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El Diario de Cantabria

Violencia cotidiana II

¿Qué rodeaba a la persona en situación de crisis ansioso-depresiva que acude a pedir ayuda sanitaria?
¿Qué rodeaba a la persona en situación de crisis ansioso-depresiva que acude a pedir ayuda sanitaria?
Violencia cotidiana II

Las consultas por situaciones estresantes aumentan en Atención Primaria de Salud y Unidades de Salud Mental desde 2010. Solo por hablar de Europa, ha crecido sobre todo en España el consumo de ansiolíticos y antidepresivos, alcanzado el punto más alto en 2011; después ha seguido ascendentes aunque más despacio, hasta la pandemia que abre nuevas ansiedades.

Lo que describo son los resultados de una investigación centrada en el paciente. Empecé preguntándome ¿Qué rodeaba a la persona en situación de crisis ansioso-depresiva que acude a pedir ayuda sanitaria?

A través de entrevistas fui conociendo el contexto de cada caso con los expertos en el problema: los pacientes seleccionados. Su voz en primera persona me dio un mosaico del malestar que en síntesis hablaba de una violencia cotidiana contra su esfuerzo, valores, lealtad y juego limpio.

Los ámbitos donde estaban siendo atacados quedaban desveladas en el relato de sus historias de vida reciente:

Violencia laboral ( Bulliyng, Paro, Erte, Ere, Despido)

Violencia de género, referido al maltrato dirigido a mujeres de forma verbal, física, económica, para mantenerlas controladas.

Violencia intrafamiliar, por sobrecarga de tareas o ataque ejercido por un algún miembro de la familia a los demás o a uno es especial.

Violencia migratoria, donde se describen experiencias de exclusión, maltrato, falta de oportunidades.

La mayoría de las personas que habían acudido a su médico con ansiedad y/o angustia, eran mujeres y en mucho menor número hombres. En cuanto a las edades estaban entre los 25-80 años. Destaco algunas expresiones recogidas en las entrevistas, de las que el cuerpo es depositario, destaco: tengo una araña en el pecho que no deja respirar/ ver que me hago una bola/se me echa el mundo encima/me siento invisible/siento patadas en el estómago/es como estar en un circo romano/quieren sacarme de mí/quiero meterme en la cama y no despertar/….

En definitiva de lo que hablan las personas afectadas es del impacto y de la contención ante el ataque a su identidad que como comprobé nunca se venía abajo, aunque los agresores quisieran asignarles otra.

Me recuerdan lo que Clarice Lispector dice a propósito de la ira: "Si ésta cólera me destruyera solo a mí, pero tengo que proteger a los otros, los otros han sido la fuente de mi esperanza".

Lo más significativo en la riqueza de los datos es la fortaleza y la voluntad de poner de su parte para que acabe una violencia de la que no son culpables y está por encima de su control y sobre todo la relación de síntomas ansioso-depresivos con situaciones de acoso y agresión y el consumo de fármacos para no derrumbarse.

Si esa parte de la población, la que se posiciona en el bien común, cree en la Ley para arreglar las cosas y siempre tiene en cuenta a los otros, tan imprescindible contra quienes destruyen la vida sostenible, Estaríamos como en tantos países en manos de quienes solo saben generar violencia cotidiana.

Violencia cotidiana II
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