En esta playa de Cantabria hay un barco hundido que puedes ver con la marea baja
¿Sabías que en una playa de Cantabria hay un barco hundido visible con la marea baja? Este sorprendente pecio se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados del litoral cántabro, atrayendo cada vez a más curiosos, surfistas y fotógrafos. Te contamos su historia y cómo visitarlo
Entre las joyas naturales que ofrece la costa de Cantabria, la Playa de Somo destaca no solo por su belleza escénica, su arena dorada y su carácter salvaje ideal para el surf, sino también por esconder uno de los secretos más sorprendentes y fotogénicos de la región: el pecio del Antártico, un barco mercante encallado desde mediados del siglo XX que, con cada bajamar, revela su esqueleto oxidado y lleno de historia.
Un lugar para dejar volar la imaginación
Visitar esta playa no es simplemente tumbarse al sol o darse un chapuzón. Es un viaje a la aventura, la historia y la fantasía, especialmente para los más pequeños, que encuentran en el barco semihundido un escenario perfecto para juegos e historias de marineros, naufragios y tesoros ocultos. El entorno hace el resto: la Bahía de Santander al fondo, con el perfil del Palacio de la Magdalena recortándose en el horizonte, y las siluetas de las Islas de Mouro y Santa Marina acompañando la escena.
El pecio del Antártico
El protagonista inesperado de esta playa de 3.620 metros de longitud es el Antártico, un mercante construido en 1914 y reformado en 1947 como buque frigorífico. En octubre de 1959, durante una travesía frente a la costa santanderina, una avería en el motor marcó su destino. Mientras intentaban retornar a puerto, el viento y la marea lo empujaron contra las rocas de Las Quebrantas, donde embarrancó sin remedio.
Se intentó todo para salvarlo: descargar las 2.000 toneladas de manganeso que transportaba, usar remolcadores para moverlo… pero fue en vano. Un fuerte temporal terminó por partirlo en dos: la popa quedó elevada sobre las rompientes y la proa enterrada bajo la arena. Desde entonces, permanece como un centinela oxidado del tiempo, atrapado entre mareas y convertido en parte inseparable del paisaje.
Una visita con encanto
El pecio solo se deja ver en todo su esplendor con la marea baja, por lo que si quieres disfrutar de este espectáculo, conviene consultar las tablas de mareas antes de tu visita. Fotografiado por artistas, compartido en redes y admirado por locales y turistas, el barco encallado de Somo se ha convertido en un icono de la costa cántabra.
Además, el entorno natural en el que se encuentra ofrece una de las mejores experiencias para surfistas, senderistas o simplemente curiosos que desean descubrir una historia real, atrapada en el tiempo, sin alejarse del mar.