Opinión, reflexión y una denuncia incómoda

Opinar no es pedir el voto… aunque algunos prefieran confundirlo.

Este modesto columnista cree firmemente en la terapia sanadora del Estado de Derecho. Por eso, vaya por delante que asumirá sin reservas el criterio que adopte la Junta Electoral Central, donde ha recalado la denuncia presentada por Vox contra mí y contra el Diario Palentino por supuesta vulneración del artículo 53 de la LOREG.

Dicho artículo establece que durante la llamada jornada de reflexión —figura inexistente en democracias como Reino Unido, Estados Unidos o Alemania— queda prohibida la propaganda electoral o los actos dirigidos a pedir el voto.

Nada de eso puede deducirse de mi artículo titulado “Mañueco for president”, publicado el 14 de marzo de 2026, día de reflexión previo a las elecciones autonómicas de Castilla y León. Sin embargo, Vox entendió lo contrario y formalizó la denuncia ante la Junta Electoral de Castilla y León.

Confieso que la situación me resulta incómoda. No por temor a la resolución, sino porque meterme en pleitos no es lo mío. Jamás tuve la intención de vulnerar la LOREG. En ningún momento pedí el voto para ningún candidato ni realicé propaganda electoral encubierta.

El texto denunciado era una pieza de opinión, no informativa. Se apoyaba en la unanimidad de las encuestas, que anticipaban el triunfo de Mañueco, y expresaba una valoración personal sobre lo que consideraba mejor para mi tierra. Un análisis político, no una consigna electoral.

Siempre entendí que el espíritu del artículo 53 de la LOREG se dirige principalmente a los actores de la contienda electoral y, en su caso, a los medios que reproduzcan eslóganes o mensajes explícitos durante la jornada de reflexión. No al periodismo de opinión que analiza escenarios o formula juicios sin solicitar el voto.

Amparado en el artículo 20 de la Constitución Española, que reconoce la libertad de expresión, consideré que ejercía un derecho legítimo: opinar sobre lo que podía ocurrir en las urnas y sobre la candidatura que estimaba más favorable para el futuro del territorio.

Ahora corresponde a la Junta Electoral pronunciarse. Y acataré su decisión. Pero conviene recordar que la democracia se fortalece cuando el debate y la opinión no se confunden con la propaganda.