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El Diario de Cantabria

Malas compañías

Malas compañías

Inés Arrimadas alzó la bandera de la «política útil», «por el bien de España» y no por perpetuar a Sánchez en el poder, decía. Pero todo apunta al fracaso del plan de a para encontrar su sitio en la política nacional.

Salvo improbable declaración pública del presidente del Gobierno contra la incorporación de Bildu (herederos políticos de ETA) al «bloque de la investidura», que se materializaría con su anunciado apoyo a los PGE 21, hemos de constatar que Sánchez se asegura la continuidad en el poder con el apoyo de declarados enemigos del orden constitucional.

Recordemos. El socio preferente (UP) trabaja por una «república plurinacional». Los amigos sobrevenidos de ERC reclaman la autodeterminación de Cataluña. Y el último fichaje, en fin, los independentistas vascos de Bildu, ya han dicho públicamente que entran en la política nacional de la mano de la mano de Iglesias para cargarse el vigente orden constitucional, en plena sintonía con sus padrinos de Podemos, cuya aversión al «régimen del 78» es proverbial.

¿Qué pude salir bien de una operación política de Sánchez con semejantes costaleros? Por ahora, va consiguiendo el ansiado reforzamiento, puesto que UP, ERC y Bildu ya han votado junto al PSOE contra las enmiendas de totalidad que pretendían tumbar el proyecto de PGE antes de su tramitación. Y si no se tuercen las cosas, como dicen los patrocinadores de la operación, volverán a apoyar los Presupuestos de un Estado en el que no creen cuando llegue la votación final a primeros de diciembre.

En otras palabras, los intereses de Sánchez están garantizados. Otra cosa es el coste. Está aflorando en los circuitos políticos y mediáticos la incómoda cuestión del precio a pagar por el PSOE y por el propio Sánchez. La pregunta es si los españoles, llegado el caso, darían por bueno una alianza política forjada con elementos disolventes como los mencionados.

Si todo esto anteriormente mencionadorefuerza políticamente a este Gobierno será a un precio demasiado alto para España, en términos de fragilización del Estado. Y para Pedro Sánchez, a causa de «una degradación política y moral que antes o después le hará más débil que nunca», dice Cuca Gamarra, portavoz del PP en el Congreso. También dentro del propio PSOE se han escuchado voces discrepantes con la política de alianzas del Gobierno. La última ha sido la del presidente extremeño, Fernández Vara.

Igual que él, muchos vamos a tener que tomar pastillas para combatir las náuseas si se confirma el encamamiento político del Gobierno con fuerzas de acreditado cuestionamiento de dogmas civiles como la Monarquía Parlamentaria, la separación de poderes, el idioma común, la política penitenciaria, el derecho de gracia, la integridad territorial, etc.

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