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El Diario de Cantabria
Fernando Jáuregui
19:09
18/07/19

Jarrones chinos reunidos en un coloquio

Jarrones chinos reunidos en un coloquio



Fue Felipe González, en uno de aquellos momentos certeros, quien definió como 'jarrones chinos' a los ex presidentes del Gobierno: te los regalan, todo el mundo piensa que son valiosos, pero no sabes dónde colocarlos en tu casa. Abultan mucho y no acaban de pegar con la decoración moderna. Dos 'jarrones chinos', el propio González y su ex enemigo José María Aznar, se dieron cita en un coloquio para lanzar una de las andanadas más tremendas que recuerdo contra la actual situación política. O más bien, contra la actuación de nuestros actuales políticos.

Si yo fuera uno de los que ahora nos gobiernan, o pretenden hacerlo, estaría, supongo, mucho más afectado de lo que ellos parecen estarlo ante el varapalo que les han dado, a todos, estos dos hombres que tuvieron todo el poder durante muchos años. Y que acaban de recordarnos el papel -no siempre lo han asumido- corrector y sugerente que han de tener dos personas que, como ellos, han disfrutado largamente de esa beca única que significa ser el inquilino principal de La Moncloa.

Vengo de una conferencia de prensa con el padre Ángel, de Mensajeros de la Paz, con quien colaboro, anunciando la celebración próxima del 'Dia de los Abuelos'. Una jornada que sirve para reivindicar el valor social, político, económico y, sobre todo, afectivo de los mayores. Esos hombres y mujeres que nos trajeron hasta aquí, una situación de la que podríamos decir que cuando peor estemos, estemos como ahora. Pero que va siendo claramente susceptible de empeorar.

No pretendo venir aquí con la reivindicación del abuelo Cebolleta insistiendo en que todo tiempo pasado fue mejor. Pero, cuando veo el vídeo que acompaña la celebración del 'Día de los Abuelos', y escucho a Marcelino Oreja, a Alberto Aza, a Vicente del Bosque, a tantos otros, glosando el orgullo de ser mayor, abuelo, me pregunto si mensajes como el que lanzaron Aznar y González, que también cometieron sus errores, claro, no debería ocupar un espacio central en las meditaciones de nuestros políticos actuales en vísperas de la sesión de investidura. Que, seguramente, acabará siendo de no-investidura. Ninguno de los dos ofreció soluciones concretas, más allá de hablar de la 'centralidad' -o sea, no Podemos, no Vox- de la que nos estamos apartando, para mal, y de recomendar a los que tienen nuestro futuro en sus manos que se 'retiren al rincón de pensar'.

Uno de los dos citados me reconoció un día de inusualmente demorada conversación que los políticos son gentes que no se dejan tiempo para escuchar a los demás, para reflexionar en lo que los demás piensan ni para pararse ellos mismos a pensar: demasiado llenas sus agendas y atiborrados de naderías sus cerebros. Y esto es algo de lo que está pasando: 'los cuatro', y los demás, andan demasiado ocupados mirando la corteza del árbol que les impide ver el árbol... y del bosque ya ni hablamos.

Y así andamos: pegados a la corteza de un árbol que el día menos pensado caerá sobre nuestras cabezas, y entonces qué. Pensando que lo que transmiten Aznar y González en su rara comparecencia conjunta son cosas de jarrones chinos, propias de tipos molestos cuyo tiempo ya pasó. Hasta ese punto llega el error, el inmenso error de estas gentes a las que votamos y sufragamos para que sea nuestros representantes y que ya hace tiempo que no nos representan, como seguramente comprobarán si nos fuerzan a repetir elecciones.

 

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