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El Diario de Cantabria

𝑪𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒗𝒊𝒓𝒖𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒋𝒖𝒆𝒈𝒂

Con el virus no se juega. Y menos aún si ese juego es ese que hemos tornado perverso, la política. Por eso le sugiero que no haga usted demasiado caso a la ministra de Igualdad cuando da marchas atrás y adelante al hablar de salir o no a la calle el próximo 8 de este mes, día internacional de la Mujer. La señora Montero (doña Irene) sugiere que quienes dicen, decimos, que no conviene salir a manifestación alguna en esa jornada, porque los expertos piensan que aumentaría el riesgo de contagios, están, estamos, "negando el derecho de las mujeres a la calle". Menuda barbaridad.
Montero de puzle
𝑪𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒗𝒊𝒓𝒖𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒋𝒖𝒆𝒈𝒂

Con el virus no se juega. Y menos aún si ese juego es ese que hemos tornado perverso, la política. Por eso le sugiero que no haga usted demasiado caso a la ministra de Igualdad cuando da marchas atrás y adelante al hablar de salir o no a la calle el próximo 8 de este mes, día internacional de la Mujer. La señora Montero(doña Irene) sugiere que quienes dicen, decimos, que no conviene salir a manifestación alguna en esa jornada, porque los expertos piensan que aumentaría el riesgo de contagios, están, estamos, "negando el derecho de las mujeres a la calle". Menuda barbaridad.

Menos mal que, a continuación, como resignada por tener que aceptar la decisión de 'su' Gobierno de impedir las manifestaciones, al menos en Madrid, dice con la boca pequeña que ella tampoco saldrá. Faltaría más. Pero ahí queda esa sugerencia: si usted está entre quienes piensan que hay que quedarse en casa el lunes, podría ser usted un peligroso antifeminista. Demagogia pura y dura, que solo esconde el deseo de la ministra de prevalecer frente al feminismo más sosegado y sensato de, por ejemplo, la mismísima vicepresidenta del Gobierno en el que la señora Montero (doña Irene) ejerce, es un decir, lo mismo que su pareja (la de la señora Montero, doña Irene, digo).

Pues eso: aunque no sea usted madrileño y viva en otras Comunidades donde sí podrían salir algunos colectivos a celebrar, con restricciones, el día de la Mujer, mejor que se abstenga por este año de celebraciones, no vaya a ser que se den las mismas consecuencia del año pasado; usted ya se acuerda de la que se montó, así que no insistiré en el tema. A mí, tanto como la amenaza del virus galopante me preocupa la irresponsabilidad de una ministra que jamás debería haberlo sido. Me inquieta ese permanente tensionamiento de la sociedad a la que se pretende dividir en bandos: 'feministas y antifeministas', fachas y progres, monárquicos y republicanos, capitalistas y proletarios, buenos y malos. Que eso se haga desde un sector del Gobierno, en el que ya también están representadas las dos Españas, resulta sumamente alarmante. Y que ahora el pretexto para ahondar las simas sea utilizar algo tan grande como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, me parece indignante. Y no, eso no lo va a arreglar un encuentro destinado a limar tensiones, para colmo pospuesto, entre el presidente y el vicepresidente segundo y compañero sentimental de la tan citada ministra, sí, ese que no nos dejaría dormir, etc.

Por cierto, tampoco haga usted demasiado caso a la presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Isabel Díaz Ayuso, que también politiza -como el propio Gobierno cuando Salvador Illa ejercía sobre la Sanidad_el virus: se ha quedado sola doña Isabel a la hora de pretender que Madrid sea una especie de 'aldea gala' en lo que respecta a saltarse el cierre impuesto por las otras Comunidades en Semana Santa. Dice querer ayudar a la hostelería, pero yo pienso que lo que quiere más bien es mostrar que a ella no la tose nadie, y menos el señor de La Moncloa, y menos en estos tiempos pandémicos.

Para nada soy un experto en virología ni en pandemias, de esos que han brotado como las setas para asomarse a nuestras pantallas de televisión. Pero, por eso mismo, pienso que hay que prestar atención a lo que nos dicen gentes que de esto saben más que nosotros, y no me refiero precisamente al doctor Simón, que es uno de los que nos incitan a la confusión con sus titubeos y su falta de transparencia. Y las gentes que saben más que nosotros nos dicen que de 8-m masivos, nada. Y en Semana Santa, qué le vamos a hacer: a esperar unos meses para ver el mar los que no lo vemos habitualmente. Hay que salvar este verano por muchas razones, que ya no solo las económicas: estamos todos hartos de confinamientos, perimetraciones (si es que así puede decirse), limitaciones de horarios, de no poder abrazar ni ver a nuestros familiares que viven lejos. Pero de esta solo saldremos con bien con disciplina, que es eso que [email protected] representantes [email protected] están saltándose de manera continua. Hágame caso: no les haga caso, y hágaselo a los que nos piden un poco más de esfuerzo, sudor y lágrimas. Creo que esta vez es por nuestro bien.

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𝑪𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒗𝒊𝒓𝒖𝒔 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒋𝒖𝒆𝒈𝒂
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