Felipe V dejó su huella en Cantabria: La historia detrás del Palacio de Soñanes
Este palacete barroco, rodeado de cuidados jardines, se erige como un símbolo de la nobleza y el esplendor de una época.
En el pintoresco municipio de Villacarriedo, en Cantabria, se encuentra un majestuoso palacio que destaca por su belleza y elegancia: el Palacio de Soñanes. Su construcción, a principios del siglo XVIII, fue idea de Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino, un diplomático de la corte de Felipe V. Este palacio no solo es una joya arquitectónica, sino también un testimonio del legado de su creador, quien quiso dejar una huella en su tierra natal, inspirándose en los grandes palacetes europeos de la época.
El encargo y la construcción del palacio
La historia del Palacio de Soñanes comienza en 1719, cuando Juan Antonio Díaz de Arce, nacido en Villacarriedo, decidió construir una residencia familiar que reflejara su posición social y su poder. Se sabe que el palacio se levantó sobre una torre medieval existente en el pueblo, que formaba parte de la herencia de la familia. Aunque no hay consenso total sobre el arquitecto que realizó los planos, hay varias teorías que apuntan a personalidades de renombre, como el arquitecto italiano Cósimo Fontanelli, aunque también se mencionan otros nombres como Francisco de la Riva Ladrón de Guevara o el maestro regional Juan de Miera.
Un estilo arquitectónico ecléctico
El Palacio de Soñanes es un claro ejemplo del barroco español, aunque se observa también una mezcla ecléctica de estilos. La estructura del edificio combina elementos propios del plateresco y el churrigueresco, y se adorna con detalles de una riqueza ornamentada que resalta en cada rincón. La planta cuadrada del palacio alberga tres pisos, en los que destaca una imponente escalera monumental de dos tramos, que conecta las dos fachadas principales del palacio.
Las fachadas del palacio son una obra maestra de la arquitectura barroca, con columnas corintias en los dos pisos inferiores y pilastras en el piso superior, que dotan al edificio de una gran verticalidad. La decoración es un derroche de detalles: columnas salomónicas, vanos rectangulares enmarcados por columnas decoradas, frisos ornamentados con hojas y acanaladuras, y una serie de pináculos y gárgolas que coronan el tejado. Esta rica ornamentación es típicamente churrigueresca, un estilo que caracterizó a muchos edificios de la época, especialmente en el ámbito religioso y civil de España.
El escudo familiar y otros detalles decorativos
Uno de los elementos más destacados de la fachada del Palacio de Soñanes es el gran escudo heráldico de la familia Díaz de Arce, que aparece en la fachada este. Este escudo, cuidadosamente esculpido, presenta leones rampantes, angelotes y monstruos marinos que tocan el cuerno de la abundancia, simbolizando la riqueza y el prestigio de la familia fundadora. El escudo refleja el poder y la influencia de Juan Antonio Díaz de Arce, quien, como diplomático de Felipe V, gozaba de una gran estima en la corte española.
De palacio a hotel: La restauración y el legado
El Palacio de Soñanes no solo es un testimonio histórico de la nobleza española, sino también un ejemplo de conservación y adaptación a los tiempos modernos. En 2001, el palacio fue restaurado y convertido en hotel, lo que permitió preservar su magnificencia arquitectónica y al mismo tiempo ofrecer a los visitantes la oportunidad de disfrutar de este emblemático lugar en todo su esplendor.
Hoy en día, el palacio no solo es un atractivo turístico para quienes visitan Villacarriedo, sino también un referente de la historia de la arquitectura barroca en Cantabria. La impresionante escalera monumental, los jardines que rodean la finca y la mezcla de estilos en la decoración del edificio continúan atrayendo a quienes buscan admirar el arte y la historia que encierra este antiguo palacete.
Un legado perdurable
El Palacio de Soñanes sigue siendo un emblema de la riqueza cultural y arquitectónica de Cantabria. La mezcla de influencias de diversas épocas, su monumentalidad y su riqueza decorativa lo convierten en una de las principales joyas de la región. Además, la historia de Juan Antonio Díaz de Arce, un hombre que no solo dejó una huella en la diplomacia de su tiempo, sino que también contribuyó al legado cultural de su pueblo, continúa viva en los pasillos de este grandioso edificio.
En resumen, el Palacio de Soñanes no es solo un edificio histórico; es una puerta abierta al pasado, un ejemplo de la grandeza de la nobleza del siglo XVIII en España y un legado que perdura en el tiempo, integrándose en el presente de la región con la restauración que ha permitido a nuevas generaciones disfrutar de su majestuosidad.

