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El Diario de Cantabria
Fernando Lusson
11:13
19/11/20

Soplar y sorber

Soplar y sorber

En la vida cotidiana la experiencia demuestra que no se puede soplar y sorber, que como explica el refrán no es posible hacer al mismo tiempo dos cosas que son contrarias entre sí. Pero la acción política queda fuera de esa constatación empírica y los dirigentes de Unidas Podemos están convencidos de que pueden desafiar las leyes físicas y del sentido común y ser al mismo tiempo gobierno y oposición a ese gobierno.

La presentación de una enmienda parcial a los Presupuestos Generales del Estado junto a ERC y EH Bildu para que se prohiban los desahucios para las familias vulnerables hasta 2023 es un motivo más de discrepancias, de alteración de los equilibrios entre los dos socios del Gobierno de coalición y de un nuevo intento del pez chico de crecer a base de mordisquear las aletas del pez grande al que obliga a contorsiones, cuando lo habitual en estos casos es una relación simbiótica, al menos hasta que las elecciones están cerca.

La justificación de que se trata de la primera vez que hay un gobierno de dos partidos al frente del Ejecutivo y que es necesario un rodaje sirve cada vez menos. Ya ha pasado un año desde las últimas elecciones generales y en Unidas Podemos todavía quedan los resabios de la labor de oposición y tratan de aplicar políticas maximalistas en todos los órdenes -económico, social e internacional- sin tener en cuenta las consecuencias en otros ámbitos, incluido el de la seguridad jurídica de esas decisiones.

La protección de las familias vulnerables es sin duda una política de carácter progresista y es necesario tenerla en cuenta. De hecho, aunque no siempre ocurre, los desahucios están prohibidos hasta el próximo 31 de enero y habría tiempo para volver a negociar al margen de los Presupuestos esa medida, al igual que la prohibición del corte de los suministros básicos en tiempo de pandemia. Sin duda. Unidas Podemos tiene más reflejos que el PSOE para abordar cuestiones sociales. Pero en este caso pudo haberlo hecho en la negociación previa que mantuvo con la ministra de Hacienda, y no apareció este asunto entre sus peticiones, por lo que la nueva foto de UP con los representantes de la ‘antiespaña’ -en palabras de Gabriel Rufián- es una nueva provocación al PSOE, sumada a la de pretender que EH Bildu va a participar “en la dirección del Estado”, que, además de su imposibilidad, no ha hecho sino apuntalar la idea de que existen dos gobiernos en uno, precisamente la imagen que se quería evitar dar, y sitúa al partido de Pablo Iglesias al mismo lado que la verdadera oposición, que está más preocupada con el ‘quién’ que sobre el ‘qué’ de los Presupuestos.

Las muestras de camaradería de UP con EH Bildu y con ERC, además, va en detrimento de sus propios intereses electorales. Así ocurrió en las últimas elecciones autonómicas del País Vasco donde devolvió los votos que había obtenido de la izquierda abertzale hacía cuatro años, y desapareció de Galicia en beneficio de los independentistas. Los resultados de las elecciones catalanas del próximo mes de febrero darán una nueva medida de lo acertado o desacertado de su estrategia política.

No se trata de que Unidas Podemos deje de ser lo que es, pero sí que asuma que está en un Gobierno de coalición uno de cuyos principios de funcionamiento es la lealtad. Seguramente los socialistas se lo recordarán cuando se aprueben las cuentas de 2021.

Soplar y sorber
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