¿Fue consagrada por Santiago en persona? La iglesia de Cantabria que esconde una leyenda milenaria
Románico con alma gótica, leyenda jacobea, arte flamenco y vistas al mar: así es una de las iglesias más monumentales y singulares de Cantabria
En pleno corazón de Santoña, a pocos pasos del puerto que le dio nombre y sustento durante siglos, se alza una iglesia que no solo representa la fe de un pueblo costero, sino también su historia profunda, su vocación jacobea y su estrecha relación con el mar. Se trata de la Iglesia de Santa María del Puerto, un templo románico de transición, declarado Bien de Interés Cultural y considerado una de las joyas monumentales de Trasmiera.
Orígenes legendarios y raíces benedictinas
El origen de la iglesia se pierde entre la historia y la leyenda. Una tradición afirma que fue fundada en el año 37 por el propio Santiago Apóstol, quien habría consagrado aquí al primer obispo de Hispania, San Arcadio. Aunque esta versión pertenece al ámbito mítico, sí existen referencias documentadas de la existencia de un monasterio benedictino en el lugar hacia el siglo VIII, en el contexto de la repoblación dirigida por Alfonso I de Asturias.
Ya en el siglo XIII, se levanta el templo actual, con una estructura románica influida por el modelo borgoñón, de clara impronta cisterciense: tres naves, pilares circulares y decoración simbólica. El resultado es una iglesia que impresiona tanto por su solidez arquitectónica como por su significado espiritual.
Arquitectura de transición: entre el románico y el gótico
El edificio responde al románico tardío, con elementos ya protogóticos. Las dos portadas son de gran valor escultórico:
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La portada principal (oeste), con un arco apuntado y cuatro arquivoltas decoradas con motivos de sierra que simbolizan los rayos solares, es interpretada como la “puerta del cielo”.
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La portada sur, en cambio, presenta un arco de medio punto con capiteles que muestran escenas costumbristas y bestiarios románicos, como dragones, aves afrontadas y un campesino con su mulo.
El interior es igualmente notable. Las bóvedas de crucería gótica (del siglo XVI), con múltiples claves, se apoyan sobre columnas fasciculadas. En sus fondos se representan los apóstoles y algunas referencias simbólicas al Descubrimiento de América, como signo de universalidad cristiana.
Escultura, pintura flamenca y devoción marinera
Uno de los tesoros del templo es la pila bautismal del siglo XIII, decorada con gallones, leones simbólicos del pecado original y escenas esculpidas de la Anunciación. Es una de las mejores piezas de la escultura románica en Cantabria.
Pero si hay una obra que deslumbra por su calidad pictórica es el retablo de San Bartolomé (siglo XVIII), con tablas firmadas por Pieter de Moor (Petrus Nicolai de Brujas), artista flamenco influido por Hans Memling. Estas obras fueron encargadas por familias marineras locales, y muchas advocaciones coinciden con los nombres de barcos que surcaron los mares del Cantábrico y América.
Otro retablo digno de mención es el de San Pedro, atribuido al escultor García de Arredondo, fundador del prestigioso taller de Limpias. Su estilo romanista y la sobriedad de su talla en madera sin policromar le confieren una elegancia severa.
La Virgen del Puerto y el alma de Santoña
En el altar mayor se venera a la Virgen del Puerto, patrona de la villa, cuya imagen gótica preside las ceremonias religiosas. Según la tradición, Juan de la Cosa —el cartógrafo y navegante— llevó una talla suya a América en su primer viaje con Colón. Cada año, el 8 de septiembre, la villa se vuelca en una procesión marinera para rendirle homenaje por tierra y por mar.
Portalada y entorno monumental
Frente a la iglesia se alza la portalada de acceso, una estructura monumental de piedra construida entre 1660 y 1661, obra del cantero Francisco de Cueto, vecino de Güemes. Fue una donación del Capitán Antonio Ortiz del Hoyo, otra muestra de cómo la tradición marinera y militar de Santoña se encuentra tallada en cada piedra de este templo.
Un templo vivo en el Camino del Norte
La Iglesia de Santa María del Puerto no es solo un monumento del pasado. Sigue siendo parada y faro espiritual del Camino de Santiago del Norte, itinerario histórico que discurre por el litoral cántabro. Muchos peregrinos se detienen aquí para admirar su historia y recibir el amparo de la Virgen del Puerto.
Santa María del Puerto no es solo una iglesia. Es el corazón espiritual de Santoña, un símbolo de resistencia y renovación, donde el arte, la fe y la historia se entrelazan frente al mar. Entrar en este templo es cruzar una frontera temporal, donde los ecos del románico, el esplendor flamenco y las leyendas de navegantes resuenan todavía entre sus bóvedas.