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A solo 35 minutos de Santander: el santuario de aves que arrasa entre los viajeros

A menos de una hora de Bilbao y a solo 35 minutos de Santander, este enclave natural ofrece una experiencia única para quienes buscan desconectar del turismo masivo. / A.E
Entre marismas, dunas y estuarios se esconde uno de los espacios naturales más espectaculares del norte de España

En la costa oriental de Cantabria, donde el mar Cantábrico se funde con estuarios y marismas moldeadas por las mareas, se encuentra uno de los espacios naturales más valiosos del norte de España: el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Un enclave de más de 6.500 hectáreas que se ha convertido en un auténtico paraíso para los amantes de la ornitología, el turismo de naturaleza en Cantabria y las escapadas al aire libre.

Aquí, el silencio solo lo rompe el sonido del agua y el batir de alas de miles de aves migratorias que cada año encuentran refugio en este humedal único.

Un enclave privilegiado para la observación de aves

Declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 1994, el Parque Natural de las Marismas de Santoña es una pieza clave en las rutas migratorias entre el norte de Europa y África. Cada temporada, más de 15.000 aves de más de 120 especies diferentes hacen escala en este santuario natural.

Entre las especies más emblemáticas destacan la espátula común, la águila pescadora, la garza real, la cigüeñuela, el ánade silbón o la focha común. Durante el otoño y el invierno, el espectáculo natural alcanza su punto álgido, cuando miles de ejemplares descansan en las aguas tranquilas de las marismas.

Para los aficionados a la observación de aves en el norte de España, este parque es uno de los destinos imprescindibles.

Paisajes que cambian con las mareas

El parque se extiende por diez municipios cántabros, entre ellos Santoña, Noja, Arnuero, Laredo y Colindres, e integra una sorprendente variedad de ecosistemas: el estuario del río Asón, las marismas de Joyel y Victoria, dunas costeras, encinares atlánticos y playas como la de Berria.

Las mareas transforman el paisaje a lo largo del día, dejando al descubierto limos y canales que atraen a aves limícolas en busca de alimento. Este dinamismo natural convierte cada visita en una experiencia diferente.

Además de aves, el parque alberga mamíferos como el turón o la comadreja, así como peces y moluscos que forman parte del rico ecosistema del litoral cántabro.

Rutas sencillas para disfrutar en familia

Uno de los grandes atractivos del Parque Natural de Santoña es su accesibilidad. Desde el Centro de Interpretación del Edificio Mirador, en Santoña, parte una de las rutas más populares: un paseo de unos dos kilómetros por la marisma de Solija.

El recorrido, llano y bien señalizado, permite disfrutar del entorno sin dificultad, con paneles informativos que explican la flora, la fauna y la dinámica de las mareas. Es un plan perfecto para quienes buscan una escapada tranquila, en contacto con la naturaleza y apta para todas las edades.

Un destino perfecto para una escapada natural

A solo 35 minutos de Santander y menos de una hora de Bilbao, el Parque Natural de las Marismas de Santoña es una opción ideal para una escapada de fin de semana en Cantabria.

Ya sea para practicar birdwatching, caminar entre dunas y marismas o simplemente contemplar el paisaje atlántico, este espacio protegido ofrece una experiencia auténtica, lejos del turismo masivo y profundamente ligada al ritmo de la naturaleza.

El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel no es solo uno de los humedales más importantes del norte peninsular: es un refugio de biodiversidad y uno de los grandes tesoros naturales de Cantabria que aún conserva ese aire de descubrimiento para quien lo visita por primera vez.