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El Diario de Cantabria

Preparando la Navidad

Preparando la Navidad

Cuando comenzamos el tiempo de Adviento en la Iglesia Católica, ya se empieza a oír que estamos cerca de la Navidad, que siempre viene unida a la Noche Vieja y a la festividad de los Reyes Magos. Tres días muy importantes para reunirnos la familia y poder compartir, mesas y regalos. Y los creyentes también solemos compartir la fe en Aquel que se hizo presente entre nosotros. Días tan importantes que reciben el nombre de Pascua de Navidad, como los verdaderamente importantes días de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús reciben el nombre de la Pascua de Resurrección, el día más importante del año para los cristianos.

La Navidad del coronavirus. La gran diferencia con el año pasado, que ojalá no se vuelva a repetir, es que estamos bajo los efectos de la pandemia. Y ha sido esta nueva situación motivo de comentarios acerca de los planes en los que nuestros gobiernos, estatal y autonómicos, estaban proyectando. Porque también estos tiempos navideños son una oportunidad para  las ventas de comidas que han subido excesivamente sus precios, de compra de juguetes, que es su tiempo. De salir a los restaurantes para la celebración, sobre todo la noche de año viejo (los cotillones y el toque de las campanas desde la Puerta del Sol de Madrid, que nos dicen que un año terminó y el otro comienza, e incluso ya se está poniendo de moda salir la noche de la Navidad… un tiempo que se espera para que nos dejen libres y gastemos y luego otra vez a los confinamientos y cierres de terrazas. Parece ser que no va a ser tan complejo este tiempo y que seguiremos con reuniones familiares y de poca gente, entre seis y diez personas, y terminando la fiesta a la una de la mañana, al menos después de comer las uvas. Pero bueno, aún nos queda un mes y ya sabemos los cambios que nos están dando en la organización de los horarios para la prevención del coronavirus. Que, si dan resultado, bien venidos sean. Y aún nos queda pensar si, por la crisis económica que nos acecha, ERTES prometidos, pero no pagados, empresas cerradas y personas al paro, se podrá disponer de los dineros para poder hacer las compras que en estos días son típicas y que tanto desearíamos. Pero no estamos para hacer gastos fuera de los presupuestos reducidos con los que hemos de pasar este tiempo.

La Navidad de la fe y de la familia. Pero si los condicionamientos sanitarios y sociales están en un continuo cambio, no es de olvidar que la Navidad es un tiempo importante, sobre todo para los cristianos, porque celebramos el comienzo de nuestra Salvación, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, en el portal de Belén. El comienzo de la presencia definitiva de Dios en el mundo de hoy. También Jesús nació en tiempos muy difíciles, cuando su pueblo estaba bajo el dominio romano, que había impuesto a un rey subordinado al Emperador romano, cuando la sociedad de Israel estaba muy revuelta, tanto a nivel social como religioso. Sin embargo, aquella Navidad primera, da la impresión que fue muy feliz y que nos recuerda que una verdadera celebración de la Navidad sigue siendo hoy también tan feliz como aquella del humilde pueblo de Belén. Si no tenemos cambios en las disposiciones que nos afectan por la pandemia, estas Navidades van a ser muy de familia, sobre todo si nos permiten las reuniones de más de seis personas. Por ello va a ser, sobre todo para los creyentes la Navidad del Portal de Belén de una familia en la que estará Jesús, recordándonos su presencia entre nosotros. Para otros será el adorno del árbol de Navidad o de las flores de Pascua. Es muy importante respetar todas las creencias, porque Dios tiene su propio camino para llegar a todos nosotros.  Pero yo quisiera, sobre todo para quienes vais a colocar el Belén en vuestras casas, recordaros una carta apostólica que escribió el año pasado el Papa Francisco sobre ‘El hermoso signo del Belén’. Porque un Belén va mucho más allá de unos adornos para decorar la casa, sino que son un recuerdo del misterio del nacimiento del Hijo de Dios, hecho hombre por todos nosotros. Cada uno de los elementos que figuran en la formación del Belén, nos van enseñando una parte del misterio del amor de Dios, siempre presente entre nosotros. Viendo el Portal de Belén, podemos decir que estamos ante un evangelio escrito con figuras. Evangelio de figuras que nos lleva a interesarnos por leer el Evangelio de la Infancia, con los que comienzan el Evangelio de Mateo y el Evangelio de Lucas. Y ya que comenzamos a leerlos, pues a seguir teniéndolos en nuestras manos y en nuestro corazón. En nuestras casas, el Belén no será tan grande y tan impresionante como los que suelen representarse en las plazas de pueblos y ciudades. Pero serán más nuestros y seguro que nos acercarán más a Dios. La carta del Papa Francisco es algo grande y profundo, y espero resaltar algunas ideas antes del día de Navidad. Preparémonos para fijarnos en aquel Niño, que con la sonrisa y sus brazos extendidos nos quiere abrazar a todos, porque desde aquel humilde portal nos está enseñando que a todos nos acoge. Para Dios, estoy convencido, no hay buenos ni malos, sino solamente hijos suyos a los que da siempre su amor. Y sentir el amor de Dios es el primer paso que damos en la vida para acercarnos a Él.

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