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SOBRE EL MIEDO

Germán de la Riva Colina | Ldo. M. Sc. y Dr. en Psicología U.C.M. Profesor Tutor UNED Cantabria. Exprofesor Universidad de Oriente Venezuela. Universidad de Cantabria Torrelavega. Kean University New Jersey EE.UU.

Germán de la Riva Colina | 18 de julio de 2020

Joseph Wolpe, fue un psiquiatra sudafricano-estadounidense.
Joseph Wolpe, fue un psiquiatra sudafricano-estadounidense.

Una emoción que podemos sentir debido a la situación de la COVID-19 es el tener “miedo a la gente” o que la “gente te tenga miedo” (aquellas personas que han pasado la enfermedad) algo que quizás no habíamos notado antes de la pandemia y que ahora no podemos evitar cuando salimos de nuevo a la calle. Es más que una emoción, es como un sentimiento que te entra por todo el cuerpo y no sabes como superarlo. Hoy trataremos de dar una explicación y una orientación frente a esta nueva realidad. 

Hace miles de años cuando el ser humano habitaba las grandes sabanas de África, la supervivencia era lo más elemental e importante de aquellos hombres y mujeres. El nacimiento de un bebe era un momento de peligro total para la tribu que debía atender a la madre y en esas circunstancias podían ser devorados por los grandes depredadores con los que compartían el territorio. Los humanos no tenían las mismas habilidades de los animales y el miedo provocaba un instinto de huida y escape; el que no se movía quedaba expuesto frente a otros. De esta forma se descubre que la primera terapia frente al miedo es ponerse en “movimiento”.

La emoción del miedo la compartimos con todo el reino animal, desde los invertebrados hasta los vertebrados, pasando por los peces, reptiles, aves y mamíferos. De hecho, muchos autores de la neurología y la psicología la han denominado como “emoción reptil”. Sentir temor, huir, salir corriendo, paralizarse, gritar, atacar y asombrarse son conductas similares en todos los genes de la escala animal.

La emoción del miedo siempre ha constituido la primera y la más potente de todas las emociones y gracias a ella hemos podido sobrevivir a lo largo de nuestra historia. Pero ahora esta energía tan fuerte tenemos que saber transformarla en un valor positivo para que nos ayude a salir de la post crisis de la COVID-19. Podemos quedarnos paralizados con la esperanza de que todo pase y vuelva la vida a ser como antes. Poder salir a la calle sin mascarillas, darnos besos y abrazos. Que los gobiernos solucionen este terrible problema, “que otros actúen.”  También podemos tratar de dominar este miedo y estar motivados para recuperar nuestro estilo de vida. Sabemos que hay que arriesgar algo saliendo a la calle, paseando, consumiendo y esperamos que el presente merezca la pena pues aceptamos que la seguridad al cien por ciento es imposible en cualquier época de la vida.

El estudio y el dominio de las emociones es muy reciente; hasta la década de 1980 se creía que las emociones eran algo secundario en la Psicología, más propio de las mujeres pues los hombres debían ser valientes y no sentir ningún temor. Pero a partir de esta década, psicólogos, neurólogos e investigadores como Peter Salovey. Daniel Goleman, Pablo Fernández Berrocal o Natalia Ramos Díaz entre otros nos demuestran lo contrario. Las emociones controladas son las responsables en un 80% del éxito en la vida personal y profesional de todos nosotros.

Apliquemos pues la psicoterapia más antigua y eficaz: “el movimiento”. Al igual que a los bebés se les calma el llanto arrullándoles y meciéndoles, nosotros los adultos también nos podemos calmar el nerviosismo andando, caminado, bailando o realizando actividad física y de esta manera, esa emoción que te hace pensar en términos de ansiedad la puedes detener antes de convertirse en sentimiento negativo y en una conducta fóbica.

También podemos “poner en movimiento” los pensamientos. Hace 70 años un Psicólogo y Psiquiatra de origen sudafricano (Joseph Wolpe 1915-1997) nos enseñó una técnica denominada “psicoterapia de desensibilización sistemática”. Ahora que estás leyendo este texto tómate unos momentos para buscar en tu mente las épocas en los que te sentías una persona feliz y dichosa incluyendo el lugar en el que te encontrabas así. Una vez que has descubierto ese lugar haz un paseo mental por todo aquello que ha sucedido desde entonces hasta el momento de la pandemia. Tómate de nuevo unos minutos para respirar suavemente relajar la mente y encontrar esa sensación que tenías en el pasado y que te hizo feliz. Comienza otra vez un segundo paseo mental atravesando lentamente esas experiencias angustiosas, pero con una sensación de tranquilidad y control. Repite esto cada día entre uno a tres meses y comprobarás los beneficios de esta técnica de inhibición recíproca.  Recuerda que la mente lo puede todo.

El miedo no es malo, sirve para producir energía y si la sabemos usar, nos empujará a ser capaces de ayudarnos a nosotros mismos, ayudar a nuestros familiares, amigos y vecinos. De la rapidez con que actuemos va a depender nuestra estabilidad psicológica futura, ya no nos comerá ningún depredador, recordemos de nuevo que el miedo es una emoción fundamental para la supervivencia y por lo tanto debe ser utilizada a nuestro favor ¡Ánimo de nuevo!

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