22.06.2024 |
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Felipe en la fachosfera

La intervención de Felipe González en el programa El hormiguero, que tuvo una espectacular audiencia, ha supuesto para las turbas sanchistas que el ex presidente socialista es ya un sapo traicionero 
Felipe Gonzalez en 'El Hormiguero'. / ATRESMEDIA
Felipe Gonzalez en 'El Hormiguero'. / ATRESMEDIA
Felipe en la fachosfera

Y como tal, debe ser arrojado a las tinieblas exteriores de la fachosfera y quemado vivo en las redes por la Santa Inquisición de la Verdad y Bondad Infinitas. Y si el mulo cocero de la reata, con eso ya no es necesario que diga nombre, no le ha soltado un par de ellas es porque le han dicho que mejor que no, que sería más grande el daño.

Porque la reacción, frenesí de hormigas rojas cabreadas, rociadas con vinagre para que piquen más, como las que tiran en el carnaval de Laza (Orense), y el silencio enfurruñado de los habituales boceras ministeriales indica que ha dolido bastante más que otros. No porque haya dicho algo inesperado o haya aumentado el diapasón de lo que venía diciendo y lo que se podía esperar, sino por el mero hecho de decirlo y en un lugar donde le ha escuchado una gran multitud. Pero, sobre todo porque ha dicho lo que el PSOE decía y ha dicho siempre y era lo que Sánchez y toda la recua de sus ministros proclamaba con grandes aspavientos hasta anteayer. Justo cuando perdieron las elecciones necesitaban el voto de toda la parva de extrema izquierda, amén de los filoetarras de Bildu... y los siete votos del separatista prófugo Puigdemont, para que don Pedro y señora siguieran disfrutando del colchón de Moncloa y ellos de su sillón.

Porque lo que ha dicho Sánchez de la Amnistía a la carta y con guinda impuesta como adorno del pastel era lo que siempre ha sido y será, aunque "Toga Manchada" Conde Pumpido sentencie lo contrario, es que es del todo y por todo y en lo más grave, anti-constitucional porque vulnera el principio de igualdad de los ciudadanos españoles para privilegiar a unos cuantos y les da no solo perdón sino bula para poder cometiendo los delitos que al respecto les venga en su real gana.

Eso es lo que en esencia ha dicho y es lo que ahora nadie en el PSOE sanchista se atreve a decir. Porque el darle la vuelta y tirar sus principios al basurero es la pauta de conducta marcada y de la que alardean ya sin vergüenza alguna. Pero que Felipe González, el refundador y creador del PSOE actual, se lo recuerde les ha sentado un poco mal. Aunque no por sentir cierta mala conciencia, sino por si la gente lo escucha y les va un algo mal en las elecciones de día 9. Por lo demás "ná de ná".

Pero uno diría que hubo dos cosas más en lo dicho por González que aún les han sentado peor. Ahí hasta alguno de los callados por orden de la superioridad se ha puesto también como las "formigas bermellas" de Laza. Fue cuando refrescó lo que aún en esta nación sin memoria de lo que pasó ayer se puede alcanzar a recordar. Que ese Zapatero que sacan ahora en andas de procesión fue el que no podía ni asomar por ningún lado y que se tuvo que ir a la Venezuela de Maduro a hacerle de palanganero tras haber dejado España en una "terrorífica situación", según palabras textuales del expresidente. Que, como sabemos todos, así fue y lo sufrimos a base de bien. Pues ahí está, de collera con Sánchez y en loor de feligreses impartiendo su bendición y sus anatemas a quienes se les ocurre discrepar. Hasta dicen que ya va para sucesor, si a Sánchez le da un repente, y esta vez de verdad, da el espantón.

Que ese, precisamente fue el último clavó con el que remachó faena Felipe. Fue cuando dijo lo que pensamos un 90% de los españoles, incluso los que pregonan que ellos no: que el sainete que nos montó era eso, una pantomima teatrera y que aquella carta lacrimógena era un embuste de manual. Vamos, que González, amén de parecerle impropia de un gobernante responsable, no se la creyó.

Con esto último es cuando ya quedó definitivamente sentenciada su entrada en la fachosfera por mucho que él pretenda no estarlo. Eso, en el reparto de carnet de bueno o de facha el concesionario lo tienen en exclusiva la tropa de ultra izquierda, las kábilas de las diferentes tribus y, este sí que ha sido el cambio cualitativo que tiene a España trastornada, el partido que todavía lleva las siglas de aquel PSOE que levantaron de la inexistencia Felipe, Guerra y Redondo. Hoy, para el sanchismo, tres fachas de manual y a cual de ellos más. 

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