Bildu, la extrema izquierda, que lanza la bomba de humo de Gaza

Activistas propalestinos protestan durante la 15ª etapa de la Vuelta Ciclista a España en O Corgo (Lugo), el 7 de septiembre de 2025. Ataviadas con monos blancos manchados de rojo y portando muñecos simulando bebés, las manifestantes exigieron la expulsión del equipo Israel-Premier Tech bajo el lema "Fora Israel da Volta", en el marco de las protestas contra la ofensiva en Gaza.

La extrema izquierda vasca, liderada por EH Bildu, ha vuelto a cruzar la línea. En esta ocasión, ha utilizado el paso de la Vuelta Ciclista a España por el País Vasco para sabotear una prueba deportiva que une a España de norte a sur y proyecta su imagen al mundo. El pretexto: la causa palestina. La realidad: una operación propagandística que esconde un odio visceral a España y una voluntad de desestabilización política.

Con la excusa de Gaza, lanzan una bomba de humo ideológica que pretende cubrir sus verdaderas intenciones: blanquear su pasado terrorista, atacar la convivencia y erosionar la democracia desde dentro de las instituciones.

Una serpiente multicolor al servicio del odio

Lo que empezó como una colorida metáfora del pelotón ciclista, la ya célebre “serpiente multicolor”, ha sido secuestrado por los herederos de ETA para intentar paralizar a España con otro tipo de veneno: el de la mentira ideológica, la manipulación emocional y la agitación callejera.

El supuesto clamor por Gaza ha servido como cortina de humo para justificar el sabotaje de una etapa entera, dejar sin vencedor a la prueba y poner en peligro a los ciclistas. Todo, con el aval implícito de las autoridades vascas, que miran para otro lado mientras radicales reventaban una competición internacional.

Alzan la bandera palestina, pero lo que ondean es el símbolo de Hamas y la memoria del odio que nunca han enterrado.

Una causa noble pervertida por fines miserables

Nadie con decencia puede quedarse indiferente ante el sufrimiento del pueblo palestino. Pero utilizar esa tragedia para justificar violencia y agitación en España es perverso, hipócrita y profundamente inmoral. No están defendiendo a Gaza: están instrumentalizándola para dividir y destruir.

Mientras en Israel existen mecanismos democráticos para fiscalizar al poder, en España la extrema izquierda nacionalista pretende acallar al disidente, excluir al incómodo y gobernar desde la intimidación. Todo con la complicidad de un Gobierno que necesita los votos de los que nunca han condenado el terrorismo.

De los bombazos a los boicots: misma estrategia, distinto envoltorio

EH Bildu no ha cambiado. Solo ha cambiado de método. Donde antes había tiros, ahora hay pancartas. Donde antes había capuchas, ahora hay discursos en tribunas parlamentarias. Pero el objetivo sigue siendo el mismo: reventar el sistema desde dentro y sustituir la ley por el miedo.

Los mismos que no han mostrado nunca arrepentimiento por los asesinatos de ETA, hoy dictan la gobernabilidad de España. Los mismos que llaman "presos políticos" a los criminales condenados marcan el paso de un Gobierno en ruinas morales, agarrado al poder con las dos manos y la mirada gacha.

“ETA luchó por algo y ahora vivimos en ese algo”, ha recordado Fernando Savater. El precio de gobernar con la serpiente es dejarse enroscar por ella.

El PSOE, atrapado en su propia trampa

Pedro Sánchez no gobierna. Pedro Sánchez obedece. A Otegi, a Puigdemont, a todos los que le prometen una prórroga en el poder a cambio de un trozo más del Estado. En su afán por mantenerse a flote, ha cruzado líneas rojas que nadie imaginaba posibles: pactos con filoetarras, amnistías inconfesables, ataques al poder judicial y a la prensa libre.

Con el Congreso cerrado, sin Presupuestos, con su mujer imputada y sus socios catalanes en Diada, el presidente se mantiene en pie solo porque Bildu así lo decide. La serpiente ya se ha apoderado de la casa. El amo, como en la película que citó él mismo, ya obedece al sirviente.

Gaza es la excusa, España es el objetivo

No se trata de Palestina, ni de una etapa ciclista. Se trata de una estrategia de poder totalitario disfrazada de activismo. De una extrema izquierda que sigue odiando lo que somos y que no descansará hasta ver una España debilitada, dividida, manipulable.

Desde ALERTA, lo denunciamos sin ambages: EH Bildu está usando causas nobles para fines miserables. Y lo está haciendo con el respaldo silencioso —y cobarde— de quienes deberían defender los valores democráticos.

La bomba de humo de Gaza no nos engaña. Sabemos lo que hay detrás. Y lo vamos a contar.