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El Diario de Cantabria

Gracias san Pedro Sánchez por salvarnos la vida

 

 

Gracias san Pedro Sánchez por salvarnos la vida

Comparezco aquí, contrito y avergonzado por mis dudas anteriores. No estoy muerto y ustedes que me leen tampoco y si esto es así es porque ÉL en su misericordia nos ha perdonado, nos ha salvado la vida a todos. La mía, la suya y la de 449.999 mas, que "humildemente" sólo se atribuye y que en realidad, aunque su modestia se lo impida, debería aumentar hasta lo 47.301.659 seres humanos que con sus amorosos cuidados y desvelos ha logrado que sobrevivan en España.

Toda loa es poca, toda hosanna resulta escasa ante tal milagro, pues no otra cosa es que milagro tal triunfo sobre la cruel muerte y que le hace merecedor de ascender a lo más alto del santoral universal de los benefactores de la humanidad y ser elevado a los altares en compañía de sus dilectos beatos don Simón y don Illa.

Fue él y solo él quien cargó sobre sus poderosos hombros el terrible peso de saber el holocausto que se avecinaba, él lo sabía, desde enero y día a día, pero en su bondad no quiso que sufriéramos su zozobra y calló afrontando solo el dolor. Lo hizo porque no quería atribularnos y hemos de darte las gracias por ello, o magnificente, san Sánchez. Tuyos somos tuyos, lo vivos, y solo a ti debemos nuestra vida y tuyos son también todos los muertos. Los que no te queda más remedio que mostrarnos y los que con tanto celo ocultas para no incrementar nuestro duelo. Todos tuyos oh Amado caudillo, que velas por nosotros. Los 28.000 que no queda más remedio que aceptar, aunque hicieras para enjugar la pena el portentoso milagro de resucitar a 2.000 en un solo día, ¡que eso ni Jesucristo lo supera! Y luego conseguir que 13.000, o 15 o 20 mil hayan quedado escondidos, ocultos bajo la compasiva alfombra y borrados de los archivos aunque a cada momento se escapen de las cajas y asomen por los registros, las actas de defunción y los juzgados. Nadie sabe lo que tú y tus discípulos tenéis cada día que esforzaros, sufrir y laborar para conseguir acallar sus voces a pesar de estar ya enterrados y borrar la memoria de esos 13, 15, 20 000 muertos, que completan esos 50.000 y que es demasiado terrible para que las gentes la sepan y la sufran. La sufrirás tu solo. Pero Gracias a ti todo ello va quedando oculto para siempre ya en el pasado, y jamás será, no es memoria histórica digna de ser removida ni desenterrada.

Gracias a los beatos Simón e Illa la cosa se está tranquilizando y ya no parecen personas sino tan solo cifras. No tienen nombres, ni caras y no salen en la tele. Se acabó lo que se daba.

Merecen por ello estos dos beatos providenciales también ser participes de tu triunfo, amado caudillo, y aunque ya están recibiendo los favores, medallas y condecoraciones para la que tanto merecimientos han hecho y que ya hace que los fieles lleven tatuadas en su pieles sus caras, exhiban sus caras como símbolo en sus camisetas veraniegas y acumulen recuerdos y tacitas con su nombre, supongo que ya estará en marcha convertir en sagrada reliquia todas y cada una de las hebras de la Rebequita de Simón para que como amuleto protector, mejor que un Detente bala, un Detente Virus, que podrán llevar como talismán al cuello los más allegados de la cúpula sacerdotal afecta al líder.

Gracias beatífico Simon, Augur infalible y pastor de los atribulados rebaños por tus siempre certeros diagnósticos y consejos. Por tí supimos que esto todo lo más serían cuatro casos confirmados y sin mayor problema. Gracias. Gracias también por impedir en aquellos compases que nos pusiéramos mascarillas que eran inútiles, superfluas, innecesarias y hasta podía que malas, gracias también por concitarnos a acudir jubilosos y poder abrazarnos, no solo en aquel celestial 8 de marzo sino en todos los festivos, deportivos y lúdicos actos de aquel día incluso el de los descarriados de Vox.

Gracias san Illa por no obcecarte en tu deber y olvidar de aspirar a cubrir la necesidad de lo que no alcanzabas. Si no conseguías los test o te los daban de cartón después de pagarlos en oro, que mejor que declararlos inútiles y pasar de ansiarlos a despreciarlos como desperdicio. Así ha quedado dinero para pintar los buzones y furgonetas de correos con los colores del arcos iris del LGTBI. Total que más da saber que si se está o no infectado. ¿Para qué, en vez de poder contagiar inocente y felizmente a sus amigos?.

También es preciso loar a las santas mujeres que siempre te flanquean, Divino Caudillo, a santa Carmen Calvo, Santa Begoña y Santa Irene y la pléyade que siempre te rodea y acompañaba porque ella arriesgaron sus vidas y las de todos las feligresas y parroquia, les iba la vida en ello, aunque no precisamente por ello pero acudieron alegres a la fiesta de marzo. Porque ello estaba por encima de todo, de su salud y de la de todos, pero a nosotros no había por qué advertirnos. Jo tía, como iban a decírnoslo para que nos asustáramos y se aguara el jolgorio.

Gracias por ello también a toda la cofradía y el santoral sanchista por entero por ocultarnos una vez confinados en nuestra casas y aislados del mundo excepto por las teles, el dolor, las lágrimas, las penas, la vista de los tétricos ataúdes y de las frías morgues, gracias por hacer desaparecer los lloros, las familias destrozadas, los ancianos pereciendo solos y los hijos impedidos hasta de acudir a sus entierros. Gracias por evitarnos estos superfluos y prescindibles sufrimientos. ¿De qué valen?. Ahora sé la bondad de haberlo hecho. Ahora ancianos, los jóvenes y los niños y los que se han quedado en esa edad o como mucho alcanzadao la impúber, aunque hayan cumplido los 40 consideran que todo esto ha sido una fiesta, una alegre batalla de bailes en las UCIS y de todos aplaudiendo en los balcones porque eso era lo que se nos ponía a todas horas y como única verdad e imagen por las teles. Ahora, ven, ya no tiene ni miedo ni temor alguno ni precaución porque ya saben que no era nada y el mal ha sido vencido por nuestro caudillo.

Así que Gracias San Pedro Sánchez, amado caudillo, por habernos salvado y perdonado a todos la vida. Por todo y por siempre, por los siglos de los siglos del CIS de Tezanos, san Sánchez, tú serás loado.

Y a los malignos crispadores empeñados, insensatamente en proferir verdades y remover hechos ya les llegara su juicio y su san Martín en cuanto tengan un descuido. Porque es bien sabido en tu reino que solo la mentira nos ata sumisos, pero bien cebados, solo el engaño nos mantendrá felices y a salvo y solo la fe ciega en ti nos acercará a tu trono y te permitirá disfrutar por el tiempo que te plazca de tu colchón en la Moncloa. Amén.

Gracias san Pedro Sánchez por salvarnos la vida
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