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El Diario de Cantabria

El signo del Belén

El signo del Belén

Una de las grandes fiestas que nos preparan para la celebración de la Navidad es la fiesta de la Inmaculada Concepción. La gran fiesta de la Virgen María, la mujer que nos dio a Jesús, el Hijo de Dios haciendo realidad aquellas palabras que pronuncio en Nazaret el día de la Visitación: «Hágase en mi según tu palabra». Abierta a la voz de Dios, en su seno concibió a Jesús, Por eso, en medio del tiempo del Adviento, de la preparación a la llegada a la gran fiesta de la Navidad, celebramos su fiesta,  en el día ocho de Diciembre, precisamente este año en este domingo. Este fue el día en el que el Papa Pio IX en el año 1854 proclamó a la Virgen, como Inmaculada, libre de todo pecado

Este año, la fiesta de la Navidad tiene una carta del Papa Francisco que nos quiere enseñar cual es el sentido de la Navidad, que el pueblo cristiano manifiesta y representa son la colocación de ‘los Belenes’ en sus casas  y en sus iglesias, hospitales, cárceles… 

Por ello, hoy quiero deciros la ideas y enseñanzas más importantes de esta costumbre cristiana que nació de aquel Belén que San Francisco de Asís colocó por primera vez, también para enseñarnos a los creyentes el sentido de la fiesta de la Navidad..

La Navidad de los gastos. Tenemos muy unido el recuerdo de las fiestas navideñas, con las luces de los pueblos y ciudades, que hoy hay quienes critican mucho por el cambio climático, los gastos de los grandes almacenes, que están ya vendiendo sus productos desde un mes antes de las fiestas de la Navidad, siendo muy difícil acceder a ellos, en las tiendas se venden los turrones y mazapanes típicos de estos días y en la televisión nos reencontramos con la propaganda de «todo lo que necesitamos» para una Navidad feliz. Pero gracias a Dios sigue habiendo gente solidaria con los más pobres y necesitados, que estos días viven un tiempo de una mayor cercanía y solidaridad con las gentes más débiles de nuestra sociedad.

La carta del Papa Francisco. Y este año el Papa Francisco nos ha regalado una carta sobre una de las más profundas tradiciones,  no solo de los cristianos, que es el hacer el portal de Belén. O bien un sencillo portal, con la Sagrada familia, la mula y el buey o representaciones más amplias con gran cantidad de personajes.

La tradición del Belén nació en el monte Greccio, en el valle Reatino, el día 29 de noviembre de 1223. Nos habla de una tradición muy enraizada en la fe de los cristianos.

Para la cristianos ‘el Belén’ es encontrar el centro de la Navidad, el significado que tiene el Nacimiento de Jesús para los creyentes. Es una manera de aprender sobre lo que es este día de la Navidad, que en definitiva es llegar a vivir la presencia de Jesús en medio de nosotros. «El Belén es como un evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura». Es no tanto la admiración de una ‘Obra de arte’ sino a través de la contemplación de esta obra de arte popular, encontrarnos con la invitación de ponernos de camino hacia el encuentro de aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. 

Nuestro primer vistazo se dirige  por ello al Niño que esté en el pesebre. Es el recuerdo de  lo que nos transmitió el evangelista Lucas; María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre». Ahora nosotros lo encontramos sonriente, en unas representaciones en la cuna del portal, en otras en brazos de su Madre, pero en todas recibiendo bien a los pastores, o a los Magos del Oriente. Y por ello, lo más importante es que cuando lo contemplamos, nos encontramos con el amor de Dios, que cambia las tristezas de los hombres y mujeres estando siempre a nuestro lado. 

Y frente a la representación del portal, no hay que olvidar otra de las grandes tradiciones como es el canto de los Villancicos. Sí que hay personas que los encuentran como cosa de niños, pero no olvidemos que si no nos hacemos como niños no entraremos en el reino de los cielos. Y hoy, que como siempre buscamos los caminos de la felicidad y que como casi siempre los encontramos muy difíciles y complicados, no olvidemos la presencia del Dios, nacido en Belén, que compartió la vida de los necesitados y que murió en el gran gesto de amor en el altar de la cruz.

La carta del Papa es más larga. Apenas seis hojas. Simplemente me he fijado en el principio. No estaría nada mal que los sacerdotes pudiésemos leer al pueblo las escenas de las Navidad según nos la presenta el Papa Francisco. 

Sin embargo hoy podemos encontrar esta carta entera en internet, donde todo se encuentra hoy. Se ha titulado ‘Admirabile signum’ y  lo traducimos como ‘Hermoso signo’. Y me atrevo a decir que esta carta tiene dos lugares de lectura; la primera es delante de los belenes, sobre todo de las parroquias; y la segunda en la homilía de estas fiestas de la Navidad, donde podemos destacar las escenas propias de cada día de estas fiestas. Es simplemente una idea que os dejo a todos, sacerdotes y cristianos para una más profunda celebración de la Navidad, Todavía nos quedan quince días para la fiesta. La preparación es muy importante y por eso me permito, un tanto adelantado, el deciros de todo corazón: Feliz Navidad.

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