El templo de la comida casera en Cantabria está en este restaurante de Puente Viesgo
Con una propuesta gastronómica basada en productos locales de primera calidad, este establecimiento ha sabido conquistar a locales y viajeros que buscan autenticidad y sabor.
Aquí, cada receta cuenta una historia y cada ingrediente refleja la riqueza del territorio, desde las carnes del valle hasta los pescados frescos del Cantábrico. Con un menú asequible entre semana y los fines de semana, así como una amplia carta, La Unión es un lugar donde cada comensal encuentra algo que le sorprenda.
Un festín de entrantes para comenzar
Los amantes de los sabores frescos y de calidad pueden empezar con una tabla de quesos del país, con variedad de quesos cántabros, o una selección de embutidos ibéricos que reúne lo mejor de la tradición charcutera. Para quienes prefieren las ensaladas, la de queso de cabra y cecina con vinagreta de miel es una opción que combina dulzura y carácter, mientras que la ensalada cántabra de pimientos y ventresca resalta los sabores más auténticos del norte.
También hay opciones para los que buscan algo más contundente, como las rabas crujientes, las croquetas caseras de carne o boletus, o los pimientos rellenos de bacalao en salsa de pimientos o verde con almejas. Y para los que disfrutan de los sabores marinos, las almejas en salsa verde o el salmón ahumado artesanal son una apuesta segura.
Los imprescindibles de la casa: guisos y potajes
Si algo define a la cocina montañesa es su capacidad de reconfortar con cada bocado. En La Unión, los guisos y potajes son un verdadero homenaje a esta tradición. El cocido montañés, elaborado con alubia blanca, berza y el inconfundible compango (chorizo, morcilla, costilla y tocino), es un clásico que no puede faltar. Para los que buscan una versión diferente, el cocido lebaniego con su sopa inicial, garbanzos, repollo y la emblemática tortilla lebaniega es una experiencia única.
Los amantes de los sabores marineros encontrarán en las alubias con almejas o en los garbanzos carmelitanos con bacalao y espinacas una fusión perfecta entre mar y montaña.
Carnes y pescados: el alma de la gastronomía cántabra
El restaurante La Unión no escatima en ofrecer lo mejor del campo y el mar. Para los carnívoros, el solomillo de ternera a la plancha con salsa de queso Tresviso o pimienta verde es una delicia que resalta la calidad de la materia prima. También destacan el chuletón de ternera, las mollejas de lechazo empanadas a la montañesa o el estofado de venado, que transporta al comensal a los bosques de la región.
En el apartado de pescados, la merluza de pincho en salsa verde con almejas, el bacalao a la riojana con su toque de tomate y pimiento, o los calamares en su tinta ofrecen un recorrido por los sabores marinos más auténticos de Cantabria.
Platos combinados: tradición con un toque especial
Para los que buscan una comida sencilla pero llena de sabor, el restaurante ofrece platos combinados donde los protagonistas son los huevos fritos, las carnes y los embutidos. Destaca el huevo con patatas y foie, una explosión de sabores realzada con la reducción de Pedro Ximénez. También se pueden elegir opciones clásicas como el combinado de ternera, pollo o hamburguesa con ensalada y patatas, o los irresistibles torreznos de Soria con huevo y patatas.
Opciones vegetarianas: calidad sin renunciar al sabor
El restaurante también ofrece propuestas para quienes buscan opciones vegetarianas. La parrillada de verduras frescas, el risotto vegetal con champiñones y calabacín, o el pastel templado de puerros con salsa de espinacas son solo algunas de las opciones que demuestran que la cocina cántabra puede ser igualmente deliciosa sin carne ni pescado.
Dulces caseros para el broche final
En La Unión, la experiencia culinaria se completa con una selección de postres caseros que evocan la tradición repostera de Cantabria. El arroz con leche, el flan de huevo casero o la tarta de queso horneada con mermelada de fresa son opciones clásicas que nunca fallan. Para los más golosos, la tarta de chocolate y naranja, el tiramisú de sobao pasiego o la milhojas de queso y membrillo son el cierre perfecto para una comida inolvidable.