticas como la del Ingreso Mínimo Vital nos cuestionan. La situación actual es manifiestamente mejorable).

2.- Prevenir la exclusión residencial en situación de vulnerabilidad hasta que no se garantice una ayuda para el acceso y el mantenimiento de una vivienda digna. (Esa tarea corresponde a los servicios sociales de ayuntamientos y autonomías y no a los ciudadanos particulares. Queda mucho por hacer).

3.- Desarrollar un plan integral de cuidados para todos. (De acogida, educativos, sociosanitarios... Estamos en pañales).

4.- Garantizar el derecho a una buena Administración pública de forma que todos los ciudadanos puedan ser atendidos de forma amigable estén donde estén y muy especialmente los mayores o los vulnerables. (Esta reforma es imprescindible y urgente, no sólo en estos aspectos sino en muchos).

5.- Desarrollar políticas de empleo resilientes e inclusivas. El Servicio Nacional de Empleo debería funcionar atajando las deficiencias del mercado de trabajo y poniendo el foco en los colectivos de personas con mayores dificultades en el acceso al empleo decente. (Hasta ahora, un desastre).

6.- Promover una política migratoria que contemple oportunidades más allá del mercado laboral. CEAR acaba de informar de que el año pasado 118.842 personas solicitaron asilo en España y solo 18.000 lo consiguieron. Eso sin contabilizar a las 80.000 que están pendientes de lograr cita previa para hacerlo y de los 122.000 expedientes por resolver. España fue el tercer país con más peticiones y también el tercero pero por la cola en resolverlas, solo por delante de Malta y Chipre. (Incumplimos las leyes, las directivas de la Unión Europea, condenamos a decenas de miles de refugiados a vivir en la calle y, además, algunos criminalizan la solidaridad).

7.- Protección efectiva de las víctimas de violencia machista. (Discutir sobre este asunto, ponerlo en duda es un enorme disparate. Pero las políticas seguidas por el Ministerio de Igualdad de este Gobierno no solo no han mejorado el problema sino que lo han agravado).

8.- Garantizar que la cooperación al desarrollo contribuya al fortalecimiento de la sociedad civil en terceros países. (Estamos en mantillas. Mientras no se canalice adecuadamente la ayuda internacional, mientras no se ayude al desarrollo real de esos países y de sus sociedades civiles, mientras no se luche de verdad contra las mafias, seguirá habiendo migrantes que se arriesgan a morir en el mar. La última tragedia con más de quinientos muertos, mujeres y niños, sepultados en la bodega de un barco es un grito infinito. Y seguirá habiendo personas que huyan de la violencia, la guerra y las violaciones permanentes de los derechos humanos porque su vida y su dignidad no valen nada).

Habrá que ver si los partidos y los votantes son, somos, sensibles, a estas denuncias que nos interpelan. Derechos y dignidad.

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