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El Diario de Cantabria

Nos estamos dando cuenta de que no somos tan grandes

Nos estamos dando cuenta de que no somos tan grandes

Hay semanas en las que no suceden cosas interesantes, pero en otras son tantos los temas que se amontonan, que al final no sabes de que escribir en ese domingo. Y esta es una de estas semanas. Os contaré.

Semana de cuaresma. Ya tuvimos en nuestras parroquias la imposición de la Ceniza, el rito con el que los cristianos comenzamos el tiempo de Cuaresma, y ahora nos llega la tarea de ir preparando este camino que termina en las grandes fiestas de la Pascua. Siempre hay dos preocupaciones. La primera en ir preparando todo lo que van a ser los elemento que nos ayuden a vivir y a celebrar este tiempo: cirios, velas, monumento de adoración del Santísimo, celebración del Viacrucis y sobre todo preparar la noche de la Pascua, el día central del año para los cristianos. Y lo segundo es lo más importante en un mundo en el que cada vez la fe es más tibia y se cree más a la manera de cada uno, poder vivir este triduo pascual se hace un tanto complicado. Suele coincidir con las vacaciones de la Pascua, una semana libre para muchos, en la que el descanso se pone en lucha contra las celebraciones religiosas. Y animar a que estos días centrales de la fe puedan ser vividos con la importancia que tienen. 

Las aventuras del coronavirus.   Sigue adelante esta enfermedad que según dicen ha llegado desde China y que está afectando a medio mundo. Al menos eso es lo que algunos nos están diciendo. Para otros la cosa no es para tanto. Suelen decirnos que mueren más personas todos los años que los que tienen en riesgo su vida por el coronavirus. Pues no sabemos al final como va todo ello, pero si que estamos viviendo un tiempo de miedo. Y es que nos estamos dando cuenta de que no somos tan grandes y fuertes que nos encontremos capaces de luchar contra las enfermedades. Pero no solo eso sino que también nuestras debilidades y miedos nos hacen sentirnos cada vez más pequeños. Estamos a disposición de la naturaleza, de la riadas que hemos tenido durante este invierno, de los argayos que salen por cualquier lado y que destruyen nuestros paisajes, nos acordamos de aquella época en la que tanta gente perdió sus ganados por el miedo a la infecciones, que al final no fueron para tanto… y lo peor de estos momentos de debilidad es que nos enseñan que por mucho que deseemos seguimos siendo animales en peligro. Y a veces los más peligrosos somos nosotros para nosotros mismos. Ha vuelto la cuarentena. Muchos tienen que estar encerrados en hoteles, casas, hospitales porque nos meten el miedo de que pueden ser potenciales transmisores de una enfermedad que, al menos, nos roba nuestra tranquilidad. Incluso en este tiempo tenemos problemas para poder realizar nuestras peregrinaciones a Tierra Santa. Me llegaban noticias que hasta mediados de abril, las fronteras palestinas estarán cerradas y no se podrá entrar ni salir del país. Miedos y precauciones sigue habiendo en todos los lados.

Un gobierno que empieza a actuar. Ya nos están diciendo que no estamos viviendo en un vacío de poder y que los socios del gobierno se llevan muy bien y que todo esto seguirá hacia adelante, construyendo un país más justo y democrático. Pero como ya estamos acostumbrados a que todos nos lo digan cuando llegan a los sillones cómodos del Parlamento (donde la mayoría de las veces, cuando están, se les ve dormir a gusto), ya solemos tener la tarea de no dejarnos engañarnos por ellos. De momento parece que se intenta hacer un país feminista, donde se defiendan los derechos de la mujer, como el de poder ir a casa sola y borracha. O el derecho a subirse el sueldo para cobrar cinco mil euros mensuales, cuando hay gentes que no llegan a ese dinero en todo el año, y con ello tiene que vivir una familia. Hay que pagar los casoplones. Que le vamos a hacer….

La nueva organización de la Conferencia Episcopal. De ello creo que tendremos que hablar mucho en estos cuatro años que dura el servicio de los obispos elegidos para el bien de nuestro país. Y es que parece que en España solamente hay un enemigo para el progreso y el bienestar de nuestra sociedad, que es la Iglesia. Se cuestiona el derecho a la educación concertada, no por ser educación sino por no poder ser dominada por el estado. Ideologizar a los pequeños es una sutil manera de ir creando un saco de votos para mantenerse en el poder y vivir del cuento. Se quiere presentar a la Iglesia como culpable de que haya pobres en España, por la sencilla razón que está exenta de pagar el IBI, como lo están todos los servicios del bien público, como están exentos partidos políticos y sindicatos. Pero yo aquí ya os dije que suele haber una diferencia: en las iglesias hay centros de Cáritas, donde se ayuda a la gente con ropas y comidas, para que al menos puedan sobrevivir. En las puertas de partidos políticos y sindicatos no hay nada de eso. Enseguida mandan a Cáritas. Defender a la Iglesia no es defender una asociación cualquiera sino defender a una sociedad, que en muchos casos y a pesar de nuestros defectos, hoy estaría mucho peor. 

Y todo ello es más importante que el estar discutiendo si los obispos que están al frente son del Papa Francisco o van contra él. Son del pueblo nuestro y están a favor de nosotros. Espero que a lo largo de este tiempo seamos testigos de ellos. Os lo iré contando.

Nos estamos dando cuenta de que no somos tan grandes
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