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El Diario de Cantabria

La mesa es el problema

La mesa es el problema

"Nosotros no estamos negociando una investidura, sino los mecanismos para buscar una solución democrática al conflicto". Así de claro, sin vericueto alguno se ha manifestado, desde la prisión de Lledoners, Oriol Junqueras. El líder independentista condenado por sedición, en una amplia entrevista a La Razón, ha enviado más de un mensaje y lo ha hecho, no sólo al PSOE, que también, sino a sus socios de gobierno y profundos adversarios como son todos aquellos que permanecen aducidos por Puigdemont.

Estas declaraciones no han sorprendido en Moncloa ni en el equipo negociador socialista. Saben, sabemos todos, que ERC es independentista y que no va a renunciar a ello. Nadie se lo pide. Se trata de encauzar ese independentismo por los cauces legales que son los únicos posibles, de manera que Junqueras ha dicho verdad cuando habla de "mecanismos" para afrontar lo que se denomina "conflicto catalán". Y esos mecanismos que Junqueras concreta en una mesa entre gobiernos, son los que el equipo negociador está estudiando. Las negociaciones continúan. Se trata de encontrar un foro que no haga saltar chispas y que sea asumible por ERC. Los republicanos saben que ya han andando mucho en el acuerdo, que este tiene sus riesgos ante una parte del mundo independentistas, pero también saben que mejor Sánchez que cualquier otro. Y saben, como factor añadido pero de extrema importancia, que un acuerdo con el PSOE llevaría aparejado un tripartito en Cataluña. Lo único que falta y que no es poco, es que ERC de el paso, se sientan seguros de sí mismos y el pacto con los socialistas está hecho.

Para llenar el tiempo que se necesita para dar con el quid de la mesa que va a permitir la investidura, el ya candidato socialista ha optado, como ya hizo en verano, llenar tiempo y espacio. Para ello ha organizado una zarabanda de contactos con quienes no tienen ni voz ni voto en el Congreso. Solo Arrimadas y Casado tienen algo que decir a efectos de investidura. Lo demás no es más que pura táctica. ¿Alguien se cree que en unas llamadas a los presidentes autonómicos se van a arreglar los problemas de financiación o infraestructuras?.

Al Presidente y a sus asesores les gustan los golpes de efectos. Ahí está el sorpresivo abrazo a Pablo Iglesias apenas cerradas las urnas el pasado diez de Noviembre. Ahora la zarabanda de contactos y no hay que descartar un golpe final como podría ser el anuncio por sorpresa de la fecha de investidura.

Los socialistas trabajan con la vista puesta en la última semana de este mes de Diciembre. No desisten del empeño pese a declaraciones más o menos duras como las de Junqueras. No quieren apretar el acelerador y han optado por dar tiempo al tiempo, al mismo tiempo que se mantienen las conversaciones por vías no públicas.

Como lo imprevisible a veces es lo más seguro, mejor guardar cautela pero algo muy tremendo tendría que ocurrir para que el camino hasta ahora recorrido tanto por PSOE como por ERC fuera desandado. Esto es lo único que no se contempla, salvo hecatombe impredecible. No hay que descartar, de ninguna de las maneras, que al final Sánchez logre su objetivo: tener gobierno antes de fin de año. Junqueras lo sabe.

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