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El Diario de Cantabria

Espejismos

Una brisa fugaz en el clima político hizo suponer a los finos analistas que estábamos en vísperas de un acercamiento Gobierno al PP, o del PP al Gobierno, en nombre del superior interés general y al hilo de un llamamiento empresarial al sosiego. Gorigolzarri (Bankia) lo había expresado así: "La bronca no salva vidas ni puestos de trabajo".

Fue un espejismo. En la última sesión de control al Gobierno en el Congreso, que se esperaba verificadora del patriótico reencuentro entre quienes tienen el poder y quienes aspirar a tenerlo, solo pudimos confirmar el empeño socialista de confinar al PP en la extrema derecha y la estrategia del PP en desgastar al Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez.

Moncloa cuenta con el hostigamiento del PP en su estrategia de supervivencia. De ahí su acercamiento a Ciudadanos, donde cree haber descubierto a la "derecha responsable". Un intento claro de sumarlo al bloque de la gobernabilidad en aplicación de la famosa geometría variable. Transversalidad, dice Sánchez. Aritmética parlamentaria, debemos decir los demás. Se trata de que los 10 diputados de Cs estén en el grupo de los 21 necesarios para sacar adelante los PGE de 2021 y evitar la prematura disolución de la legislatura coincidiendo con su primer aniversario.

Pero los 13 diputados de ERC se declaran incompatibles con los 10 de Ciudadanos en ese conjunto que garantiza la gobernabilidad del país. Es el nudo gordiano de los problemas de estabilidad en el Reino de España.

El portavoz del partido independentista, Gabriel Rufián, ya ha dicho en todos los idiomas que "sin ERC no hay Legislatura" y que "Sánchez debe elegir entre nosotros y Cs". Un farol que le puede apagar el minifundismo de la Cámara (3 o 4 escaños más) si finalmente el PNV (7 votos) acepta la compañía de Cs (10) en el grupo de apoyo a los PGE.

En principio el PNV es reticente, pero su accidentalismo permite a Moncloa albergar esperanzas. Al fin y al cabo no sería la primera vez que Cs y PNV votan juntos las cuentas públicas. Ya lo hicieron, sin ir más lejos, con las últimas de Montoro (2018), vigentes por prórroga.

O sea, nada nuevo bajo este perezoso sol de junio, mientras la dividida familia independentista en Cataluña reanuda su grotesca carrera de sacos por ver quien es más antiespañol que quien. Una pena. Mientras las fuerzas políticas y económicas más pegadas a la realidad se esfuerzan en abrir caminos hacia la reconstrucción de un país en apuros, ERC y JxC reactivan las tribales dinámicas del "nosotros" y "ellos", espoleados por una llamada a las urnas catalanas que puede producirse en cualquier momento.

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