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«Hemos mantenido a raya la pandemia»

Samuel D. Trueba | 25 de julio de 2020

Elisa Saiz Quintial, educadora social del centro Fernando Arce de Torrelavega.
Elisa Saiz Quintial, educadora social del centro Fernando Arce de Torrelavega.

Esta educadora social del centro Fernando Arce de Torrelavega tuvo que estar más de 38 días en cuarentena con los residentes

¿Cuál es tu función en la residencia Fernando Arce?

Realmente, soy educadora social en el Centro ocupacional Fernando Arce, aunque por las circunstancias actuales vengo desempeñando mi labor en residencia. Durante el confinamiento estuve las primeras semanas realizando tareas de cuidadora, lo cual fue muy enriquecedor por cuanto  me permitió conocer a fondo este servicio, para mí antes desconocido, lo que me ha posibilitado también valorar el gran trabajo que desempeñan las cuidadoras.

¿Quién tomó la decisión del confinamiento? ¿Cómo transcurrió ese tiempo de pandemia en la residencia?

La decisión del confinamiento fue de la dirección desde el principio, apoyada por las trabajadoras. Cabe decir, que yo, al igual que otros seis compañeros llegamos el 13 de mayo a relevar a siete compañeras de un confinamiento que había comenzado el 1 de abril y que realizaron con gran profesionalidad y entrega.

Personalmente, los 38 días o más de cinco semanas de confinamiento que vivimos transcurrieron rápido, ya que realizar tu turno diario de trabajo y compartir el resto de las horas del día con otros compañeros y con los chicos pues no te deja mucho tiempo para pensar. Con seguridad se han hecho más pesados los días que teníamos libres… en donde la cabeza tenía más horas para cavilar… Y claro, es lógico que pensáramos en nuestras vidas en libertad, con las personas que queremos, sobre todo los fines de semana.

En vista de los acontecimientos, ¿cree que se debería recompensar de alguna manera su sobre esfuerzo?

La decisión de recompensarnos o no, no nos corresponde, además este tipo de trabajo no se realiza por un fin material concreto. Para todos nosotros, al menos para mí que me preguntas, la recompensa fundamental es la satisfacción personal, el estar orgullosa del trabajo que se ha realizado y ese convencimiento personal e íntimo lo tenemos. En todo caso, sí, se nos ha reconocido el trabajo y el esfuerzo realizado. Por ello, la mejor recompensa es que este trabajo que ha sido voluntario figure en nuestra hoja de servicios como se merece.

¿Tuvo material suficiente para combatir el COVID-19?

No nos ha faltado de nada y eso ha sido bueno tanto para nuestra salud como para los de los chicos, que en el fondo son los más importantes. Digamos que nos hemos entregado a su bienestar y felicidad.

¿Están preparados para un posible brote, si se diera el caso?

Evidentemente, sí, aunque esperemos que el plan de acción no se tenga que llevar a la práctica. Hay protocolos,  dos plantas vacías para realizar aislamientos, etcétera. Las familias pueden estar tranquilas de que pueden contar con unos protocolos excelentes y con una labor, la de los profesionales, que saben muy bien está garantizada.

¿Cómo está la situación actual en su lugar de trabajo?

Buena. Los trabajadores realizamos nuestros turnos y de momento todos nos mantenemos sin contagios. Creo que es evidente que los chicos y los profesionales hemos mantenido a raya la pandemia.

¿Las familias pueden visitar a sus parientes?

Desde luego.  Puedo afirmar que desde que se comenzaron las visitas raro es el día que no recibamos alguna. De todas estas entrevistas y encuentros, visualizamos que están seguros y satisfechos de nuestro trabajo para seguridad de las personas a las que quieren.

¿Cómo trabajaron para que los residentes estuvieran entretenidos?

Hemos llevado a cabo un programa especial durante el confinamiento que incluía muchas actividades de dinamización, juegos, fiestas de disfraces, talleres de cocina, actividad física, manualidades, etcétera. Es decir, un trabajo orientado principalmente a hacerles la vida y la estancia lo más alegre posible.

Nosotros, parte del tiempo libre lo hemos invertido en organizar y ultimar todas las actividades que hemos desarrollado, creo que eficazmente. Por otro lado, cada día a las 19:00 nos juntábamos para realizar ejercicio físico, alternando numerosas clases que hacíamos a través de una aplicación de un gimnasio. También hemos tenido nuestros momentos de tomar una cervecita, aperitivo; en fin, todo aquello que ha permitido un confinamiento más suave.

Alguna anécdota que nos pueda contar.

Siempre hay anécdotas que, desde luego, deben quedar entre nosotros por discreción y respeto a las personas para las que trabajamos. Para quienes estén interesados en estas actividades, puedo decir que ha existido una total identidad de todos nosotros con los chicos internos.

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