Imprimir

DOLOR SIN GLORIA

Roberto García | 22 de junio de 2020

Luca mira al fondo cómo los jugadores del Tenerife celebran su primer gol. / Hardy
Luca mira al fondo cómo los jugadores del Tenerife celebran su primer gol. / Hardy

La historia del partido de ayer fue la historia de una impotencia, la del Racing, la que le ha tenido maniatado durante toda la temporada. Lo suyo fue un querer y no poder. Poco se les puede achacar a unos jugadores que, aunque el mensaje sea otro, son los primeros que saben que no les da para ser un rival peligroso. Su inocencia una vez que llegan a zona de tres cuartos hace daño. Durante toda la primera vuelta, vivieron de la inspiración de Yoda pero éste no está porque el club le vendió para tener dinero con el que estropear aún más el equipo durante el mercado invernal. Por eso en los últimos meses ha vivido, sobre todo, de Álvaro Cejudo, pero éste está en la enfermería. Ninguno de los dos están y el único superviviente de esa línea de tres media puntas que permitió al Racng mantenerse en la pelea durante más de la mitad de la temporada es Enzo. Y éste no es el jugador que parecía que podía llegar a ser. No hay nada. Hablas y se oye el eco.

Es fácil acordarse de las ausencias después del sopapo en la cara que recibió ayer el equipo de Oltra, pero los males están ahí desde hace mucho tiempo. Ante su inoperancia ofensiva, el conjunto cántabro vive de su solidez defensiva para mantenerse con vida y por eso su entrenador apostó antes de confinamiento por poblar aún más su retaguardia con tres centrales. Ayer volvió a salir así pero toda la preparación del partido se fue por la borda ante el primer error. Porque ayer volvieron los errores y, una vez más, se pagaron caros. El Racing necesita mantenerse impoluto atrás para tener la posibilidad de sacar tajada y ayer dio demasiadas facilidades a un Tenerife que aprovechó para borrar de un plumazo las dudas en ataque que venía teniendo desde que volvió del confinamiento.

Dicen muchos boxeadores que, tras pasarse dos meses preparando la estrategia para afrontar un combate, todo ese trabajo se viene abajo al recibir en el primer asalto un primer derechazo que te eche a la lona. A partir de ahí, aunque el púgil supere la cuenta del árbitro, ya nada es igual. Hay que cambiar. Y es lo que intentó hacer Oltra después de que su equipo le regalara un gol al Tenerife a los nueve minutos. Pasó del 5-4-1 al 4-2-3-1 y, tras el descanso, al 4-4-2. Dio igual. No hubo mucho cambio aunque lo cierto es que las conclusiones que se puedan sacar de esa última apuesta están condicionadas por el segundo y matador gol tinerfeño nada más iniciarse el segundo periodo.

Oltra lo intentó todo. Sabía que de nada valía ni tan siquiera el empate y por eso adelantó mucho más que en anteriores ocasiones los cambios y se animó a cambiar de dibujo, algo que también podía haber hecho en los últimos minutos de Montilivi para irse a por la victoria. Ayer quitó del terreno de juego a Nando apenas diez minutos después del 0-1 para meter a Nico Hidalgo. Así, Buñuel se desplazó a la banda y Enzo centró su posición para jugar por detrás de David Rodríguez. El técnico podía haber hecho ese mismo movimiento sin gastar un cambio, pero quiso dar entrada al motrileño, a quien ningún entrenador ha dado continuidad para que intentara alcanzar en Segunda el tremendo nivel que alcanzó en los primeros meses del pasado año en Segunda B. Lo que todo racinguista sabe ya a estas alturas es que se trata de un jugador que sólo puede jugar en su puesto. Sin embargo, Oltra le colocó ayer en la izquierda durante lo que quedaba de primer periodo y el resultado fue el esperado.

Todo el partido se vio condicionado por ese gol a los nueve minutos fruto de un cúmulo de errores. El Tenerife enseñó una gran capacidad para completar veloces transiciones que, cuando llegaban a su destino, cazaban a la retaguardia cántabra desordenada. Como sucedió entonces. Buñuel intentó despejar un balón que llegó directamente de Ortolá, que era el portero del equipo tinerfeño, y lo que hizo fue regalárselo a Joselu, que llegaba de cara sin que hubiera ningún medio centro a su alrededor disputándole la pelota. Recibió un balón plácido que, aprovechando que contaba con toda la perspectiva que le daban sus ojos, aprovechó para sorprender a Luca. Alguna vez tenía que pasar. El portero marsellés acostumbra a jugar lejos de su portería porque es un privilegiado con los pies, lo que suele resultar muy positivo pero también tiene sus peligros. Y ayer los pagó por ese deficiente despeje del central y la mala colocación de los demás.

Conocedor de sus limitaciones ofensivas, el Racing sabía bien que cualquier posibilidad de éxito pasaba por mantener su portería a cero. Y eso ya se había ido a la porra a las primeras de cambio. Con todo, el gol sirvió para cambiar durante unos minutos la dinámica del encuentro, en la que el Tenerife parecía mejor tanto por la imposibilidad de trenzar juego de los hombres de Oltra como por las continuas interrupciones del equipo isleño, que en poco más de dos minutos ya acumuló cinco faltas. Eso le costó amarillas al equipo verdiblanco una semana atrás, pero ayer al Tenerife ninguna.

