Apto para todos: el sendero cántabro ideal para desconectar en familia este invierno
Su baja dificultad y su entorno natural la hacen ideal para todos los públicos
Una ruta de senderismo circular situada en el municipio de Selaya, en el corazón de los Valles Pasiegos, se ha consolidado como uno de los recorridos naturales más destacados para practicar senderismo en invierno en Cantabria. Con algo más de seis kilómetros de longitud, escasa dificultad técnica y un entorno de alto valor ecológico, el itinerario permite recorrer hasta 20 cascadas en un paisaje dominado por hayedos, bosques de ribera y cabañas pasiegas.
El recorrido, conocido como la ruta del nacimiento del río Pisueña o La Garma, tiene su punto de inicio en el entorno de la ermita de las Nieves, donde existe una pequeña zona de aparcamiento. Desde allí, el sendero desciende suavemente y acompaña al cauce del río en un trazado circular bien señalizado, apto para familias y caminantes sin experiencia previa.
A lo largo del trayecto, el río Pisueña forma pozas naturales, saltos de agua y pequeñas cascadas que alcanzan su mayor caudal durante los meses de otoño e invierno, tras los episodios de lluvia. El camino incluye pasarelas y puentes de madera, que facilitan el cruce del río y permiten mantener la continuidad del recorrido sin dificultades técnicas.
El entorno natural está compuesto principalmente por alisedas, avellanos, fresnos y hayedos, configurando un paisaje característico de la montaña media cantábrica. La ruta atraviesa una Zona de Especial Conservación (ZEC), lo que refuerza su valor ambiental y la necesidad de respetar las normas de conservación. En cuanto a la fauna, la zona alberga especies como corzos, zorros y diversas aves rapaces, aunque su observación suele ser puntual debido a su carácter esquivo.
Uno de los puntos más singulares del itinerario es el nacimiento del río Pisueña, donde el agua emerge directamente del terreno entre la vegetación, marcando un hito natural del recorrido. A partir de este punto, el sendero continúa en sentido de retorno, ofreciendo vistas más abiertas del valle y un paisaje dominado por prados y construcciones tradicionales pasiegas.
Desde el punto de vista técnico, la ruta presenta un desnivel aproximado de 211 metros y una altitud máxima de 516 metros, con una duración media estimada de unas dos horas. Estas características la convierten en una opción adecuada para quienes buscan una actividad al aire libre moderada durante la temporada invernal. El recorrido también es compatible con la práctica de senderismo con perros, siempre que se respeten las normas de uso y protección del entorno.
La combinación de facilidad, riqueza paisajística y abundancia de agua ha situado a esta ruta como una de las propuestas más representativas del senderismo en el interior de Cantabria durante el invierno, cuando otras sendas pierden atractivo. El sonido constante del agua, la humedad del bosque y el patrimonio natural y etnográfico de los Valles Pasiegos refuerzan el interés de un itinerario que mantiene su atractivo incluso en los meses más fríos del año.