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Paso atrás

Roberto García | 21 de julio de 2019

Astillero intentará recuperar hoy en Portugalete lo perdido ayer en Orio. / JOSÉ RAMÓN
Astillero intentará recuperar hoy en Portugalete lo perdido ayer en Orio. / JOSÉ RAMÓN

Astillero pasa una mala tarde en Orio, se queda descolgado de sus rivales y marca el peor tiempo. San Pedro, con una revolución en sus bancadas, le empata a puntos. Hondarribia le ganó la bandera al líder en su propia casa

Hay días en los que es mejor quedarse en la cama porque falla todo menos el despertador. Éste suena, lo apagas de mala leche, te levantas, te duchas, desayunas y coges el coche para ir a trabajar. Sin embargo, no arranca. El motor no responde y suena mal, como si le hubiera entrado pelo; como si quisiera otras tres horas de sueño y te estuviera pidiendo que le dejes en paz. Como si de un hijo adolescente se tratara. No hay razón aparente para que haya sucedido algo porque el vehículo se había comportado con normalidad el día anterior y había quedado aparcado sin que hubiera dado síntomas de queja. Se ha pasado la noche durmiendo, nadie le ha tocado desde la última vez pero no quiere arrancar. Y no arranca. Es entonces cuando a alguno incluso le entra la rabia, golpea el volante y sale del coche para darle una patada a la rueda. No reaccionaron de manera tan violenta ayer los remeros de la ‘San José’, pero no sería por falta de ganas. En el fondo, seguramente eran conscientes de que la trainera no tiene motor y de que lo que no funcionaron fueron sus brazos.

A Astillero no le salió nada. El motor se negó a trabajar e hizo huelga. Se quería quedar en la playa y que salga el sol por Antequera. Lo más seguro es que desde el mismo calentamiento supieran a bordo que el de ayer iba a ser un mal día, porque la regata que completaron los de azul fue un despropósito desde la primera palada. Toda la remontada protagonizada en las últimas semanas perdió valor. Llegó a Orio con un par de puntos respecto a San Pedro y salieron empatados. Y lo mejor será pasar página cuanto antes para recuperar el camino de las cuatro regatas anteriores porque hoy toca afrontar un día peligroso, una regata en Portugalete donde todos saben que el sorteo tiene mucho que decir. Si uno cae en la calle equivocada, puede salir condenado de antemano. Y sabido es por todos que las desgracias nunca vienen solas. Ha de tener cuidado hoy la ‘San José’ porque el fin de semana puede ser de órdago.

Hay días en los que no hace falta ver más allá de un minuto de regata para conocer su final. Lo que mal empieza, mal acaba. No siempre se cumple, pero casi siempre. Y la puesta en escena de la ‘San José’ no pudo ser más preocupante. En apenas veinte segundos, ya había perdido uno respecto a su gran rival por evitar el descenso directo y en un minuto tres. El bofetón fue tremendo. Se oyó hasta en las profundidades del Soplao. Los más optimistas querían creer que, superado San Pedro, la gran trainera a vigilar y a intentar superar era Lekittarra para escapar incluso de la necesidad de disputar un playoff para mantener la categoría, pero, por suerte, las regatas de traineras no son matemáticas. Quien un día va bien, al día siguiente puede ir mal. Y al revés. Por eso hay tantas alternativas. De lo contrario, con disputar un fin de semana ya se podría convalidar por todo un verano.

No hay que engañarse, el gran y prácticamente único rival es San Pedro. Es la última plaza la que hay que evitar como sea y más aún después de lo visto ayer, cuando se atravesó el ecuador de la competición para quienes saben a ciencia cierta que no van a escapar nunca de la primera tanda. La ‘Libia’, después de encender la señal de alarma tras tener que guardar en su pabellón el farolillo rojo de la categoría durante toda la semana, realizó toda una revolución en su alineación. Mikel Arostegi, que es quien está sumando milagro tras milagro en la trainera morada al tener que lidiar casi con una cuadrilla nueva cada año, cambió a buena parte de sus remeros habituales. Vio claramente que la apuesta inicial no le había funcionado. Es un entrenador que ha habido años en los que no ha hecho ni un cambio en todo el mes de julio sabedor de que es el mes clave para lograr la permanencia, pero eso fue porque el bote andaba. Pero este año no lo hacía. Por eso ayer dio un volantazo y no le pudo salir mejor.

Tras ese mal arranque de regata, Astillero mantuvo el tipo. Se aferró a la vida. Sus seguidores divisaron una pequeña luz en medio de la niebla porque la ‘San José’ no se echó a perder, sino que se mantuvo a una distancia prudencial. Mantuvo esa desventaja perdida durante la explosión que produjo la bajada de bandera. Quizá en condiciones normales habría sido salir cadáver de esa tormenta, pero los patroneados por Iván Gómez, que enlazó su tercera regata consecutiva, mantuvieron el tipo. Querían pelear la regata y, de hecho, estaban ahí cuando tocó girar por vez primera. Habían pasado bien ese primer mal momento, pero quedaban otros muchos por venir.

