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La cobardía

Juan G. Bedoya |

ALERTA El Diario de Cantabria | 13 de febrero de 2019

Incontables encallados, muchos periodistas y una tropa de comentócratas sostienen que estamos ante un juicio a la democracia española. No habría que descartarlo. Dinero y desparpajo para mentir e influir tienen de sobra. Sobre la Justicia y la Política españolas

han caído en los últimos años demasiadas plagas. La de Pedro Sánchez no es la menor. Hay que ser torpe para hacer coincidir con este proceso el debate, en el Congreso de los Diputados, de las muchas enmiendas a la totalidad presentadas contra un proyecto de ley de Presupuestos para 2019 que, corriendo ya la mitad de febrero, no presuponen nada. Habría que llamarlos Ley de Postpuestos. Pero no nos entretengamos. La torpeza quizás sea intencionada. A Sánchez le señalas la Luna y se queda mirándote el dedo.

«El juicio no puede convertirse en un mitin, ni electoral ni independentista»

Lo cierto es que hasta el Tribunal Supremo parece acobardado. No se explica, si no, su decisión de televisar el juicio y dejar que las defensas se entretengan, con larguísimos discursos, en explicar todo tipo de exageraciones y disparates. Visto lo de ayer, imaginen las declaraciones de los procesados. Alguno habrá releído las actas del juicio a Adolf Hitler por el Putsch de la Cervecería, el fallido golpe de Estado de 1923 en Múnich. No paró de hacer campaña. Peor aún. Tratado con clemencia, el notorio criminal recibía en la cárcel cuantas visitas quiso hasta el punto de que dictó a diario su libro Mein Kampf (Mi Lucha) a quien tenía por su secretario, Rudolf Hess. Cumplió sólo nueve meses de los cinco años a los que había sido condenado. De aquellos polvos vinieron infinitos y criminales lodos.

«La Justicia se emite en nombre del pueblo, no en nombre de nadie más»

El juicio no puede convertirse en un mitin, ni electoral ni independentista. A lo concreto. Olviden el Qué dirán. La Justicia, con permiso del ministrado Marcial Helguera y de sus compañeros de escalera, se emite en nombre del pueblo, no en nombre de nadie más. Ley es ley. Resulta aburrido releer el artículo 472 del Código Penal. Resumo: «Son reos del delito de Rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución; disolver cualquier Asamblea Legislativa de una Comunidad Autónoma; declarar la independencia de una parte del territorio nacional...». Y vean esto sobre el delito de Sedición (artículo 544): «Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes...». La imagen de los llamados Jordis (brutales Cuixart y Sánchez) mitineando vociferantes sobre el capó de un coche de la Guardia Civil destrozado es de aurora boreal. Más claro, la nada. Días hay para verlo.

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