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El Diario de Cantabria

Sánchez pierde amigos

Sánchez pierde amigos

"Es importante que los españoles nos vean de la mano", dijo Pedro Sánchez en una de sus habituales charlas televisadas. Pero su capacidad de hacer amigos se ha revelado manifiestamente escasa. Un ejemplo: "Si se nos consultara no se cometerían tantos errores". Lo dice el cántabro M.A Revilla, nada sospechoso de aversión a un Gobierno tan cuestionado. Por "soberbio", según la derecha de toda la vida (PP). Por re-centralizador, según los nacionalistas amigos de Moncloa (ERC y PNV). Por unilateral, dice el inesperado coro de ambos.

Pero es el desencuentro PSOE-PP el que podría dar un giro a la situación en la sesión parlamentaria del miércoles, cuyo principal punto del orden del día es la autorización (o no) de una cuarta prórroga en el estado de alarma. La reclama el Gobierno como palanca legal para aplicar su "plan para la transición hacia la nueva normalidad".

El PP es primer partido de la oposición, alternativa de poder y pilar derecho de la centralidad política. Ninguna medida de calado (un estado de alarma, por ejemplo) debería tomarse sin haber sido requerido antes por el Gobierno, hoy por hoy en manos del PSOE (Podemos es un fleco de coyuntura), que es el pilar izquierdo de la centralidad. Sobre esa complicidad exigida en cuestiones de Estado (la lucha contra la pandemia) debería darse cada paso en la gestión de la crisis sanitaria, aunque las cosas no están siendo así. La incomunicación de Moncloa con el PP y otros no se desmiente con retoricas declaraciones de Sánchez o sus ministros respecto a su presunta capacidad de interlocución.

Si esa capacidad, o esa intención, fuera cierta, ningún problema tendrían las fuerzas políticas de base parlamentaria para respaldar una nueva prórroga al estado de alambra, o alguna variante previamente consensuada. Al no ser así, la que se vota este miércoles en la Cámara Baja solo tiene garantizado el "sí" del extravagante socio de coalición (Podemos). Insuficiente para la luz verde, salvo que el PP y Ciudadanos, que hasta ahora habían votado a favor del Gobierno, se queden en la abstención e incumplan su velada amenaza de votar "no".

Es lo que va a ocurrir, en mi opinión. Que los diputados del PP se irán a la abstención y no se dará el indeseable escenario de una prórroga rechazada por más "noes" que "síes". Lo malo es que los "síes" del miércoles serán menos que la suma de "noes" y "abs". Y eso potenciará la desconfianza en el Gobierno y su fragilidad. Será lo más parecido a la cuestión de confianza que contempla la Constitución. Pero sin que esté en juego la preceptiva dimisión del presidente, en caso de derrota parlamentaria.

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