20.06.2024 |
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El mensaje de Navidad quizá más difícil para Felipe VI

El mensaje de Navidad quizá más difícil para Felipe VI

El Rey afronta esta Nochebuena su mensaje a los españoles más difícil, al menos desde que, en diciembre de 2017, el país vivía la angustia del recuerda del intento de golpe en Cataluña que se produjo dos meses antes. Ciertamente, en esta ocasión la situación en el 'problema catalán' parece menos virulenta, pero es cierto que el año ha estado pleno de convulsiones políticas, con el país dividido anímicamente en esas dos Españas a las que, lógicamente, el jefe del Estado no podrá referirse.

Ni a otras muchas cosas que han revolucionado de alguna manera la 'conciencia social' del país: el Rey lo es de todos, incluyendo, claro está, a quienes se decantarían por otra forma de Estado, y no puede inclinarse por ninguna de las opciones en juego.

Consta que a La Zarzuela han llegado presiones y sugerencias para que, en esta ocasión, Felipe VI abandone el tono algo genérico de mensajes anteriores desde que, en 2014, accedió a la Jefatura del Estado por abdicación de su padre, Juan Carlos I, que tampoco pasará estas Navidades en Madrid pese a sus deseos, según ha trascendido. Cuentan que el propio Pedro Sánchez habría instado al Rey a decantarse por las posiciones gubernamentales en el conflicto para la renovación del Tribunal Constitucional, que ha acabado en un muy serio enfrentamiento no solo entre el Ejecutivo y el Judicial, sino en el seno del propio TC, que es nada menos que el órgano de las máximas garantías constitucionales. Y, lógicamente, el Rey habría aludido a su posición absolutamente imparcial en los conflictos para rechazar tales invitaciones.

El Estado acaba el año seriamente afectado por un mal funcionamiento del engranaje de los poderes y por un palpable aún mayor distanciamiento entre la ciudadanía y sus representantes. El Gobierno ha abierto muchos polémicos cajones del cambio social, económico y político al tiempo. Y ello sin duda ha desconcertado a los electores cuando se abre precisamente un año eminentemente electoral. Un año que deja adivinar 'tensiones políticas de campaña' sin cuento en una nación con serios problemas territoriales (Cataluña sigue siendo el 'quebradero de cabeza número uno') y con una falta de entendimiento entre las principales fuerzas políticas casi inédito en Europa, donde la cooperación suele primar sobre la por otra parte lógica confrontación entre los partidos.

Son todas, desde la ausencia del anterior jefe del Estado de territorio patrio hasta la quiebra de las instituciones y las incongruencias territoriales, anomalías de un sistema que, comprensiblemente, no podrán ser denunciadas por el Monarca, quien sin duda sí pedirá, como todos los años, respeto a una Constitución que cada año se respeta menos. Pero qué duda cabe de que todas estas cuestiones sobrevolarán el mensaje real, al que en ocasiones anteriores se le ha achacado, dentro de su corrección y mesura -la de Felipe VI es, sin duda, una de las voces más respetadas de la nación--, una excesiva lejanía a la hora de abordar los temas más inquietantes para los españoles.

Más allá de lo puntual que se ha ido filtrando sin mayor confirmación oficial, ignoro, lógicamente, lo que dirá el Rey y hasta dónde se involucrará en asuntos como las consecuencias para Europa y España de la guerra en Ucrania o se referirá a cosas que estarán en la mente de todos cuando le escuchemos: la mayoría de edad de la princesa de Asturias, que se producirá dentro de este año que comienza (octubre), o la 'pacificación' de las broncas relaciones entre las fuerzas políticas. No, no va a ser un discurso fácil el ya grabado mensaje del Rey en esta edición de 2022, el año de tantas tormentas. Lo que no puede hacer el mensaje real es defraudarnos. Confío en que no lo haga.

El mensaje de Navidad quizá más difícil para Felipe VI
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