El campo de regatas que presentó Orio ayer es reciente. Se estrenó el pasado año, tras las obras realizadas en el rompeolas después de los daños sufridos por culpa de una serie de tormentas. Eso hizo que la cita oriotarra se trasladara al corazón del pueblo, a la ría, durante tres años. Ahora, una vez que han recuperado la posibilidad de sacar la prueba fuera, han cambiado de dirección y envían a las embarcaciones en paralelo a tierra. La foto se parece mucho a la del campo de regatas de Zumaia. El resultado es un escenario muy exigente técnicamente hablando. En condiciones normales, como las que hubo ayer, es un lujo para los mejores remeros y patrones. Da mucho de sí. Es uno de esos sitios donde se puede presumir de virtudes y ser castigado por los carencias. Mejor no pensar que el mal de Astillero ayer fuera por ahí.

Cuando inició el segundo largo, el bote azul estaba a tres segundos de San Pedro y a sólo uno de Lekittarra. Ondarroa, que era el cuarto en discordia, parecía que ya iba a poner orden cogiendo la proa de la prueba, pero fue circunstancial porque ayer la ‘Libia’ lo quería todo. Los de morado se pusieron otra vez por delante coincidiendo con el segundo episodio preocupante de la ‘San José’. Ésta, a la que le había correspondido la calle tres, se echó a la dos siguiendo la tendencia de una ola que entraba por babor. Llegó a ver cerca a su gran rival guipuzcoano porque avanzaba cerca de la estela que éste dejaba, pero poco a poco se fue alejando en un horizonte al que ya la vista no daba.

La desventaja comenzó a crecer. Al pasar por el ecuador de la prueba, los cántabros ya perdían diez segundos respecto a los sanpedrotarras. Aquello ya no se podía levantar. A partir de entonces, el objetivo debía ser estrechar en lo posible las distancias para impedir que hubiera margen a que se colara más gente entre ellos dos, pero para entonces la moral ya estaba por los suelos. Ayer ni siquiera estuvieron ágiles los azules en las ciabogas, maniobras en las que habían arañado segundos en las últimas citas. Fue una tarde para olvidar.

El tercer largo ya fue un dolor, una agonía que concedió demasiado tiempo a los remeros para darle vueltas a la cabeza. Y, en esas circunstancias, nunca es aconsejable pensar demasiado. Aquello fue una minutada, fue como ver a un ciclista completamente clavado subiendo la Marmolada. A bordo sólo querían que terminara la regata para comenzar a pensar en la de hoy en Portugalete. Es un campo de regatas del que guarda buen recuerdo Astillero porque fue allí donde ganó su última bandera ACT y donde el pasado mes de septiembre obró el milagro en la segunda jornada del playoff. Bueno sería corregir lo sucedido ayer para que esta semana no se haga demasiado larga. Para que no haya que dar demasiadas vueltas a la cabeza.

Lo mejor de la tarde fue que no se metió nadie más entre Astillero y San Pedro. Y hubo un verdadero temor a que sucediera durante buena parte de la segunda tanda. Ésta se dividió en dos, como parece que va a suceder siempre. Urdaibai y Donostiarra están en otro mundo y ayer les tocó a Kaiku y Cabo estar en otro mucho más cercano a la primera tanda que a la suya propia. Y eso es un peligro. De hecho, gallegos y vizcaínos estuvieron jugando con el tiempo de San Pedro e incluso empeorándolo durante tres de los primeros cuatro largos. Aquello sí habría resultado un golpe letal para los ‘azules’, que habrían perdido en una sola tarde lo que les costó casi un mes remontar. Sin embargo, todo se arregló en esos metros finales marcados por la igualdad y en los que Kaiku y Cabo pelearon de lleno no con los tiempos de la ‘Libia’, sino con los de Ondarroa. Mejor así. Hoy, serán los de Sestao quienes acompañen a Astillero y a sus dos grandes rivales.

En las últimas semanas, estaba siendo más apasionante la pugna que mantenían los tres de abajo que la que había por las banderas, pero ayer no fue así porque en seguida quedaron marcados los puestos en esa lucha por la supervivencia. Mientras, en el extremo opuesto se alteró la tendencia. Hondarribia, que había completado un mal fin de semana en San Sebastián y Castro, ayer ganó su segunda bandera del verano. Su irregularidad está siendo tremenda pero lo cierto es que ayer asestaron un duro golpe moral al intratable líder, ya que le ganó en su propia casa. Lo hizo a partir de un segundo largo en el que dijeron adiós y se marcharon. Por detrás, Orio parecía tener afianzada la segunda plaza pero, de pronto, tras un gran último largo final, Santurtzi se le echó encima obligando a la ‘San Nikolas’ a dar lo máximo de sí para, cuando menos, conseguir sumar once puntos y mantener otros tantos de renta respecto al segundo.

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