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El Diario de Cantabria
Fernando Lusson
09:55
21/06/20

SEIS AÑOS DIFÍCILES

SEIS AÑOS DIFÍCILES

Cuando hace seis años el príncipe de Asturias Felipe de Borbón fue proclamado rey de una manera un tanto inesperada, para frenar el deterioro de la institución que representa, estableció las pautas de actuación que le han servido para afrontar las tres graves crisis que le ha tocado afrontar en su breve reinado. En su discurso ante las Cortes, el rey Felipe VI afirmó que en España “cabemos todos”, que su reinado estaría informado por una actitud de transparencia ejemplaridad y honestidad y que encabezaría una monarquía renovada. Esas tres ideas fuerza las ha aplicado ante el desafío soberanista, la crisis institucional provocada por el conocimiento público de las presuntas comisiones recibidas por el rey emérito en relación con el AVE a La Meca, y la crisis sanitaria social y económica provocada por el coronavirus.

Además de esas tres grandes crisis, el rey ha vivido también otras situaciones insólitas, el rechazo de un candidato salido de las urnas a presentarse a la investidura para hacerse cargo de la presidencia del Gobierno –Mariano Rajoy-, el primer triunfo de una moción de censura con cambio en el inquilinato de La Moncloa, y la repetición por dos veces de unas elecciones generales, unas circunstancias que han tenido al país en una sucesión de interinidades que han derivado en el primer gobierno de coalición entre partidos de izquierdas, uno de los cuales es abiertamente republicano.

En estos años el rey se ha dirigido de forma especial al país en dos ocasiones, la primera el 3 de octubre de 2017 para reafirmar que en España cabemos todos y que el intento secesionista de los independentistas catalanes tras el referéndum ilegal del 1-O vulneraba los principios del estado de Derecho. Fue una intervención necesaria –su 23-F se llegó a decir recordando a su padre- para resaltar que la Corona es la garantía de la unidad y permanencia de España y que dio la medida de su responsabilidad. La segunda intervención fue poco después de la declaración del estado de alarma, pero su discurso quizá sea uno de los más flojos que ha pronunciado, pese a que intentaba insuflar ánimos a una ciudadanía sometida a un incipiente confinamiento sin fecha de caducidad. A Felipe VI se le notaba que no atravesaba sus mejores momentos. Acababa de hacerse pública la ruptura con su padre tras conocerse que poseía cuentas en paraísos fiscales. Su decisión estuvo marcada por su compromiso de llevar la ejemplaridad de la Corona hasta sus últimas consecuencias. Como ante el ‘caso Nóos’

Durante el centenar de días que ha durado el estado de alarma, los Reyes han mantenido una intensa labor de información y contactos con todos los sectores sociales, profesionales y económicos que han padecido las consecuencias del covid-19, y Felipe VI sigue siendo el principal embajador de España y a la persona a la que recurre el Gobierno para transmitir los mensajes de confianza en nuestro país. Son otras dos de sus principales misiones personales y políticas.

Suele afirmarse que los ataques al rey emérito por sus actuaciones “no adecuadas” tienen como finalidad socavar la Corona y propiciar un cambio de modelo de Estado. No hay tal. Pese a lo que se pretende trasladar el PSOE sigue siendo un dique de contención contra los ataques a la monarquía, como ha demostrado al oponerse, junto a la oposición de derechas, a la creación de una comisión de investigación sobre las finanzas de Juan Carlos I.   

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