Tras ese gol inicial, el Racing aprovechó que su rival dio un paso atrás para comenzar a sentirse más cómodo con el balón en sus pies. Lo malo es que no llegaba a ningún sitio. Era de mentira. Le faltaban ideas y también le faltaban efectivos cuando conseguía sacar un centro lateral al área. Fue ésta su principal apuesta para intentar hacer daño al Tenerife pero aquello fue como estamparse una y otra vez contra la pared. No servía para nada. El único compañero que tenían en las inmediaciones de la portería era David Rodríguez y éste no tenía nada que hacer ante los dos centrales rivales cuando la pelota llegaba por alto. Aquello no tenía sentido.

De esta manera, el único lanzamiento entre palos del Racing en todo el primer tiempo fue obra de Abraham. Los carrileros comenzaron con la intención de tener más presencia ofensiva de la que habían tenido en los dos anteriores encuentros y, sobre todo, en Girona. Se dejaron ver tanto Nando como el catalán. Y fue éste último quien controló bien una diagonal para, mientras iba centrando su posición, pensar en cómo iba a terminar la jugada, que fue con su pierna mala y buscando el segundo palo. La intención fue buena, pero respondió bien Ortolá. Lo mismo hizo en el segundo y último lanzamiento entre palos, a parte del gol, que firmó el equipo verdiblanco, que fue obra de Enzo ya en el segundo tiempo al rematar una dejada desde la frontal de Borja Galán.

Aquello sucedió a los 48 minutos. Para entonces, el Racing aún soñaba con dar la vuelta a la situación y, para buscar mayor presencia en campo rival y mayor sensación de peligro, Oltra pasó a jugar con dos delanteros por vez primera desde que llegó a Santander. También metió a Nkaka en el centro del campo por Dani Toribio sin tener muy claro por qué, después de echarle tantas flores el pasado martes, no le había puesto como titular. De hecho, ayer jugaron cuatro de los cinco medio centros (todos menos Kitoko, que puede ser uno de los jugadores con molestias de los que habló el técnico en la previa) y los tres delanteros que metió en la convocatoria. Poco se puede evaluar toda esa colección de cambios y novedades que fue metiendo el entrenador en el segundo tiempo porque el partido se acabó a los 51 minutos.

El Racing bajó los brazos a partir de ese segundo tanto que de nuevo estuvo repleto de concesiones defensivas. Fue Moore, que hizo mucho daño por su banda derecha, quien centró un buen balón al centro del área que remató Joselu al palo. Lo hizo sin apenas oposición pero peor fue el rechace. Había cinco racinguistas en los aledaños de la portería pero nadie se movió. Tampoco el piropeado Nkaka, que fue quien tenía al lado a Álex Bermejo, que remató a placer para dar el golpe de gracia al conjunto cántabro.

A partir de ese momento, el Racing no existió. El Tenerife jugó a placer y, de hecho, tuvo ocasiones para haber sentenciado la contienda, si no lo estaba ya, con dos o tres goles más. La tuvieron Joselu, Lasure o Javi Muñoz. En el primer tiempo, poco antes del descanso, fue Dani Gómez quien volvió a aprovechar una veloz transición que cogió descolocada a la zaga verdiblanca. Tanto es así, que cuando Álex Muñoz centró, tenía al ‘nueve’ plácidamente colocado en la zona central y a Moore en el segundo palo también con la escopeta cargada. Fue el primero quien recibió el centro y si no lo metió dentro fue porque Luca, que terminó completando un gran encuentro, salió con todo para conseguir que se le hiciera de noche el ariete.

Si el Racing siguió haciendo acto de presencia en el campo fue gracias al hambre y a la intensidad que, por lo menos, aportó la novedosa pareja de delanteros con la que terminó el equipo. Se marchó David Rodríguez sin haber tocado la pelota y Tresaco y Jon Ander, cuando menos, consiguieron inquietar un mínimo a la zaga rival y dejar algunas acciones que generaron cierto peligro. De hecho, el vasco incluso terminó marcando un gol superado el minuto noventa que dio vida a los suyos y que incluso le dio la excusa para decir que habían luchado hasta el final. Pero no fue cierto. El partido acabó a los 51 minutos porque el equipo sabía que no tenía potencial para remontar. Y por eso se dejó ir en un segundo tiempo para olvidar. Sólo cabe esperar que no sea el adelanto a un último mes de competición que, como se temía, se va a hacer muy largo.

Puede ver este artículo en la siguitente dirección /articulo/futbol/dolor-sin-gloria/20200622074621080754.html


© 2020 ALERTA El Diario de Cantabria

La presente página web, con dirección URL www.eldiarioalerta.com (“Sitio Web”), es operada por la sociedad Cantabrico de prensa, S.A (“Sociedad”), con C.I.F. núm. A28927606, inscrita en el Registro Mercantil de Santander,  con el Depósito Legal: SA-3-1959 y cuyo domicilio se encuentra en la c/ 1º de Mayo, s/n Barrio San Marín, Peñacastillo, 39011 Santander, Cantabria. Puede obtener más información remitiendo un correo a la siguiente dirección de correo electrónico de contacto administració[email protected] [email protected]

Copyright © CANPRE S.A El Sito Web incluye contenidos de Sociedad, del medio EL DIARIO ALERTA (“Medio”) y, en su caso, de terceros y/ o de otras empresas del grupo de la empresa del cual forma parte la Sociedad.

Las relaciones establecidas entre la Sociedad y los Usuarios como consecuencia de la utilización a los servicios que se prestan a través del Sitio Web, se regirán por lo dispuesto en la normativa española vigente en relación con la legislación aplicable y la jurisdicción competente. No obstante, para los supuestos en los que la normativa vigente prevea que las partes pueden someterse a fuero determinado, la Sociedad y los Usuarios, con renuncia expresa a cualquier otro fuero que pudiera corresponderles, se somete a la jurisdicción de los Juzgados y Tribunales de la ciudad de Santander.