¿Judíos, visigodos o árabes?: el misterioso pasado de los pasiegos
Su singularidad en costumbres, formas de vida y aislamiento geográfico han despertado la curiosidad de historiadores y antropólogos, generando hipótesis diversas sobre sus orígenes.
Hipótesis sobre su origen
Durante el siglo XIX, autores como Gregorio Lasaga Larreta sostuvieron que los pasiegos no descendían de los antiguos cántabros, sino que habrían sido cautivos de guerra de origen árabe, traídos a la región como vasallos del Monasterio de San Salvador de Oña. Según esta teoría, estos esclavos poblaron los valles pasiegos hasta que, con el tiempo, lograron emanciparse y convertirse en colonos libres.
Lasaga Larreta apuntaba a ciertas similitudes entre las costumbres de los árabes y los pasiegos como evidencia de este vínculo. Comparaba, por ejemplo, la sobriedad y la vida nómada de ambos pueblos, así como elementos de vestimenta como el albornoz árabe y la caperuza pasiega, o el bordón de los antiguos peregrinos con el palancu pasiego.
Sin embargo, esta teoría, junto con otras que sugerían un origen suevo o visigodo, ha sido descartada por la falta de pruebas científicas que la respalden.
Primeros registros históricos
Los primeros documentos que hacen referencia a los pasiegos datan del año 1011, cuando el Conde Sancho García y su esposa, doña Urraca, donaron al Monasterio de Oña extensos territorios que abarcaban desde Sámano hasta Santoña, incluyendo los montes del Pas. Esta cesión otorgaba a los hombres libres del monasterio derechos de pastoreo y acceso a las tierras, permitiendo el desarrollo de una economía basada en la ganadería.
La mención en este documento sugiere que los pasiegos ya habitaban la zona antes del siglo XI, aunque su origen previo sigue siendo incierto.
El mito del origen judío o árabe
Algunas teorías han sugerido que los pasiegos podrían tener raíces judías o árabes, pero un documento de la época de la reina Juana I de Castilla, "la Loca", parece contradecir esta idea. En esta carta, la monarca prohibía la entrada de semitas en las villas pasiegas para evitar el mestizaje con una población que consideraba de "sangre pura".
Esta exclusión se ve reflejada en los registros históricos de hidalguía, donde todos los vecinos de la zona eran considerados nobles de sangre, un estatus que les otorgaba privilegios frente a otras comunidades.
Una identidad única
Más allá de las hipótesis sobre su origen, lo cierto es que los pasiegos han mantenido a lo largo de los siglos una identidad única dentro de Cantabria. Su cultura, basada en una economía trashumante y en una estructura social fuertemente ligada a la familia y la comunidad, los ha distinguido del resto de la población cántabra.
El misterio de su procedencia sigue abierto, pero su legado y forma de vida continúan siendo un testimonio vivo de la historia de la región.