10.05.2021 |
El tiempo
lunes. 10.05.2021
El tiempo
El Diario de Cantabria

Palabra de honor: no quiero ser ingenioso

Palabra de honor: no quiero ser ingenioso

Son tan pocas las ocasiones últimamente en las que los españoles podemos sacar pecho que nos vemos compelidos a aprovechar la más mínima. Así, me sentía yo muy ufano de que al menos estábamos en la carrera del espacio, aunque fuese con un modesto satélite, orgullosa y poco imaginativamente llamado Ingenio, que iba a fotografiar la península ibérica por los cuatro costados, se supone que en busca de (más) vida inteligente. Pues nada: resulta que el cohete que iba a lanzar al ingenio Ingenio hacia su destino en el firmamento se desvió de la órbita prevista -apenas ocho minutos tardó en errar su camino-- y allá, a las insondables profundidades del cosmos estelar, fue a parar nuestro satélite, que vaya usted ahora a buscarlo.

Todo son desventuras en casa del pobre. Ahora nos dicen que las ayudas europeas dependen de la buena o, más probablemente, mala voluntad de los polacos y los austríacos, que son dos regímenes cavernícolas que se niegan a aprobar los presupuestos de la UE. Lo de que nos vayan a vacunar a diez millones de españoles contra el Covid ya en enero parece aún más improbable que que logremos recuperar nuestro Ingenio aeroespacial. Y, para colmo, como se aburre con su autoimpuesta misión de arreglar lo de las residencias de mayores, nuestro vicepresidente segundo se lanza a hacer las Américas, pero solamente las Américas bolivarianas, con gran pasmo de los restantes americanos, Trump excluido porque él también anda a lo suyo, o sea, enredando y liado, que viene de lío, que en eso bien se parece a nuestro líder morado.

No me quiero dar de agorero, ni tampoco de ingenioso, porque hay juegos de palabras demasiado facilones, pero la verdad es que a veces uno, que se sabe habitante de un gran país empeñado en dejar de serlo, tiende a pensar que, como el satélite, hemos perdido el rumbo. Y entonces resultaría que el pobre Ingenio lo único que ha hecho ha sido ponerse a tono con cómo nos las gastamos por acá. Y eso que ningún preboste, vicepresidencial o no, se ha llegado hasta la Guayana para despedir al artefacto hoy extraviado, lo que hubiera aumentado el riesgo de catástrofe. Así que lo del Ingenio ha sido genial: pudiendo salir todo mal, ¿por qué iba a salir algo bien?

Palabra de honor: no quiero ser ingenioso
Comentarios