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Los últimos de Roma: los españoles quieren volar antes del fin de conexiones

ALERTA | 11 de marzo de 2020

Vista general del aeropuerto de Ciampino en Roma este martes. Las puertas de dicho aeropuerto romano son un hervidero de españoles intentando coger los últimos vuelos a su país esta tarde del martes, tras la sorpresa que supuso la cancelación de las conexiones aéreas entre Italia y España, que entrará en vigor esta medianoche. EFE
Vista general del aeropuerto de Ciampino en Roma este martes. Las puertas de dicho aeropuerto romano son un hervidero de españoles intentando coger los últimos vuelos a su país esta tarde del martes, tras la sorpresa que supuso la cancelación de las conexiones aéreas entre Italia y España, que entrará en vigor esta medianoche. EFE

Las puertas del aeropuerto de Ciampino en Roma son un hervidero de españoles intentando coger los últimos vuelos a su país esta tarde del martes, tras la sorpresa que supuso la cancelación de las conexiones aéreas entre Italia y España, que entrará en vigor esta medianoche.

El personal del aeropuerto, en situaciones que llegan a ser violentas, permite el acceso al interior solo a aquellos que tienen un billete, por lo que las decenas de españoles que intentan comprar aquí el último vuelo se encuentran con el problema de volver a Roma y buscar una ruta alternativa.

Ricard tenía una reserva para un vuelo mañana miércoles, que se ha cancelado por el decreto del Gobierno español, pero asegura que Ryanair da "respuestas contradictorias" y ha tenido que buscar un vuelo a Marsella para volver a Madrid.

"No nos dejan entrar, no nos podemos poner en contacto con la aerolínea ni con la embajada española", lamenta el joven, que vino con su pareja a Roma ayer y solo ha podido estar un día en la ciudad.

"Es una vergüenza", asegura José, que ha comprado un vuelo esta misma tarde por más de 300 euros para volver a Valencia y se queja de que no le dejen acceder hasta 30 minutos antes, además de criticar las malas formas del personal del aeropuerto.

Los dos responsables de seguridad, con guantes y mascarillas, intentan alejar a los pasajeros de las puertas para evitar aglomeraciones, pero muchos temen no poder entrar y se generan situaciones de tensión.

Noelia y Sandra, estudiantes Erasmus valencianas en Roma, también han pagado 300 euros por el preciado asiento del que es uno de los últimos vuelos a España desde Italia: "Nosotras estábamos tan tranquilas, pero nuestra familia nos pedía volver y lo hemos comprado a última hora, no sabemos ni lo que hemos metido en la maleta".

Los que no han tenido la suerte de coger uno de estos últimos aviones, están compulsivamente tecleando en sus móviles buscando rutas alternativas, algunas por Portugal y otras por Francia o el Reino Unido.

La situación se complica porque las autoridades del aeropuerto no aseguran que estos vuelos a otros países europeos se puedan realizar, al estar pendientes de posibles restricciones siguiendo el ejemplo de España.

El cordobés Marco Lopezosa García, de 20 años y también Erasmus en Roma, ha tenido que interrumpir los planes que tenía con sus amigos, sus viajes o sus estudios.

Ahora se prepara para volver a casa con otros cinco compañeros, pero lo hará el miércoles con una escala en Lisboa, desde donde tomará un autobús hasta Badajoz, y ahí le esperarán sus padres.

"Los dos últimos días probablemente han sido los más locos de mi vida. Comprar billetes de avión, cancelaciones, llamadas con familiares, incertidumbre con los viajes planeados...", lamenta.

Su idea es culminar su Erasmus en Roma. Tiene un vuelo comprado para el 12 de abril, pues pensaba ir por Semana Santa, pero asegura no ser "muy optimista", como la mayoría de sus amigos: "Todos los que estamos marchando lo hacemos sin viaje de vuelta", sostiene.

Más suerte ha tenido Jaume, que viaja a Valencia y que se sintió "primero preocupado y luego aliviado" al conocer que la prohibición de los vuelos se empezaba a aplicar a partir de medianoche y podía volver por los pelos.

David y Sandra, una pareja de Valladolid, también han podido entrar en el aeropuerto al comprar en el último momento un billete a Madrid, por más de 200 euros.

Dentro la situación es más tranquila, con largas colas siempre respetando el metro de distancia, pero el personal del aeropuerto impide a cualquier persona pararse hasta no haber pasado el control de seguridad.

 

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