24.05.2024 |
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La verdad y lo que importa de verdad

La verdad y lo que importa de verdad

MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Ahora resulta que el problema de estas elecciones y de nuestro país es la verdad, quien dice la verdad. "España no se merece un presidente que no diga la verdad", dicen muchos líderes socialistas y no pocos comentaristas políticos que, evidentemente se refieren a Feijóo por lo que, de alguna manera están convencidos de que el presidente va a ser el líder del PP. Y que eso lo digan de Feijóo los que han mirado para otro lado con las constantes mentiras de Pedro Sánchez durante cinco años de presidencia es, cuando menos, llamativo. "Lo infinito es infinito", como acaba de decir el expresidente Zapatero en un mitin, lanzado en la defensa de su compañero de partido como si no hubiera mañana. En la recta final de la campaña vale todo y hay que aprovechar todos los recursos posibles, como sucedió no hace tanto con aquello de "no nos merecemos un Gobierno que nos mienta", que valió ganar unas elecciones que estaban perdidas. "La verdad siempre resplandece al final, cuando ya se ha ido todo el mundo", decía el gran Julio Cerón, filósofo, político,escritor y diplomático, generador de vocaciones políticas dispares.

La verdad, para nuestros políticos, casi todos, es un inmenso océano de menos de un centímetro de profundidad y esconde, entre otras cosas, un enorme desprecio a los datos. Cada uno los maneja como quiere, como le interesa y mejor sirve para confundir a muchos. En la época de la Inteligencia Artificial, los políticos sólo manejan la inteligencia emocional, la de los sentimientos, muchas veces la del enfrentamiento. Y quieren que los ciudadanos voten no por los datos, por los programas, por las propuestas, por los compromisos, sino "contra el otro". Y si hay que mentir, se miente con descaro. Yo tuve un socio que mentía con tanta seguridad que hasta yo mismo me creía lo que decía, aunque sabía que no era verdad. Sánchez tiene un máster en mentir y Feijóo está en primero de carrera. Algunos están impulsando los peores instintos contra losque piensan diferente. Y eso es algo que se acaba pagando. Lo pagan los que mienten, aunque no siempre, y lo paga, sobre todo la confianza de los ciudadanos en la política y en las instituciones.

Nadie sabe -excepto Tezanos, claro-, lo que va a pasar el 23J. Puede haber, yo lo pienso, sorpresas importantes. Pero lo que de verdad importa es el día después. Los ciudadanos necesitan confianza y creatividad. Saber que las instituciones van a funcionar con independencia y respeto democráticos, gane quien gane. Y que es posible abrir caminos nuevos, respuestas diferentes a una sociedad tensionada, preocupada, dividida y confrontada. Hay que reparar muchas cosas que se han roto en estos últimos años y hay que trabajar por la unidad para afrontar los grandes retos como país.

Importa quien gana, por supuesto, y también cómo pierde quien pierda. Pero importa más salir de esa actitud egocéntrica que es hoy la política y, sin arrogancia ni complejos, cambiar la mentalidad y afrontar soluciones a los problemas contando con el resto de las fuerzas políticas, al menos las grandes mayorías y, sobre todo, con los ciudadanos. Poner a éstos, especialmente a los más vulnerados, en el centro de la gobernanza, y no dejar a nadie atrás: Gobernar para todos y no para los intereses personales o de partido. Respetar y poner en valor el Estado de Derecho. Seguramente es una utopía, pero, sin duda, es tiempo de utopías. Que no nos pase nada.

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